Mucha velocidad y aroma a salón recreativo en Xenon Racer, lo nuevo de los italianos 3dClouds. Descúbrelo en nuestro análisis.

Hubo un tiempo en el que los juegos de conducción arcade dominaban la tierra. Quizás no, pero sus muebles representaban una figura epicéntrica en los salones recreativos y, de alguna manera, esto se trasladó a nuestras casas. Ridge Racer, Sega Rally o Scud Race, además de la propia espectacularidad física de sus cabinas de juego, representaron hitos técnicos que todos queríamos emular en nuestras consolas. Por supuesto la cosa no era tan fácil y, pese a las excelentes conversiones que recibimos, no fue quizás hasta la llegada de Sega Dreamcast cuando pudimos disfrutar de este tipo de juegos casi como si estuviésemos en el salón recreativo.

3dClouds muestra a las claras su intención de transportarnos a esa época en la que al fin el sueño parecía hacerse realidad justo en el momento en el que el público estaba soñando con otras cosas completamente distintas.


 

Correr, correr, correr y volver a correr

Y es que no hay demasiadas complicaciones en ese sentido en este Xenon Racer, un arcade de conducción puro, de los que viven o mueren por su jugabilidad y por su habilidad para picar al jugador. Es cierto que hay distintos modos de juego y alguna peculiaridad que luego detallaré, pero la base del modo Campeonato son carreras en circuitos desarrolladas en varias vueltas. Así que de lo único que debemos preocuparnos es de quedar los primeros.

Para ello el juego nos ofrece por supuesto una conducción de corte arcade, basada en el derrape y en el turbo. Este lo podemos recoger en distintas zonas del circuito o ir llenándolo a base, precisamente, de hacer derrapes. Una especie de ERS que aprovecha toda la energía cinética del coche, siendo especialmente efectivo para este cometido el drifting. Derrapar siempre que podamos será fundamental para disponer de ese turbo que nos de el empujoncito necesario para lograr la victoria. El problema es que la mecánica del derrape nunca queda demasiado clara ni parece lo suficientemente precisa. Ni es tan frenética como en Ridge Racer (aquí perdemos velocidad al hacer chirriar las ruedas) ni tan intuitiva como en OutRun 2 (aquí cuesta saber cuándo y cómo realizar la maniobra).

Aún con ello las carreras pueden llegar a ser divertidas y representar un reto interesante, pese a que la IA de los coches rivales sea prácticamente inexistente y, sobre todo, inexplicablemente irregular. Tan pronto les estás sacando 2 segundos como entran en “modo bestia” y arrancan las pegatinas a tu bólido a la velocidad del rayo.

 

Esto va a ser de la junta de la trócola

Así que tenemos un juego que técnicamente cumple (con ojos nostálgicos), que jugablemente tiene sombras pero también luces… Todo parece apuntar a un juego disfrutable para los fans del género, pero por desgracia patina en algunos aspectos que harán que incluso algún fan incondicional se baje del carro a las pocas horas.

El desarrollo del citado modo Campeonato es sencillamente fallido. Xenon Racer nos presenta diferentes tipos de coche (9, con dos tipos de reglaje cada uno) que iremos desbloqueando a medida que avancemos. Esto provoca que, a menudo, lleguemos a una prueba determinada solamente pudiendo escoger uno o dos coches. Y creedme cuando os digo que aquí llevar un coche u otro influye muchísimo. Influye tanto como para pasar de disfrutar unas carreras divertidísimas a meterte en un infierno en el que dar una curva es casi misión imposible. Han querido obligar al jugador a probar los distintos tipos de coches en los campeonatos pero lo que han conseguido ha sido imponer auténticos muros de dificultad que algunos no estarán dispuestos a superar a base de ingrato sufrimiento. Un auténtico fracaso la estructura de este modo Campeonato, que no deja de ser el modo principal del juego.

 

Racing all over the world

Xenon Racer presenta un número de circuitos decente, con 7 localizaciones establecidas a lo largo de todo el planeta (Tokyo, Miami…). En cada una de ellas podremos competir en diferentes variaciones del trazado, cada una con su correspondiente modo en dirección opuesta. Lo cierto es que, pese al esfuerzo en añadir diferentes edificios y detalles, muchos de estos circuitos podrían estar localizados en cualquier otro lugar. Carecen de personalidad propia, resultando en ocasiones demasiado genéricos.

Por otra parte nos dan la posibilidad de conducir 9 coches diferentes, cada uno con dos reglajes (normal y rendimiento). El diseño de los coches en demasiadas ocasiones cruza la fina linea que separa un vehículo futurista y espectacular de un bólido mezcla de nave espacial y carroza del día del Orgullo LGTB. Para intentar arreglarlo en 3dClouds han implementado un garaje en el que podemos personalizar nuestros vehículos de manera sencilla pero algo escasa.

