Despedaza a tus enemigos a base de zarpazos y a ritmo de metal

Cyanide, autor de títulos como Styx o Call of Cthulhu, nos trae la secuela de Werewolf, que fue exclusivo de PS4 con Werewolf: The Apocalypse – Earthblood. Un título que mezcla acción y sigilo a partes iguales donde seremos un ser sobrenatural que puede transformarse en Hombre-Lobo.

Somos el “Garou” (así se llaman a estos seres) llamado Cahal, peterneciente a la manada Taker’s Hill, junto a nuestra esposa y nuestra hija Aedana. Vivimos en un túmulo con otros Garou y algunos humanos (algo inusual), el cual está protegido espiritualmente por un guardián al que pediremos consejo.

Hay tres elementos primigenios. El Caos que se encarga de la creación, las Tejedoras que dan forma a los diferentes elementos de la vida y el Wyrm, que está corrompiendo a Gaia (madre Tierra). De esto se intenta aprovechar una corporación llamada Edron que con sus actividades está destruyendo y corrompiendo a Gaia, por lo que será nuestra misión será detenerlos.

La historia comienza con los acontecimientos que nos dan a conocer a los personajes implicados y una misión que fracasa estrepitosamente acabando en tragedia. Cahal abandona el Túmulo durante cinco años hasta que en una misión solitaria debe volver a la manada para pedir ayuda.

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Esto sirve para completar un tutorial de las mecánicas de juego que se basan en aprovechar las tres formas que puede adoptar Cahal: hombre, lobo y Crinos. Así, se nos presentan dos formas de jugar; una usando el sigilo eliminando cámaras y guardias con nuestra ballesta o el cuerpo a cuerpo, o colándonos por rendijas pequeñas en nuestra forma de lobo para entrar en las oficinas donde los ordenadores controlan las cámaras, torretas y puertas.

Otra forma es la que más usaremos en Werewolf: la forma de hombre lobo Crinos. Es una forma devastadora, con la que despedazaremos cajas, barriles y a los guardias que protegen las instalaciones. Pero no podremos transformarnos cuando queramos, sino cuando pulsemos el botón Enfurecer cuando hay guardias.

Antes de transformarnos, podemos usar unos tónicos que iremos recogiendo para ganar un espacio de Furia, con la que se usarán habilidades del Crinos para curarse, abalanzarse sobre enemigos de un salto y otras técnicas. Es muy útil ganar puntos de furia en nuestra forma humana para ir más preparado al combate, aunque no es estrictamente necesario por lo que explicaremos a continuación.

El Crinos tiene dos formas primordiales y una extra llamada Frenesí. La forma ágil con la que iremos ganando puntos de furia y que tiene 3 técnicas, que son curarse, abalanzarse y un rugido que tira al suelo a los “masillas” (enemigos más pequeños que siempre se pueden agarrar). Cuando tenemos agarrados a los pequeños guardias podemos lanzarlos o ejecutarlos, lo cual nos dará un punto de furia, siendo esto muy útil sobre todo con los francotiradores.

La forma mole es mucho más poderosa aunque más lenta, y tiene técnicas más agresivas. Se puede cambiar de una a otra rápidamente y está en nuestra mano la estrategia para usar una u otra según la necesidad.

Cuando completamos misiones o recogemos espíritus, ganamos experiencia espiritual, que se traduce en puntos para gastar en mejorar nuestras habilidades. Las misiones secundarias también nos hacen ganar estos puntos, y si quieres estar al máximo puedes entretenerte en buscar estas misiones en el guardián espiritual del túmulo.

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Una vez explicadas las mecánicas de juego, Werewolf: The Apocalypse toma cosas de otros títulos como Prototype, donde podemos usar el sigilo para infiltrarnos para conseguir nuestros objetivos. La diferencia es que en el caso del juego de Cyanide, lo de transformarnos no es libre, sino que depende de la situación.

Son como pequeños enfrentamientos individuales en los que al final, deseamos pifiarla para transformarnos. Es lo mejor del juego, la forma Crinos y dura un suspiro, cuando el diseño de niveles no permite más libertad para usar esta forma a nuestro antojo. Falla en el diseño el modo de sigilo, algo rígido y con pocas opciones jugable en este estilo, con enemigos con una IA casi inexistente.

Los enemigos tienen pautas excesivamente simples con unas rutas del punto A al B que tardan una eternidad en moverse de uno a otro. Se pasan el rato mirando al vacío y su capacidad para detectarnos pasa de la vista de Légolas a no ver a un palmo. Y luego está lo de que cuando eliminamos enemigos, no podemos ni ocultar los cuerpos, ni apartarlos para que no los vean, así que se reducen las opciones jugables en este sentido.

