Análisis de Yakuza Like a Dragon para Xbox One X

Un policía en paro, un ex-yakuza y un vagabundo entran en un bar… no, no es un chiste malo, es una secuencia que podéis ver varias veces en Yakuza Like a Dragon. Hoy es un día muy especial, porque Xbox Series S y Xbox Series X llegan al mercado oficialmente. Muchos podréis disfrutar de las bondades de la nueva generación de consolas, pero seguramente os estaréis preguntando “con qué juego debería estrenarla?”. Pues aquí llega Comunidad Xbox al rescate para recomendaros Yakuza Like a Dragon, la nueva entrega de Ryu Ga Gotoku Studio para tan única saga. ¿Estará Ichiban Kausga a la altura de Kazuma Kiryu?

Es complicado realizar un análisis de este juego sin perdernos en páginas sin fin cual Historia Interminable. Sin embargo, trataré de condensar los datos cruciales, las sensaciones globales y cada detalle relevante que hace grande a esta séptima entrega (numéricamente hablando, porque con Zero ya van 8 juegos). Lo primero que llama la atención es el cambio drástico de gameplay. Yakuza es una saga ya con solera donde el combate tipo brawler 3D era el eje central. No obstante Yakuza Like a Dragon se desmarca y se pasa al jrpg de toda la vida. Además, es la primera entrega con textos en castellano, sin contar Judgement, el spinof.

Por turnos si, lento no

No os llevéis una impresión equivocada, el hecho de que el juego opté por los combates por turnos no lo ralentiza. El combate se desarrolla en la ciudad, no nos teleporta a escenario cerrados. Por ende, la interacción con el entorno se mantiene. Ya sabéis, recoger objetos del suelo para usarlo como arma es una realidad, aunque no lo hacemos voluntariamente. Mientras los combates se desarrollan, los personajes se van moviendo y reposicionando a la espera de su turno. Si hay objeto al alcance de un atacante, este los recoge y usa como combo adicional en el ataque en curso. Tiene cierto factor táctico el posicionamiento de cara a aprovechar el entorno. Sin ir más lejos, podemos empujar a un rival para que un coche lo atropelle.

Aunque las interacciones van más lejos si cabe. Pues si atacamos a enemigos alejados, otro podría interceptarnos, lo que detiene nuestro ataque y nos genera daños. Asimismo, aunque un ataque nos vaya a impactar, si pulsamos la defensa a tiempo, el personaje el damnificado se protege reduciendo drásticamente el daño. Como veis, lejos de ser tedioso, el combate se vuelve más orgánico que antes y hasta más ágil.

Es importante estudiar en la vida

Todo lo que sucede en el juego, por muy fantasioso que parezca, tiene alguna explicación realista por detrás. Nuestros protagonistas no son maestros del kung fu, sino gente de la calle con profesiones varias. El sistema de profesiones de los pasa por una empresa de trabajo temporal. De esta forma, partiendo de don nadie sin experiencia, podemos ir adquiriendo nuevas profesiones según mejoran nuestros personajes. No hablamos de subir de nivel sin más, sino de mejorar aptitudes específicas como la iniciativa, el estilo, la inteligencia, etc..

Estas profesiones abren elencos de habilidades varias. En esencia tenemos tanques, dps y support. Las habilidades por su parte son cosas cotidianas magnificadas para parecer movimientos típicos de un Dragon Quest. Por ejemplo, un cocinero puede usar un soplete de cocina a modo de lanzallamas e incluso causar quemaduras. Así como un eructo potente puede causar confusión o envenenamiento. El humor y el jrpg se dan la mano para traer la magia a 2019 en Yokohama. Sin embargo, la imaginación de Ichiban es desbordante, por lo que al entablar combate ve el mundo con otra lente. Los protagonista visten según su profesión, mientras que los enemigos adoptan formas inesperadas.

A todo esto hay que sumarle la Sujidex, una enciclopedia digital (una app del móvil) que registra los enemigos que encontramos. Bañistas resbaladizos, yakuzas mosqueados y maestros del kung fu esperan ser capturados derrotados para así completar la pokedex Sujidex y convertirnos en el mejor que habrá jamás. La variedad de enemigos, y el delirante humor que rodea sus diseños es un punto a favor de este sistema de combate. Nunca sabe que nueva locura te encontrarás al cruzarte con maleantes callejeros.

Para crecer como personajes deberemos realizar misiones secundarias, escoger opciones varias en diálogos e incluso apuntarnos a formación profesional. En efecto, nunca es tarde para formarse. En el centro de formación profesional podremos sacarnos exámenes que mejoren las aptitudes del protagonista de cara a ascender laboralmente. Una vez más, la fantasía y la realidad se dan de la mano para construir una aventura tan dramática como llena de humor como es Yakuza Like a Dragon.

