Regresa la amenaza nazi, así como su resistencia más imperecedera. Los Blazkowicz vuelven a la carga en Wolfenstein: YoungBlood

Bethesda Software atesora en su catálogo muchas licencias por las cuales la comunidad de jugadores sienten auténtico fervor y cariño, por lo que no es extraño que a día de hoy sea una de las compañías más queridas dentro del sector del videojuego, así como una de las que más pasiones levantan. Tal es su reclamo que cada vez que lanzan un nuevo título, las masas de seguidores se aúnan en las redes sociales y en las tiendas para mostrar su incondicional apoyo.

Sin embargo, Bethesda no solamente goza de extraordinarias franquicias, sino que también tiene una gran cantidad de estudios con mucha calidad entre sus filas. Entre ellas, podríamos destacar a Arkane Studios con su exquisito gusto por el diseño en su saga Dishonored, idSoftware con su más que demostrada maña con el género shooter, Tango Gameworks con su peculiar perspectiva del terror en The Evil Within o a los genios de la acción MachineGames con Wolfenstein.

En esta entrada vamos a centrarnos especialmente en esta última, pues vamos a analizar su último videojuego lanzado al mercado que es ni más ni menos que Wolfenstein: YoungBlood. Y a pesar de que hemos dicho que nos íbamos a centrar en MachineGames, lo cierto es que Arkane Studios también ha aportado su granito de arena en este proyecto, así que seguramente habrá algunas líneas referenciando su labor en este texto. Ciertamente, ha sido una sorpresa que ambas compañías hayan colaborado en este título, aunque viendo el resultado de este no nos lo ha parecido tanto. Y es que desde el reinicio de Wolfenstein con Wolfenstein: The New Order, MachineGames solo ha ido que ir creciendo entrega tras entrega, ofreciendo una experiencia cada vez más pulida, profunda y atractiva. De esta forma, nos situamos en el panorama actual, uno en el que tras dos años desde la salida del excelentísimo Wolfenstein II: The New Colossus recibimos Wolfenstein: YoungBlood, una especie de expansión o spin-off que actúa como secuela directa de esa segunda entrega numerada. Sin embargo, quizás si fuera cierto de que la franquicia estuviera en un punto en el cual puede acusar cierto estancamiento, por lo que en este juego que estamos tratando se ha querido experimentar con distintas fórmulas o estilos de juego para intentar de encontrar una nueva orientación o rumbo.

Como decíamos, la saga Wolfenstein ha gozado de una muy buena salud en estos últimos años, ofreciendo historias para un jugador que nos han llegado a encandilar de muy buenas maneras. Por ello, lo que seguimos demandando a esta saga es eso precisamente, historias que nos hagan disfrutar de un buen título de acción y disparos, cosa que quizás en este YoungBlood hayamos perdido un poco en pos de querer ahondar en otros aspectos. Con ello no queremos decir que sea una mala entrega, pero si es cierto que la parte narrativa ha sufrido un bajón bastante considerable. No obstante, vayamos por partes.

Wolfenstein: YoungBlood es un híbrido entre dos sagas, o dos géneros diferentes, por un lado tenemos Wolfenstein (acción directa y frenética) y Dishonored (sigilo y táctica con cierto carácter “rolero”). De esa mezcla nace esta nueva entrega, la cual a nivel jugable sigue siendo y sintiéndose exactamente igual, un Wolfenstein en estado puro, pero que en rasgos generales toma otra tez al hacer gala de un diseño y un sistema de progresión marca de la casa por parte de Arkane. Así pues, este cóctel tiene muy buena pinta, ¿verdad? Bueno pues en teoría sí, pero en la práctica no tanto. Es decir, cuenta con muy buenas ideas y la intención de ofrecerle cierto lavado de cara a la fórmula, manteniendo las bases, es muy acertada. Sin embargo, la ejecución no ha sido tan buena como cabría esperar, y a pesar de ser un videojuego muy entretenido, porque lo es, tiene ciertos aspectos que no nos han acabado de gustar y por eso los iremos detallando poco a poco.

Anteriormente hemos dicho que en esencia esta entrega sigue siendo Wolfenstein, y eso es totalmente cierto. YoungBlood tiene un gunplay exquisito que hereda de las anteriores entregas, lo cual es de agradecer que se mantenga intacto y que trasmita tan buenas sensaciones, pues al fin de cuentas, hay pocos shooter que puedan presumir de tener un sistema tan bueno como los aquí citados o incluso el mismísimo DOOM, por poner algún ejemplo.