Además del citado modo Campeonato el juego incluye diferentes modos de juego tanto para un jugador como para varios. Para un sólo jugador disponemos del obvio “Carrera Individual” en el que podremos elegir coche, circuito y cualquier ajuste de una única carrera. Además una serie de modos se agrupan dentro de la pestaña “Modo Ventaja. Aquí encontramos la posibilidad de jugar carreras sueltas en Modo Contrarreloj, Modo Punto de Control (los clásicos checkpoints de los arcade) y Modo Eliminación. Este último es quizás el que más gracia tiene. En él corremos contra otros 7 vehículos y se va eliminando poco a poco al que vaya de último hasta que solamente quede un vehículo en la pista. Jugar estos modos no tiene mucho más aliciente, aunque haciéndolo podemos desbloquear diferentes elementos estéticos.

Pero si lo tuyo es el multijugador, Xenon Racer incluye modo online y modo offline. Desgraciadamente no he conseguido jugar ni una sola carrera online por falta de gente, algo bastante habitual cuando te enfrentas a un juego digamos “minoritario”. Lo que sí funciona aceptablemente bien es el modo offline a pantalla dividida. Obviamente el juego sufre una reducción en la carga gráfica y en el rendimiento, pero consigue ser jugable que es de lo que siempre se trata en este tipo de modos.

 

Apartado técnico

Xenon Racer no destaca en el plano técnico al lado de otros juegos de conducción recientes como Forza Horizon 4 o The Crew 2. Es evidente que hablamos de ligas y presupuestos completamente distintos, pero en su favor hay que resaltar que el juego de 3dClouds sabe jugar sus cartas. Ponernos al volante nos transporta directamente a 20 años en el pasado, con unos modelados sencillos en los entornos pero mostrando gran nitidez y colorido en pantalla. Jugando en mi TV de 55 pulgadas a 4k ha sido inevitable sentir sensaciones similares a las vividas cuando pude estar ante las recreativas de OutRun 2 o Ferrari 355. Por desgracia no estamos en 2001 y, aunque a muchos nostálgicos como yo les pueda agradar este estilo, hay modelados (árboles, público, edificios, etc) a los que se le debería pedir mucho más.

El rendimiento en un juego de conducción que alcanza grandes cotas de velocidad es quizás de los aspectos que más nos deben importar a la hora de informarnos sobre un título del género. Xenon Racer no consigue la excelencia en este sentido, e incluso cae en maniobras un tanto cuestionables. Según su desarrolladora el juego corre en su modo rendimiento a 60fps en Xbox One X, que es la versión que hemos podido probar y analizar. Lo cierto es que el juego no se mueve nada mal y la sensación de velocidad es magnífica, pero notaremos bajar los frames por segundo en bastantes ocasiones. Sin llegar a ser un drama sí puede llegar a ser molesto para algunos jugadores. El modo “Priorizar la Calidad” sin embargo no hay por donde cogerlo. Se ejecuta a una resolución 4k (igual que el modo rendimiento) pero con los ajustes gráficos en “alto”. 3dClouds aseguraba que en este modo el juego no bajaría de 30 frames por segundo pero, en nuestra experiencia, nos preguntamos si en algún momento llega a esa tasa. Un modo absolutamente injugable, implementado suponemos simplemente para cumplir y que nos resulta bochornoso.

En cuanto al apartado sonoro muy poquito que comentar. Música electrónica bastante olvidable de la que se salvan un par de temas destacados, pero que cansa bastante rápido. El sonido de los coches y del ambiente tampoco destaca especialmente y las pocas voces que podemos escuchar están en inglés, aunque todos los menús se muestran en nuestro idioma.

 

Valoraciones finales

Las intenciones de Xenon Racer son realmente buenas a la hora de ocupar un espacio de mercado no demasiado explotado a día de hoy y que aún cuenta con seguidores. Su implementación gráfica está por debajo de los cánones actuales pero aún así logra evocar una época y un estilo amado por su público objetivo. Además con determinados vehículos puedes disfrutar de carreras divertidas y frenéticas, con una sensación de velocidad muy conseguida. Sin embargo el juego falla particularmente en su desarrollo, siendo claro ejemplo de que elementos no siempre debidamente ponderados en críticas y análisis pueden echar por tierra trabajos con buenas bases.

El manejo de alguno de los tipos de coches y el concepto del modo Campeonato (que nos obliga a usarlos), junto a un ajuste deficiente de la dificultad, son obstáculos demasiado grandes e innecesarios para el jugador. Si a esto le sumamos detalles como que el rendimiento no llega a ser óptimo y que el multijugador online es un mero adorno, el resultado es un juego que no logra cumplir las expectativas. Cierto es que no se trata de un desarrollo triple A, pero cabe recordar que su precio de 54,99€ sí se acerca mucho al de este tipo de juegos.

 

Para terminar os dejamos un video en el que desde el canal de Youtube de Comunidad Xbox jugamos a Xenon Racer y os mostramos en detalle las virtudes y defectos que hemos plasmado ahora en el análisis:

*Este análisis ha sido posible gracias al código review proporcionado por Avance Discos

*La consola utilizada para realizar este análisis ha sido una Xbox One X

Xenon Racer

54.99€
6.5

Gráficos

6.5/10

Sonido

6.0/10

Jugabilidad

7.0/10

Duración/Diversión

6.5/10

Pros

  • Sensación de velocidad
  • Evoca una época que muchos amamos
  • Con todo de cara: es divertido

Cons

  • Modo campeonato mal planteado
  • Algunos coches son inútiles
  • Gráficamente desfasado