Analizamos el juego de estrategia en tiempo real Death Crown, dónde encarnaremos a la propia Muerte y deberemos arrasar a la humanidad

Arrancamos la semana con el análisis de uno de esos títulos que son capaces de dar mucho con muy poco. Death Crown es un juego de estrategia en tiempo real con una premisa muy simple, un apartado artístico muy original y un gameplay exigente. Este título ha sido desarrollado por CO5MONAUT y Stas Pisarev y editado por el propia estudio CO5MONAUT con la ayuda de Badland Publishing.

En Death Crown tendremos la oportunidad de encarnar a la Muerte, quién deberá exterminar a la humanidad con sus terroríficas huestes. A nuestra disposición tendremos un tablero con casillas hexagonales que recuerdan a juegos de mesas como Catán. A nuestra disposición tendremos únicamente tres tipos de edificios con los que llevar a cabo nuestro exterminio. Eso sí, a través de sus distintos modos de juego, encontraremos una gran cantidad de variables y un gameplay de dificultad elevada que nos llevará a dar lo mejor de nosotros mismos.

Todo esto envuelto con un estilo artístico de un bit en blanco y negro, con un resultado tan original cómo sorprendente. Desde el modelado de sus personajes o edificios hasta varias escenas animadas. A su vez, acompañado de una gran banda sonora instrumental compuesta por Konstantin Knerik.

A continuación, vamos a entrar en detalle sobre sus mecánicas básicas y sus diferentes modos de juego.

¡Haber elegido Muerte!

Cómo indicábamos en la introducción de este análisis, el gameplay de Death Crown se sostiene sobre tres mecánicas jugables dentro de su premisa principal, destruir a la humanidad. En el tablero que encontraremos en cada partida, cada facción, humanos y muerte, contará con un base con la que comenzar a edificar y expandir su reino. La meta es destruir la base rival antes de que éste acabe con la nuestra, para ello, deberemos gestionar los tres edificios que podremos construir.

El primer edificio que podremos (y deberemos) construir en cada partida es una mina con la que conseguir recursos. Nuestra base generará recursos desde el inicio de cada partida, pero a un ritmo bastante lento. Cada mina que construyamos generará algo menos de recursos que la anterior, por lo que deberemos gestionar el orden de construcción de cada edificio para no quedar desprotegidos.

El principal modo de destruir la base enemiga en Death Crown es construyendo tumbas que producen nuestras huestes de esqueletos. Cuándo construyamos una tumba, deberemos asignar el edificio al que queremos que se dirija nuestro ejercito. La producción de cada horda de guerreros es de 10 segundos. Si nuestros esqueletos acaban con un edificio y no tienen orden asignada, esta quedará sin hacer nada. Para solucionar eso, podremos asignar rutas entre varios puntos para que nuestros guerreros estén siempre ocupados.

Por último, nos defenderemos de las unidades enemigas con la creación de torres, las cuáles atacarán a las tropas que se acerquen por las casillas adyacentes. Las torres atacan cada 12 segundos, siendo de vital importancia ubicarlas unas cerca de otras para poder hacer frente a nuestros enemigos.

Mecánicas avanzadas

En Death Crown, tan sólo podremos construir dentro de nuestro perímetro inicial, el cuál se expandirá cada vez que construyamos una torre o tumba. Es importante crear nuestras minas en zonas que delimiten el tablero o con obstáculos que no podamos superar, como montañas.

La expansión de nuestro perímetro es importante por varios motivos, en cada mapa encontraremos tres cristales negros que mejorarán toda la producción de nuestro ejército. Para controlar estos cristales, deberemos construir una torre o tumba en la casilla adyacente a este para poder beneficiarnos de sus mejoras. Si el rival también edifica en la casilla opuesta, volverá a considerarse que está en territorito neutral.

Dentro de cada tablero, encontraremos distintas casillas especiales con propiedades únicas. Por ejemplo, las montañas impiden tanto el paso de nuestras tropas cómo la construcción, por lo que rodearlas es la única opción. Los bosques no permiten que edifiquemos sobre ellos, pero sí que las tropas puedan cruzarlos. También veremos algunas casillas que beneficiarán o perjudicarán a alguna facción, reduciendo o incrementando el coste de construcción.

Dentro de las campañas que describiremos a continuación, nos enfrentaremos a algunos edificios especiales que nos harán replantearnos nuestra estrategia. Ya que posiblemente se salten algunas de las normas básicas del juego, aunque siempre tendremos una forma de terminar con ellos.

Modos de juego

En cuánto a modos de juego, Death Crown cuenta con 3 campañas distintas. La primera y principal, dónde controlaremos a las huestes de Muerte, deberemos destruir a la humanidad enfrentándonos a ésta en cada partida. Después podremos jugar la campaña protagonizada por los humanos, en la que se invertirán los papeles protagonistas y podremos beneficiarnos de distintas ventajas sobre el terreno.

Por último, tenemos disponible una demo de campaña con el ejército demoníaco. A día de hoy se trata de una única partida, en la que dispondremos de este nuevo ejército y nos enfrentaremos al ejército de Muerte. Durante cada campaña, podremos mejorar nuestros edificios a medida que superemos sus misiones, hasta un máximo de tres puntos por cada uno de ellos.

En el modo Dominación, podremos jugar partidas en una suerte de modo horda en el que iremos superando a nuestros rivales en distintos mapa. Esta vez tendremos una cronómetro que calculará el tiempo de nuestras partidas y dispondremos de una puntuación final después de terminar cada refriega. Al igual que en la campaña, también podremos mejorar la productividad de nuestros edificios después de cada partida.

Por último, dispondremos de un modo enfrentamiento con el que jugar partidas rápidas y un modo práctica. Death Crown cuenta con un modo multijugador local con el que retar a nuestros amigos a estas divertidas partidas de estrategia.

Conclusiones finales de Death Crown

En términos generales, Death Crown ha sido una grata sorpresa con la que he pasado unas divertidas horas de juego. Tengo que decir que su curva de dificultad es bastante elevada. Al principio resulta relativamente fácil comprender sus mecánicas básicas y salir victorioso de cada enfrentamiento. Pero a medida que avanzan las partidas, la exigencia en cuánto a la gestión de nuestros recursos aumenta de forma considerable. De cualquier modo, si os sentís frustrados, se puede activar el modo fácil en cualquier momento de la campaña.

El juego está totalmente traducido al español y cuenta con más de 60 combinaciones de colores si nos aburrimos de su estilo blanco y negro. Tanto su apartado artístico visual cómo sonoro me parecen de una gran factura y acompañan perfectamente en el alto ritmo de las partidas.

Si os gustan los juegos de estrategia deberíais darle una oportunidad sin lugar a dudas, porque aunque parezca que cuenta con pocas mecánicas jugables, sabe explotarlas a la perfección. Además, su precio reducido lo convierte en una opción muy tentadora.

Death Crown

12,99€
8

NOTA

8.0/10

Pros

  • Sistema de juego extremadamente divertido
  • Curva de dificultad elevada, con opcíon de recurrir al modo fácil en cualquier momento
  • Diseño artístico visual y sonoro muy buenos

Cons

  • Salvo casos puntuales, todos los ejércitos funcionan igual
  • Único slot de guardado de cada campaña

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