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Análisis de Elliot – Cuándo belleza y desafío van juntos de la mano

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Elliot, el videojuego español que promete hacernos sudar para completar su aventura y maravillarnos con su arte y su música a través de esta.

Desde hace unos cuántos años nos estamos acostumbrando a recibir grandes videojuegos con su sello de producción en España. Hoy toca hablar de Elliot, título desarrollado por el estudio mallorquín Plain and Game Studio, que es la carta de presentación de un cuarteto con mucho talento. Un juego que a través de unas premisas simples y muy fáciles de entender, roza la perfección en todo lo que se propone.

Es fácil darse cuenta de las referencias de las que bebe Elliot dentro de su original propuesta. Un juego de plataformas en 2D que nos recuerda a grandes títulos de la época de los 16 bits como Super Mario Bros o Donkey Kong. También encontraremos una notoria dificultad para ir avanzando a través de sus fases cómo pasaba en Celeste. Muchas veces aprenderemos a avanzar gracias al “ensayo y error”, moriremos mucho pero en cuestión de segundos estaremos probando suerte de nuevo. Cuesta mucho darse por vencido cuando te atascas en una fase, ya que es palpable el progreso dentro de sus niveles después de cada fracaso por nuestra parte.

Inicio de nuestra aventura a través de sus mecánicas

Tan pronto como iniciemos nuestra aventura nos meteremos en la piel de Elliot, una esponjosa criatura de color azul que habita un bosque en el que comienzan a producirse unos extraños sucesos. Nuestro compañero de fatigas Manuel será el encargado de ayudarnos a familiarizarnos con los controles básicos del juego. Todo el gameplay se sostiene sobre tres robustas patas: salto, sprint y dash. A través de estas tres mecánicas deberemos poner todo nuestro ingenio y habilidad para superar los más de 60 niveles que componen esta aventura.

A medida que vayamos avanzando por los coloridos niveles de Elliot iremos encontrando más capas de dificultad. Por ejemplo, el dash que nos permite desplazarnos largas distancias solo se reactiva cada vez que tocamos el suelo, salvo que lo usemos contra un enemigo o consigamos un power up ubicado en zonas específicas que nos permitirá realizar saltos más largos encadenando varios dashes para alcanzar zonas secretas o la meta de ciertas fases. También encontraremos en algunos niveles interruptores para abrir compuertas o desactivar rayos laser que nos permitan avanzar. Cada nivel tiene, además, varios objetos coleccionables en forma de nota musical. Intentar conseguirlos todos aumentará considerablemente el número de muertes de cada fase debido a que tendremos realizar saltos y acrobacias extremadamente exigentes.

La dificultad convertida en poesía en movimiento

La dificultad que Elliot nos propone para completar su aventura se divide también en distintas capas. Son varios los factores que podrán aumentar o aligerar el peso que nos carguemos a la espalda. Su diseño de niveles suele ser bastante vertical con muchos caminos opcionales que nos llevarán a conseguir sus preciados y bien colocados objetos coleccionables.

Aunque no son una parte obligatoria para completar ningún nivel, será fácil tentarnos a coger muchos de ellos, ya que pocos niveles tienen la clásica estructura de scroll lateral. Si ignoramos sus coleccionables es posible llegar al final de muchas fases sin desempeñar un esfuerzo titánico, pero al menos en mi caso, cada vez que dejaba atrás una nota musical sentía que le estaba fallando al juego. Deberemos conseguirlos todos sin morir antes de llegar a la meta, convirtiendo cada fase en una coreografía de saltos y dashes única. Cuándo consigamos todos los coleccionables de un episodio desbloquearemos un pequeño texto que nos aportará más detalles sobre los hechos acontecidos en el mundo de los Momba.

El gran culpable de todo esto es un exquisito control extremadamente pulido. Es tan satisfactorio saltar y moverse por el escenario que nunca sentiremos que el juego es injusto. Casi todo lo que encontramos en cada nivel está diseñado para acabar con nosotros, por lo cuál es muy adictivo y placentero superar cada reto tras varios intentos fallidos.

Una vez terminado el juego y conseguidos todos sus secretos, tendremos por delante el modo speedrun en el podremos dejar una marca personal terminando todos los niveles en el mínimo tiempo posible.

El diseño artístico y musical dentro de Elliot

En contraposición a toda la dificultad y exigencia que encontramos en sus mecánicas jugables, Elliot tiene un diseño artístico muy adorable. El bosque en el que habita nuestro protagonista está compuesto por unos colores vibrantes que contrastan con su color azul. Aunque no todo lo que encontraremos serán bosques verdes y frondosos, también exploraremos cuevas rocosas con magma, páramos helados y bosques otoñales. Cada zona consta de una paleta de colores única que amenizan visualmente nuestra aventura. El diseño de personajes es minimalista con unos modelados redondeados que nos alejan de cualquier forma terrorífica.

Por otra parte, tanto la banda sonora del juego cómo sus efectos de sonido rozan también la excelencia. La canción del menú principal rápidamente se meterá en nuestra cabeza haciéndonos tararearla cuando menos nos demos cuenta. Después encontraremos distintas piezas musicales que irán ligadas al tipo de fase en la que nos encontremos. Una gran cantidad de instrumentos darán forma a unas melodías orquestales que nos acompañarán durante nuestro viaje. Los efectos de sonido que acompañan a cada salto, dash, sprint o enemigo no pasan tampoco desapercibidos.

Conclusiones finales

Después de escribir este texto resultaría imposible no recomendar este juego. Elliot es una gran aventura en la que podremos poner a prueba nuestras habilidades a través de desafiantes fases de plataformas mientras disfrutamos de un diseño artístico visual y sonoro precioso. Un juego pequeño con unas mecánicas simples pero que cumple a la perfección todo lo que se propone. Personalmente sería injusto pedirle más cosas de las que ofrece a un título que puede llevarnos más de 10 horas para completarlo en su totalidad y podemos conseguir por un precio que ronda los 5 euros. Lo único que sí les pediría a Plain and Game Studio es una secuela que pueda expandir el universo de Elliot.

Elliot

5,99€
9.5

Nota

9.5/10

Pros

  • Mecánicas simples llevadas a su máximo exponente ofreciendo un reto de dificultad elevado
  • Diseño de niveles que propone varias capas de dificultad a través de la exploración y conseguir sus coleccionables
  • Diseño artístico visual y sonoro exquisitos

Cons

  • "Que se acaba"
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