De cero a héroe

Ichiban Kasuga es un yakuza de poca monta de una familia comedida. Por motivos que no explicaré acaba en la cárcel 18 años, y al salir el mundo le es extraño. Nuestro protagonista vuelve a la sociedad en pleno 2019, no entiende que es un smartphone, las redes sociales ni la era digital. En esencia es un yakuza desterrado que ya no tiene cabida en Kamurocho. Tras ciertos incidentes aparece malherido en Yokohama, donde no tiene más remedio que vivir con los vagabundos, puesto que no tiene dinero ni casa. Con esta premisa el chiste se cuenta solo, pues Ichiban significa el número 1, mientras que nuestro protagonista es el último mono.

En la comunidad sintecho Ichiban se hace amigo de Yu Nanba, un ex-enfermero, quien decide acompañarle para buscar una vida mejor. Así es como nuestros dos héroes empiezan su aventura… apuntándose a una ETT. Hello Work es un lugar ideal para conseguir trabajo, aunque no se tenga experiencia. A este equipo se nos une Koichi Adachi, un policia en paro, quien busca la ayuda de Ichiban para investigar el declive de la yakuza en Kamurocho y la conspiración que hay detrás. Obviamente hay más personajes, pero dejaré que los descubráis vosotros mismos.

El drama está servido, ya no tenemos el elitismo de Majima o Kiryu, aquí no hay padrinos de la mafia que nos pongan pisos o trajes de armani. Ichiban es un don nadie y debe forjarse su propio destino. No obstante esto es lo que consigue que Ichiban destaque y sea un personaje entrañable y perfectamente reconocible al lado de los anteriores protagonistas. Pues es un joven (bueno.. tiene 40 tacos, lo de joven es según se mire) lleno de energía, positivismo e incapaz de rendirse.

Una ciudad muy viva

Kamurocho es un barrio lleno de luces de neón y gente de fiesta. Aunque Yokohama no tiene ese bullicio, es más orgánica y está más viva que su predecesora. De esta forma, mientras paseamos por sus calles, las misiones secundarias se irán activando cuando estemos cerca, arrastrándonos a subtramas llenas de humor y hasta mensajes bonitos. Además, el propio desarrollo de nuestro personajes depende de encontrar conversaciones a tiempo real con el grupo, solventar submisiones y tener charlas en el bar de siempre. Además, y esto puede sonar baladí, ahora podemos entrar en establecimientos sin pantallas de carga para comer o comprar. Parece una tontería, pero hace que la ciudad se sienta más interactiva si los habitáculos son explorables.

Si Yokohama os sabe a poco, los mapas secundarias añaden nuevas localizaciones que visitar durante la campaña. No obstante, también hay mazmorras laberínticas donde buscar cofres del tesoro y superar enemigos más duros. Al más puro estilo Final Fantasy, podremos perdernos por el subsuelo de la ciudad en busca de retos mayores. Sin olvidar de los recovecos y secretos que oculta el mapa. Las callejuelas ahora pueden esconder tiendas especiales, coleccionables únicos y cofres del tesoro con equipamiento mejor.

Porque, como buen rpg que es, Yakuza Like a Dragon permite equipar armas y armaduras a los protagonistas. Y, una vez más, este equipamiento es de lo más cotidiano: cascos de trabajo, chaquetas de cuero, pendientes de plata.. toda índole de objetos del día a día nos servirán para mejorar nuestras estadísticas. Es importante tener un cucharón sopero+5 para que nuestro cocino sea poderoso.

Estilo y acabado visual

Yakuza Like a Dragon nos llega hoy oficialmente. No obstante el juego salió en tierra nipones en enero de este mismo año. Por ende, aunque el acabo técnico es muy bueno y los personajes lucen un aspecto elaborado, las costuras se pueden ver en el mapeado. No me malinterpretéis, realmente se disfruta el aspecto del juego, más aun con el elaborado diseño de enemigos y su cómico resultado. Sin embargo, los dientes de sierra, las texturas planas en los edificios y las formas sencillas están por doquier. Es posible que el parche next gen para Xbox Series X nos de algo más espectacular, pero de momento el resultado es positivo, pero mejorable.

En definitiva, Yakuza Like a Dragon coge el testigo de Kiryu y Majima y mantiene perfectamente el tipo. La historia, como siempre, es una especie de drama cargado de humor y personajes memorables. La ciudad se siente más viva que nunca y las secundarias son totalmente desternillantes. El jrpg me parece más ágil y divertido que el brawler de siempre y las profesiones generan una adictiva variedad. Sin embargo, el acabado visual podría ser algo mejor teniendo en cuenta que se postula como juego de lanzamiento en Xbox Series X(aunque sea intergeneracional). Esperemos que Ichiban Kasuga reciba más aventuras en los años venideros.

Yakuza Like a Dragon

59.99
9.5

Nota

9.5/10

Pros

  • Nuevo sistema rpg por turnos
  • Humor desternillante
  • Nuevo protagonista carismático
  • Una ciudad más viva que nunca
  • Realidad y fantasía se dan de la mano en un drama lleno de humor

Cons

  • Acabado técnico algo pobre en algunos puntos
  • Cinemáticas tan largas que la consola pone el protector grisáceo porque cree que no estás en el salón

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