Pero ojo, porque en esta ocasión no estamos solos ante el peligro, ya que toda la campaña de este título la podremos afrontar de forma cooperativa, siendo así una de las principales novedades que se introducen en esta entrega. Lo cierto es que la experiencia en cooperativo gana enteros, porque se disfruta mucho más de la acción a dobles al poder afrontar las distintas holeadas de nazis con un compañero de aventuras. No obstante, nos da la sensación de que esta vertiente cooperativa quizás se haya considerado una vez tenían la propuesta sobre la mesa, es decir, se siente como si la hayan implementado sobre la marcha. Por ello, tenemos pocas interacciones o acciones que desempeñar con nuestro aliado, lo  que nos deja poco margen más allá de compartir las distintas refriegas o lluvia de balas.

Aun así, el videojuego se presta a que abordemos los distintos escenarios con cabeza, ideando estrategias para probar distintas formas de eliminar a los enemigos dispuestos en estos mismos. Ahí es cuando la mezcla entre Dishonored y Wolfenstein de verdad brilla con luz propia, ofreciendo auténticos desafíos al jugador y una mayor implicación por su parte. A pesar de ello, ese brillo tan solo lo veremos en las dificultades más altas del juego, pues incluso en normal no nos ha supuesto ningún reto que podamos considerar como tal. De ese modo, la magia que hace Arkane con su diseño de niveles y situaciones queda un tanto emborronada.

Y eso mismo ocurre si abordamos la aventura en solitario, porque sí, es posible disfrutar de toda esta experiencia individualmente. Si decidimos afrontar el videojuego de esta manera, nuestra compañera será controlada por la inteligencia artificial, la cual no brilla por un comportamiento demasiado activo. Es decir, el compartimiento de la máquina es correcto sin más, puesto que esta es más bien reactiva que proactiva y actúa siempre en reacción a nuestras acciones o demandas. Esto nos deja situaciones un tanto frustrantes en las que nos vemos esperando en un lugar de interacción hasta su llegada o bien que nos reanime en el último segundo, o que en algunas ocasiones directamente ni venga a socorrernos. Así pues, la forma en la que más se puede gozar de esta nueva propuesta es claramente en cooperativo.

En líneas anteriores hemos estado tratando el tema del cooperativo, pero no habíamos comentado que esta característica se da gracias a que la aventura cuenta con dos protagonistas distintas. En Wolfentein: YoungBlood podemos elegir entre ser Jessica o Sophia Blazckowicz, las cuales son obviamente las hijas de nuestro héroe más querido B.J. Desde su perspectiva o piel, tendremos que adentrarnos en las calles de París con el fin de encontrar nuestro padre desaparecido. La premisa se reduce exactamente a eso, buscar a nuestro padre que se ha ido de nuevo a vete saber dónde para seguir pateando culos nazis, por lo cual, como ya habíamos avanzado, la historia no da más de sí y actúa claramente como nexo entre las distintas misiones que afrontaremos. Aun así, nos gustaría hacer especial mención a la ambientación, pues París es una localización idílica para esta obra y está muy bien representada a nivel estético y de diseño. Añadir también que la acción toma lugar en los años 80, una época en la que representa que el régimen nazi ha conquistado la ciudad.

Cambiando de tema para seguir tratando las novedades experimentales de esta obra, hemos de comentar la introducción de cierto carácter “rolero” a la fórmula. En esta parte, de nuevo, vemos la mano de Arkane, y sinceramente no queda nada mal en el resultado final, pues acaba siendo un sistema de progresión bastante atractivo. De esta forma, nuestras protagonistas pueden subir de nivel, algo que no había ocurrido anteriormente en ninguna entrega, y así optar a una serie de mejoras y habilidades para ir evolucionando no solamente nuestras cualidades físicas o técnicas, sino también para hacer lo propio con nuestro arsenal. El nivel que nosotros seamos también marcará el de nuestros enemigos, así que este aspecto sitúa a Wolfenstein: YoungBlood, en cierto aspecto, en la línea de muchos de los shooter de hoy en día. Es decir, en el género que ha marcado tendencia en los últimos años, como: Destiny, The Division o Anthem, entre otros.

Por otra parte, también hemos notado un cierto cambio en el enfoque o desarrollo de la aventura, pues en esta ocasión los escenarios o niveles, los cuales ya hemos comentado que tienen un diseño fantástico y exquisito, son más abiertos y amplios que en anteriores entregas. Esto significa que tenemos más posibilidades a la hora de afrontar los acercamientos con los enemigos, y que tenemos cierto margen de exploración para tratar de encontrar todos los secretos y coleccionables que estos esconden en sí mismos. Sin embargo, la estructura o distribución de todas las zonas que conforman el mundo de este título no acaba de tener una conexión o cohesión orgánica, se siente como si cada región estuviera aislada la una de la otra. A este aspecto tampoco le ayuda el hecho de que el desplazamiento entre ellas tampoco es muy fluido y resulta un verdadero caos hasta que nos hacemos con sistema de gestión de misiones, así como del de viaje rápido. Sí, como habéis leído, existe la posibilidad de desplazarnos de un lugar a otro de forma rápida, y para tal fin aprovecharemos las bocas de metro que han quedado en desuso de la ciudad de París.

