El trabajo en equipo siempre es importante, pero en Full Metal Furies descubriremos que es esencial para salir con vida.

Uno de los géneros que destacó en las consolas de 16 bits, y especialmente en los salones recreativos, sin duda alguna fue el beat’em up. Las peleas de “yo contra el barrio”, y sobre todo la posibilidad de vivirlas codo a codo con uno o mas amigos las hicieron encumbrarse durante muchos años como un referente dentro de los videojuegos, ofreciendo joyas atemporales que todo el mundo conoce. Ahora parece que este género se ha volcado de lleno en el terreno indie llenando nuestro bazar de grandes obras, todas ellas muy originales, como Full Metal Furies, la nueva apuesta de Cellar Door Games (creadores del embriagador Rogue Legacy) y que os contamos en este análisis.

Prepárate para luchar contra…¿Menecio?

¡Todas para Furia, y Furia para todas!

Pese a que el argumento puede ser lo de menos, lo cierto es que en Full Metal Furies se le da un trato especial. Ya no solamente en los primeros minutos para que el jugador se ponga en situación, sino que también veremos conversaciones a lo largo de la aventura que nos irán expandiendo los problemas y acontecimientos que surgen alrededor de nuestras cuatro protagonistas. Nosotros seremos los responsables de manejar a las Furias, cuatro poderosas guerrera de talentos y personalidades dispares que serán las encargadas de derrotar a los Titanes, unos colosos seres con ganas de erradicar a la humanidad. Cada una con un papel específico en el grupo, deberán cooperar para poder completar con éxito su ardua misión.

Uno de los elementos que mas me han llamado la atención, precisamente, son esas cuatro heroínas disponibles y su diferentes roles que hacen que el juego cambie completamente según a quien elijamos. Tendremos al tanque del grupo (Triss) capaz de soportar golpes y embites del enemigo, a la tiradora (Megg) con ataques a larga distancia gracias a su rifle francotirador, a la ingeniera (Erin) versátil con la pistola y con la habilidad de crear artefactos para frenar el ataque del rival, y por ultimo a la guerrera (Alex) que hará uso de su mazo en un ejercicio de fuerza bruta. Si jugamos la campaña de forma individual, estamos obligados a llevar a dos Furias en el equipo, alternando en todo momento el control de una y de otra pero nunca estando juntas en el combate. De hecho, tienen ataques tan dispares, que será imposible manejar todo tipo de situaciones y encuentros con una única Furia. Por ejemplo, si escogemos a Megg la francotiradora, haremos mucho daño cuando los enemigos vienen a nuestro encuentro desde el otro lado del escenario, pero seremos carne de cañón cuando los rivales nos rodean. Por suerte,la transición entre personajes es muy rápida, pudiendo incluso empezar un combo con una Furia, cambiar de personaje,y terminar el ataque con la otra heroína seleccionada.

Las habilidades de cada Furia son tan diferentes que hacen al juego mágico.

Más furia, más diversión.

Cabe decir que, pese a que el juego se puede jugar de manera individual controlando el usuario a dos Furias, el titulo está pensado claramente para el juego cooperativo. Podremos jugar tanto de forma online como de manera cooperativa local, y ambas modalidades ofrecen un grado de diversión mayor que si jugamos solos. Además, aparte de una mayor diversión si juegas con amigos, también habrá mayor implicación entre las heroínas, cooperando con el resto del equipo para salir airosos de las situaciones. Si tenéis algún compañero dispuesto a jugar con vosotros, no lo dudéis ya que además sera todo mucho mas asequible y ameno, en especial cuando nos adentramos en los niveles mas altos. De hecho, la experiencia “single-player” puede verse algo mermada y llega a resultar algo frustrante debido a la alta dificultad que nos encontraremos, siendo necesario subir de nivel y mejorar el equipo rejugando de nuevo las pantallas.

