Análisis de Whipseey and The Lost Atlas para Xbox One

Hoy tenemos entre manos un título con un toque a juego de antes, a infancia en consola portátil. Un título que homenajea a las plataformas y los colores vistoso en una puesta en escena sencilla pero acogedora para los que vivieron situaciones similares en su juventud. En esta ocasión vamos a analizar Whipseey and The Lost Atlas. Un juego de mano de Daniel A. Ramírez y publicado por Blowfish Studios.

El joven Alex y su curiosidad acaban por accidente en un mundo mágico, y no solo eso, además Alex ha perdido su forma humana y se ha convertido en la criatura conocida como Whipseey. Con esta premisa debemos resolver el misterio de Lost Atlas para volver a casa con nuestro cuerpo original. Whipseey and The Lost Atlas es un título, en esencia, muy simple pero a la vez cargado de posibilidades. La propuesta puede considerarse bastante arcade y muy rejugable, puesto que no deja de ser un juego de plataformas en 2D con niveles a superar a cada cual más complicado que el anterior y a su vez agrupados en mundos temáticos.

Las mecánicas típicas del género hacen acto de presencia, como saltar, nadar o desplazarse lateralemente. Sin embargo, en esta ocasión, además “el látigo” juega un rol importante. De esta forma para vencer a nuestros enemigos no basta con saltarles encima, además hay que golpearles con nuestro látigo. Por otra parte el escenario ofrece interacción con el látigo en forma de liana para superar vacíos o la posibilidad de volver a pulsar la “A” tras un salto para hacer uso del látigo a modo de hélice y planear un poco al estilo gorrocóptero.

“El látigo” juega un rol importante

Con estas elenco de habilidades en mano debemos afrontar cinco mundos subdivididos en habitaciones conectadas por puertas negras. Al superar cada puerta se crea un punto de control para reaparecer en caso de muerte. Más no tenemos reintentos infinitos, pues Whipseey tiene una barra de salud y un contador de vidas. La salud es recuperable mediante pociones desperdigadas por los niveles, aunque no son abundantes. En cuanto a las vidas, podemos conseguir más de forma aleatoria eliminando enemigos. Cabe destacar que eliminar enemigos hace que dejen tras de si monedas y a veces vidas, pero cada 100 monedas que recuperemos también acumularemos una vida extra.

Debemos afrontar cinco mundos subdivididos en habitaciones conectadas por puertas negras

Whipseey and the Lost Atlas puede ser muy exigente, a simple vista parece un juego baladí, pero he muerto muchas veces y he perdido todas las vidas viéndome obligado a volver a empezar de cero. Los niveles están plagados de enemigos, trampas y agujeros sin fondo esperando a que fracasemos para robarnos las preciadas vidas. Este título dispone de todas las injusticias arquetípicas del género y quizás más. Desde enemigos atacando en grupo junto a morteros que disparan en una pesadilla de balas incesantes, hasta los típicos pinchos que matan al mínimo contacto puestos estratégicamente en una zona estrecha. Todo esto ha hecho que a veces me resultase un tanto frustrante jugar, ríete tu de Dark Souls.

Este título dispone de todas las injusticias arquetípicas del género y quizás más

El plataformeo en si es exigente. Planos inclinados que resbalan, secciones de agua mezcladas con normales que crean confusión por la diferencia en las físicas, lava por doquier y puntos de agarre para el látigo de un solo intento, pues si no acertamos el timing durante el salto caeremos al vacío sin posibilidad de recuperación. Sin duda el apartado afable de Whipseey and the Lost Atlas esconde todo un infierno de saltos no apto para lo más torpes del género. Asimismo, en zonas avanzadas, los enemigos no necesitan que “uses una hoguera para revivir”, sino que vuelven pasados unos segundos como advertencia de que nunca mires atrás.

Como todo buen aspirante al género que toca, al final de cada mundo nos encontramos con un jefe temático. Este pone a prueba todo lo aprendido durante el avance en los niveles previos, y a su vez rememora otros juegos con la estética o el reto que ofrece. Es importante llegar a este enfrentamiento con la salud al máximo y unas cuantas vidas acumuladas por si a caso, puesto que morir implica volver a empezar todo el paseo.

Whipseey and The Lost Atlas no es todo muerte y reto, también sabe ofrecer un apartado visual vívido y lleno de colores. Toda una oda a los juegos de plataformas de antaño que además rinde homenaje a las ambientaciones más icónicas del género: playas, bosques, castillo con lava y cuevas…. El propio diseño de nuestro protagonista hace eco de sus congéneres pasados y resulta todo un placer ponerse a explorar los niveles látigo en mano. Por otra parte los efectos de sonido y la música ambiental también juegan un rol importante y son capaces de emanar la esencia necesaria, aunque no son innovadoras ni especialmente memorables.

Toda una oda a los juegos de plataformas de antaño

En definitiva, Whipseey and the Lost Atlas es una propuesta con aroma de plataformas clásico en un envoltorio lleno de color y vida. Esto no implica que tengamos delante un paseo por el campo ni mucho menos, pues es capaz de llevar nuestra paciencia y pericia al límite con sus desafíos y diseño de niveles. Cabe destacar que no siempre me he sentido cómodo con la jugabilidad y me ha dado la sensación de que algunos movimientos no eran tan precisos como desearía. De forma aislada he sufrido algún bug como la congelación de la imagen o la desaparición de la barra de salud y los indicadores, pero nada grave realmente.

Whipseey and The Lost Atlas

5.99
6.5

Gráficos

6.5/10

Sonido

6.0/10

Jugabilidad

6.5/10

Duración/Diversión

7.0/10

Pros

  • Aroma retro
  • Visualmente bonito
  • Mecánica original del látigo
  • Un precio muy atractivo

Cons

  • Puede ser frustrante
  • Algún bug ocasional
  • Los diseños a veces son demasiado parecidos a "otros"
  • Físicas traicioneras

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