El hotel Penrose te acoge con pensión completa, cama King Size… y permanecer allí encerrado el resto de tu vida. Disfruten de la estancia.

Damas y damos, caballeros y caballeras, bienvenidos al hotel Penrose, donde la paz y la tranquilidad viene acompañada por nuestra más alta tecnología. Salvo por un par de… problemillas técnicos que debemos solventar, todo el complejo está abierto a su entera disposición, por lo que os invitamos a degustar nuestra excelente tortilla en nuestro restaurante, visitar la zona de espectáculos o daros un chapuzón en nuestra piscina. Si os apetece más la desconexión sosegada en el sofá de vuestra habitación, entonces os recomendamos la lectura de la reseña de The Spectrum Retreat, lo último de Dan Smith Studios y Ripstone Ltd. que ya se encuentra disponible para vuestro gozo y disfrute personal.

¿Os imagináis el día de la marmota contextualizado en un hotel? Algo parecido podríamos decir que vive nuestro protagonista de The Spectrum Retreat. Una reiteración del mismo día con las costumbres o esquemas prefijados a rajatabla que provoca en nuestro huésped una sensación de confort a su vez que cierta sospecha de aprisionamiento gratuito. Todo lo que acontece en las estancias del hotel y en la habitación 109 donde somos alojados será un bucle sin pausa, hasta que cierto día sucede algo. Nuestra salvadora, la misteriosa Cooper, quiere sacarnos de ese inquietante lugar. Para ello, deberemos anular ciertos protocolos del sistema e inestabilizar al programa para poder salir de esa cárcel virtual a la que estamos siendo sometidos.

Desentramar los misterios del propio hotel y los secretos que oculta nuestra propia persona serán los objetivos principales que se darán cita en The Spectrum Retreat. Con una mezcla entre Walking Simulator y juego de puzles, deberemos ir superando los distintos rompecabezas que bloquearán nuestro camino. Eso sí, resultan partes jugables tan disociadas y distintas que a veces juegan en su contra, y que os contaremos detalladamente a continuación.

La primera cara de las mecánicas jugables nos la encontramos al principio de la aventura con el género de Walking Simulator. Aquí es donde Cooper nos guiará a través de una especie de móvil a las diferentes secciones del hotel buscando una brecha en el sistema que permita a nuestro protagonista abandonar este lugar. Pese a que no aporta desafío ninguno, poder experimentar esa reiteración de días, y ver cómo las acciones que tomamos van cambiando sutilmente la manera que tiene de atendernos los autómatas es una gozada. Tendremos que ir desbloqueando los seis pisos que conforman el hotel Penrose, y para ello deberemos encontrar antes unas puertas especiales que nos conduzcan a los desafíos de verificación (es decir, la parte de los puzles). Para acceder a estas salas que posteriormente desgranaremos, habrá que introducir una secuencia de cuatro dígitos en un teclado numérico, por lo que habrá que explorar el hotel en busca de cualquier pista que nos obsequie con el premio buscado. Con cada día que pasa, alguna cosa nueva nos encontramos, y siempre estaremos inquietantes de conocer la resolución final de nuestras acciones.

Una vez que introducimos los cuatro números de manera correcta, tomaremos un ascensor que nos llevará directamente a la segunda cara del juego, que son los puzles propuestos en los desafíos de verificación que antes hemos citado. Todas y cada una de las salas que conforman la secuencia de puzles se basarán en ir de un punto A a un punto B, eliminando y añadiendo barreras que se activarán con su color correspondiente. Estos colores los “absorberemos” con nuestro móvil de una especie de cuadrados luminosos, pudiendo depositarlos en otros cuadrados blancos que cambiarán al color que nosotros tengamos en ese momento. Suena lioso (y, de hecho, lo es) pero con la práctica y dándole al coco acabaremos por pillar el sentido a los puzles. Por poner un ejemplo, si queremos activar una pasarela naranja, deberemos depositar un color naranja en el cuadrado blanco que se encuentra alrededor de esa pasarela. El problema residirá que, para encontrar ese cuadrado naranja, primero tendremos que hacer pasar ese color a través de barreras verdes, y así sucesivamente. Eso sin contar con dificultades añadidas en los niveles avanzados de la aventura, como la capacidad de teletransporte de nuestro protagonista. Sin duda un cambo radical comparado con la faceta Walking Simulator antes nombrada y que puede no gustar a todo el mundo, como puede ser mi caso.

