¡El nuevo disolvente de amistades ha llegado a la ciudad! Saludad a Ultimate Chicken Horse y prepárate para unas carreras frenéticas con amigos.

Después de un año largo desde su lanzamiento en Steam, el estudio independiente Clever Endeavour vuelve a la carga a las consolas de sobremesa porteando su juego diseñado específicamente para hacer el mal. Sí, habéis leído bien, en Ultimate Chicken Horse pese a jugarse con amigos, no habrá amistades que valgan gracias a su particular propuesta, competitiva como pocas. Si todavía tenéis estima por algún conocido cercano, mejor que leas nuestro análisis antes de disfrutar de las virtudes de este divertido juego indie.

Ir del punto de partida a la meta en un escenario estático y prefijado puede resultar un concepto bastante simple a día de hoy (y de hecho, así lo es…). Por suerte, todo esto puede convertirse en un desafío, o en una situación imposible de superar gracias a la divertida apuesta que descubrimos en Ultimate Chicken Horse. Aunque existen varios modos que explicaremos más adelante, la base jugable principal residirá en puntuar más que el resto de compañeros para ganar la partida. Para ello, habrá varias rondas con mini-carreras que podrán completarse, si queremos, en 10 segundos; aunque las probabilidades de éxito dependerán de lo buena o malas personas que sean tus contrincantes.

Desde este gran árbol elegiremos el escenario que queramos.

Bienvenidos al Síndrome de Diógenes trampil.

Después de cada ronda, habrá un tiempo donde cada jugador podrá escoger un ítem predefinido y encajarlo en cualquier parte del escenario. Contaremos con todo tipo de objetos: tablones, escaleras, trampas como pinchos o una bola de demolición, hielo, ventiladores, miel que nos ralentizará si la pisamos, etc. Como si de un Mario Maker se tratara, habrá que buscar el sitio estratégico que más afecte a nuestros rivales y que nosotros veamos factible de superar, teniendo en cuenta que en posteriores rondas esos objetos permanecerán ahí y se irán añadiendo otros nuevos. Al final, como os podréis imaginar, hay tanta acumulación de caminos imposibles, trampas, obstáculos, etc., que llegar a la meta será todo menos fácil.

No sólo el primero que entre a la meta puntúa. Habrá otros factores que influyan en el resultado final, como que alguno de nuestros rivales caiga en una trampa creada por nosotros, vengarnos de nuestro asesino en la ronda anterior, llegar a la meta “post-mortem”, etc. Todo ello, cómo no, incita al pique sano, a hacer la carrera perfecta, y a no dejarnos pisotear por nuestros adversarios en ningún momento. Os podemos asegurar que, con amigos, las risas están aseguradas desde el primer minuto.

En el Modo Libre, escogeremos los objetos que más nos gusten.

Salta, corre, sobrevive

El modo principal (que a grandes rasgos es el modo que he explicado en los párrafos anteriores) es lo que el título denomina el Modo Fiesta. Aunque comencemos solamente pudiendo optar a cuatro fases concretas y a un número limitado de animales seleccionables, poco a poco y según vayamos ganando carreras empezaremos a desbloquear nuevos mundos y corredores. Este hecho anima a seguir jugando y a intentar ganar para desbloquear todo el contenido de la forma más rápida posible.

Aparte de esta vertiente principal, tendremos el Modo Creativo, donde volveremos a competir con amigos, aunque esta vez sin ninguna restricción de objetos ya que estarán todos disponibles desde el primer minuto y podremos escoger el que más gracia nos haga. Lo verdaderamente interesante será el Modo “A lo Loco”, donde partiremos completamente desde cero, generando toda una pantalla y complicándola todo lo que nosotros queramos para luego subirla al servidor, buscando el deleite y desafío del resto de usuarios alrededor del mundo.

Jugar con amigos es una pasada, hay pique sano en todo momento…o no tan sano.

Una expansión elefantástica

Pese a que la entrega original fue lanzada el año pasado, su llegada a Xbox One trae jugosas novedades (de ahí que se denomine “Ultimate”). La más llamativa es la posibilidad de escoger a un nuevo animalito, en este caso un elefante rosa. No es que corra más que el resto, o salte más alto, pero es un elefante rosa y eso debería bastar. Luego también podremos disfrutar del Modo Desafío, muy importante si queremos jugar en solitario. Volviendo a las similitudes con Mario Maker, en esta ocasión deberemos escoger los mejores mapas de la comunidad de Ultimate Chicken Horse y probar nuestra suerte en la fase que escojamos. Si nos ha gustado, podremos puntuarla positivamente para que el resto de jugadores puedan disfrutar de aquellos desafíos que merezcan la pena experimentar.

Ojo con los desafíos y las mentes retorcidas de los creadores de mapas…

Un online sorprendentemente rápido

He de confesar que, cuando arranqué Ultimate Chicken Horse por primera vez y entré en su modo principal, donde pedían la colaboración de al menos otro jugador, el título me empezó a desilusionar…hasta que descubrí las bondades de su online, con varios grupos de usuarios dispuestos a acogerte con los brazos abiertos para echar unas carreras alocadas. Con una accesibilidad súper rápida y sencilla, en menos de 30 segundos ya puedes estar picándote con extranjeros por optar al podio, y al final será esta vertiente online la que termine de tenerte atrapado día tras día. Obviamente no es lo mismo que con amigos en la misma habitación, pero resulta un formato tan sólido pese a tratarse de un juego independiente, que tenía la obligación de destacarlo.

En el Modo Fiesta sólo podremos usar los items predeterminados.

La simpleza de los animales

Ultimate Chicken Horse es de esos juegos que, más que destacar con los clásicos apartados que todos conocemos (gráficos, sonido, jugabilidad), apuestan más por ofrecer una experiencia multijugador o un servicio como si de un juego de mesa se tratase. No quiere complicarnos la vida, y lo vemos reflejado en sus controles y resto de aspectos. Tendremos un botón para correr y otro para saltar, y aunque nuestro protagonista tenga un movimiento “deslizante” por las plataformas (en más de una ocasión caeremos al vacío si no frenamos a tiempo) todo aquel se familiarizará con los controles a las pocas rondas.

Que no os engañe su apartado visual simple como pocos juegos hemos visto. Os podemos asegurar que contra menos detalles haya por el escenario mejor, ya que los objetos que vayamos colocando en la fase irán llenando cada esquina de la pantalla, sin contar con los cuatro animalitos que quieren llegar a la línea de meta. Pese a su sencillez, contamos con una paleta de colores muy agradable, con tonos muy alegres y divertidos que le sientan de maravilla al juego.

Posiblemente el apartado sonoro sea lo más flojo de Ultimate Chicken Horse, aunque ya os digo que no habrá tiempo para pararse a deleitarse con sus piezas musicales. Unas humildes pistas de acompañamiento, con efectos de sonido en la misma línea, que no tiene mayor relevancia en el título. Al menos los textos están en español, y eso ya es un gesto de agradecer pese a ser una propuesta independiente.