Como experiencia personal, tengo que avisar que no pude encontrar partida en todo el tiempo que estuve analizando Full Metal Furies, ya no sé si por problemas con el servidor o directamente debido a que hay poca gente disfrutando del juego. Por lo tanto, para no llevar a decepciones, os recomiendo que si queréis jugar en cooperativo busquéis compañeros en la lista de amigos y los invitéis a la partida. Este problema también lo llevan arrastrando los jugadores de PC, siendo un poco decepcionante el no poder encarnar a tu heroína favorita mientras juegas con otros tres usuarios más.

Ojito con los niveles más avanzados.

Una pizca de beat´em up, una pizca de rol y… pasta.

Full Metal Furies pese a ser un beat’em up que bebe de clásicos como Golden Axe, TMNT, Captain Commando, y derivados de la época, contiene un componente rolero que le sienta de maravilla. Cada una de las Furias, como hemos dicho, es completamente diferente de la otra, y eso se refleja en sus acciones. Todos los botones del mando tiene asignado un ataque (o defensa, dependiendo a quien elijamos) siendo importante controlar todos estos movimientos si queremos dominar completamente a nuestra protagonista. Ademas, contra mas usemos cada acción, antes mejoraremos sus estadísticas, por lo que será importante saber sacar partido de cada ataque.

No todo el componente rolero se queda ahí, ya que también tendremos disponible unas mejoras que pagaremos con dinero del juego. Una vez completemos una misión, volveremos a la zona de descanso donde nos aguardaran nuestras compañeras de aventuras y unas zonas concretas donde invertir las monedas conseguidas machacando a los secuaces de los Titanes. El mercader, por ejemplo, mejorará el ataque de nuestra Furia, o añadirá un daño adicional (de veneno, fuego, frío…) por un precio concreto,mientras que en otro lado de esta zona de descanso habrá otra especie de tienda donde podremos cambiar de ataque o alterar el que tenemos según nuestra forma de jugar. El dinero es un bien muy preciado en Full Metal Furies, así que recomiendo gastarlo en los puntos de habilidad que verdaderamente uno crea importantes, ya que si no, nos tocará repetir misiones una y otra vez hasta volver a amontonar una cantidad concreta que nos permita subir la estadística deseada.

Hay escenarios muy chulos, como este de la foto.

La mezcla equilibrada entre pixel y acuarela.

Pese a que Full Metal Furies no destaca en demasía por sus gráficos o apartado artístico, cabe comentar un par de puntos positivos acerca de su estilo. Todos los personajes (Furias y enemigos) están recreados con píxeles, y encajan a la perfección con el estilo de acuarela o dibujado a mano que tienen los fondos. Es cierto que los escenarios pueden parecer demasiado estáticos, pero os aseguramos desde aquí que contienen multitud de secretos, caminos ocultos y elementos graciosos que merece la pena descubrir. Otro punto bueno para mí es el colorido que nos brinda el título, siempre apostando ese toque positivo o gracioso (pese a que el juego es bastante desafiante) y que nos “pica” a descubrir cómo es el próximo escenario o Titán con el que batirnos en duelo.

El apartado sonoro sigue las mismas pautas que el diseño visual, con melodías directas, contundentes y animadas, con esa esencia de salón arcade desde el primer momento que nos prepara para afrontar grandes duelos. No hay voces en todo el juego pero contaremos con textos en español, además muy bien localizados con expresiones nuestras que denotan el buen hacer de la compañía por mimar su producto.

Puntuación
Gráficos
75 %
Sonido
80 %
Jugabilidad
80 %
Duración/Diversión
85 %
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Mario Vadillo Miguel Amante de los videojuegos desde hace 20 años cuando empezó con una NES. Jugador empedernido de todo tipo de juego, ya sean plataformas,aventuras, RPG, J-RPG o shooters. Dispuesto a disfrutar, opinar y pasarlo bien en Comunidad Xbox.