Ya que hemos hecho algunas alusiones a los enemigos, nos parece apropiado que comentemos algunos detalles acerca de estos mismos. Bien para comenzar, decir que la variedad que nos encontramos es bastante apropiada, a pesar de que la gran mayoría de ellos son viejos conocidos de la saga. No obstante, y como es obvio, nos encontramos la inclusión de nuevos adversarios. Estas nuevas incorporaciones son en general enemigos blindados, cuya resistencia es absolutamente inverosímil y que necesitan una gran cantidad de balas para caer, lo cual en cierta manera supone una dificultad añadida a los enfrentamientos. Sin embargo, creemos que se hace un uso un tanto abusivo de estos “tanques”, pues al fin y al cabo nos parecen enemigos que no acaban de encajar en todo este conjunto y, por consiguiente, no nos han gustado. Por cierto, también cabe destacar el hecho de que tenemos a nuestra disposición diferentes tipos de munición y armas, por lo que hay que tener en cuenta en cada momento si nos batimos contra enemigos normales o blindados, pues cada cual es efectiva para un cierto tipo de enemigos y débil contra otros.

Con todo lo descrito hasta ahora, creemos que Wolfenstein: YoungBlood es un título muy divertido y entretenido, el cual supone un cambio o experimento bastante arriesgado de haberse tratado de una entrega principal de la saga. Sin embargo, esto no ha sido así, por lo que siendo conscientes del producto que tenemos entre manos, hemos de decir que el resultado, a pesar de no ser el anhelado, es más que satisfactorio. Su campaña nos puede durar alrededor de unas 10 u 12 horas dependiendo de las distracciones o dificultades que encontramos en nuestro avance, aunque estas horas pueden aumentar exponencialmente si decidimos ir a completar el 100% del videojuego en máxima dificultad.

En lo referente al apartado audiovisual, estamos ante un producto de Bethesda y eso siempre es sinónimo de calidad. Esta compañía dota a sus producciones de un mimo y cariño considerable, lo cual se nota encarecidamente en el acabado de todos sus apartados. Por ello, nos encontramos con un sonido bastante nítido con unos efectos muy contundentes, sobre todo para las armas, y una banda sonora que cuenta con temas bastante cañeros, algo que ya estamos acostumbrados y que nos encanta. Por lo que respeta al aspecto gráfico, destacar el diseño de niveles y artístico, cosa que ya hemos ido haciendo durante todo el análisis. No obstante, si tuviéramos que poner alguna pega, sería quizás la falta de algo más de variedad en las localizaciones, así como en las tonalidades de la paleta de colores. En cuanto al rendimiento, este difiere bastante entre la primera versión de Xbox One, pues parece que en esta le falta nitidez a la imagen, como si tuviera algo de ruido y las texturas no estuvieran muy bien acabadas. Sin embargo, la versión de Xbox One X luce espectacular, ofreciendo dos modos de resolución, uno que prioriza la resolución de la imagen y otro la tasa de imágenes por segundo. La verdad sea dicha, tratándose de un  videojuego de acción tan frenética, nos quedaríamos con el segundo modo, ya que así nos aseguramos los 60 fps que son más que esenciales en este tipo de juegos.

Conclusiones

Wolfenstein: YoungBlood nos devuelve la acción más alocada de los genios de MachineGames, aunque en esta ocasión vienen acompañados por Arkane Studios. De esta forma, la fórmula de la franquicia ha sufrido alteraciones con el fin de ofrecer un cambio en la experiencia jugable de esta misma, aunque se mantiene siempre fiel a sus bases y pilares fundamentales que es el gunplay. El resultado final del producto es bastante correcto, obteniendo así un título muy entretenido y divertido de jugar, más si se hace en cooperativo. Sin embargo, no os vamos a mentir si os decimos que esperábamos algo más de esta colaboración entre ambas compañías, ya que han quedado varios flecos por pulir o decisiones de desarrollo que no han acabado de funcionar como se pretendía. No obstante, creemos que esta nueva entrega merece una oportunidad, pues si sois verdaderos fans de las aventuras de Blazkowicz no os defraudará.

Wolfenstein: YoungBlood

29.99€
7.9

Gráficos

8.0/10

Sonido

7.5/10

Jugabilidad

8.0/10

Duración/Diversión

8.0/10

Pros

  • Posibilidad de jugar en cooperativo, pero...
  • Gunplay exquisito característico de la saga
  • El diseño de niveles es fantástico, aunque...

Cons

  • ... no está del todo aprovechada, pues faltan acciones conjuntas a realizar.
  • La estructuración y el diseño de misiones es un tanto caótico.
  • ... quizás se echa en falta algo más de variedad de localizaciones.

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