Al final usamos la forma lobo para ir más rápido, escabullirnos si es posible para desactivar las torretas, acabar con un par de guardias para ganar rabia y pasar a lo bueno: despedazar a todo el mundo en la forma Crinos. Y aunque hay una especie de oleadas, la diversión dura muy poco y sesga con su diseño de niveles toda la posible diversión en escenarios genéricos y muy similares entre sí.

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Los personajes en sí carecen totalmente de carisma, incluso Cahal el protagonista, pero los jefes finales no destacan tampoco especialmente. Tenemos a Tank Girl, una mercenaries con un brazo mecánico que usa una armadura robot, u otros Garou de manadas echadas a perder, que ni supondrán un desafío ni recordaremos tras acabar con ellos.

En definitiva unas mecánicas desaprovechadas y otras que no llegan al nivel que Cyanide acostumbra, a lo que hay que sumar el apartado gráfico, digno de la generación de Xbox 360, aunque a mayor resolución. Porque tanto las texturas, como las animaciones y los modelados de los personajes distan mucho de lo que se podría pedir a un título que se lanza en 2021.

Los ejemplos más destacables de las carencias técnicas las tenemos en las animaciones y sobre todo en el cabello, cuyo aspecto es rígido, sin vida y a la vista pegajoso. Salvo claro, en nuestro protagonista, que es calvo con frondosa barba y su modelado es muy superior al del resto de personajes del videojuego.

Xbox Series es un gran escaparate donde los desarrolladores podrían lucirse, pero eso requiere tiempo sobre todo y tal vez un presupuesto algo más elevado. Aún así, el juego se ve bien y rinde a la perfección incluso cuando hay bastante tralla en pantalla, que suele ocurrir a menudo en los enfrentamientos con varios enemigos encima.

En el apartado de sonido, en los momentos de más acción tenemos una banda sonora bastante cañera con temas de metal y en las situaciones de exploración o sigilo, el equipo nos acompaña con temas genéricos bastante mecánicos de fondo que no destacan demasiado. En los momentos de más acción, siempre suena el mismo trozo musical de rock duro y llega a ser algo cansino.

El juego está doblado al inglés, con actuaciones…digamos…pasables, pero está perfectamente localizado al castellano en subtítulos. En conversaciones con otros personajes, en ocasiones podremos escoger la respuesta de Cahal, bien para acceder a información o para conocer algo más de la historia. Podemos elegir entre diálogos, pero el resultado no varía ni la historia se ve alterada en absoluto. En cuanto a los efectos de sonido, simplemente cumplen, con poca variedad y calidad estándar, suficiente para acompañar la acción.

No se trata de un juego excesivamente largo ni de altas exigencias en cuanto al desbloqueo de logros, ni tampoco es excesivamente difícil; incluso podríamos decir que es bastante accesible en su dificultad normal. La rejugabilidad puede recaer en nuestro interés en sacar algún logro u obligarnos a jugar con más calma, pero ya os digo que al final, por las cortas mecánicas de sigilo y no haber sacado más provecho de las formas humana o lobo, tenderéis a transformaros en Crinos en cuanto tengáis ocasión.

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En conclusión, Werewolf: The Apocalypse – Earthblood es vago intento por traer de vuelta esos juegos de acción de pasadas generaciones con bajas pretensiones pero con altas dosis de acción, que se queda en el camino por su simpleza en mecánicas y sobre todo por un diseño de niveles que no invitan a aprovechar las jugabilidades que ofrece.

Al final, se van sucediendo misiones prácticamente idénticas, en escenarios genéricos que parecen generados de forma aleatorio sin ninguna conexión entre ellas. Solo cambia la puerta o verja por la que accedemos al complejo, que por suerte, no será el único recinto que tengamos que visitar en nuestro camino hacia la eliminación de Edron.

Pero la parte jugable en la que usamos a Crinos, suma bastantes enteros a un título al que le falta algo más de libertad en usar la fuerza demoledora de nuestra forma más letal, pero que cumple con altas dosis de acción, sangre y combates brutales en los que haremos trizas a nuestros enemigos.

Werewolf: The Apocalypse – EarthBlood está disponible en Xbox One, Xbox Series X|S, Playsation 4|5 y PC. Agradecemos enormemente a Nacon Gaming España por el código para analizar este título en Xbox Series X.

Werewolf: The Apocalypse - Earthblood

49,99€
6.5

Nota final

6.5/10

Pros

  • Los combates en forma Crinos
  • El diseño del personaje principal
  • La facilidad de cambiar de forma

Cons

  • El diseño repetitivo de niveles
  • Mecánicas de sigilo insuficientes
  • Animaciones y algunas texturas de hace dos generaciones
  • Falta de carisma en los personajes
  • Falta total de ritmo

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