La noche y el día. Lo interesante con lo aburrido. Lo visualmente bonito contra las texturas feas. Así es el cambio entre ambas partes jugables y que puede llegar a frustrar al jugador. El hotel Penrose llama muchísimo la atención, es donde se relata la historia y verdaderamente puede llegar a ponerte en tensión cuando el comportamiento de los autómatas no es el esperado. Aparte de que tiene más color, más elementos en pantalla y con la sensación de poder movernos por donde nosotros queramos (dentro de los límites impuestos, claro).

La otra parte es una incongruencia total. Puzles sin sentido que no aportan nada, sin historia y en ocasiones sin gracia, y donde solo desearemos llegar al final de la secuencia para volver a nuestro querido hotel y proseguir con la otra parte. Parece parte de un castigo sin una base fundamentada. Si esos rompecabezas o desafíos de verificación se hubieran fusionado dentro del mismo hotel, todo cambiaría radicalmente. No vamos tampoco a ser tan severos: cada uno de los puzles muestra una traza de originalidad y una propuesta que antes no habíamos experimentado, y seguro que quienes hayan disfrutado de obras como Q.U.B.E. o similares, encuentre la gracia a esta parte de The Spectrum Retreat.

Gráficamente ya hemos dicho, las secuencias dentro del propio hotel son las más vistosas, pese a que muestran texturas planas y todo tiene esencia minimalista. Pese a la repetición de algunos pasillos, plagados únicamente con las puertas correspondientes a las habitaciones, tendremos la sensación de estar dentro de un lujoso hotel completamente futurista. Eso sí, hay defectos como cierto alliasing por momentos concretos que, sin llegar a estropear la experiencia, si puede sacarnos algo de lugar. También contamos con mejoras en Xbox One X, y aunque no he probado el rendimiento en otros formatos de la consola, todo parece indicar que se comportan de una manera muy parecida.

Metiéndonos de lleno en su aspecto sonoro, encontramos con un acompañamiento correcto en la mayoría de las ocasiones. Sólo un par de veces en los desafíos de verificación me he sentido algo molesto por el ritmo rápido y tenso de las pistas musicales, pero salvando esas puntualizaciones, no tenemos nada malo que objetar. Las voces están en inglés, pero tranquilos, porque los textos están traducidos completamente al castellano, aspecto que puede ser vital para captar las pistas que Cooper o el propio escenario nos proporciona.

 

Conclusión

The Spectrum Retreat es una mezcla entre dos géneros que parecen ir muy unidos de la mano, como son los Walking Simulator con los juegos de puzles en tres dimensiones y que juegan con la perspectiva del entorno. Una idea genial, en un entorno idílico como es el hotel Penrose, pero que no acaba de cuajar. Puede que uno de los problemas sea la diferenciación tan grande entre un género y otro, que hacen de los puzles un elemento de castigo en pos de nutrir una historia que a medida que jugamos se vuelve más y más interesante.

The Spectrum Retreat

12.99€
6.9

Gráficos

7.0/10

Sonido

7.0/10

Jugabilidad

6.5/10

Duración/Diversión

7.0/10

Pros

  • Gran ambientación con el hotel Penrose
  • Las partes Walking Simulator
  • La narrativa te atrapa

Cons

  • Las partes de los puzles
  • Gráficos a veces muy pobres
  • Podría haberse profundizado más en la parte jugable