Análisis de The Sinking City, la nueva propuesta Lovecraftiana para Xbox One

El verano ha llegado y la gente se mete en el mar para refrescarse. Que mejor ocasión que esta para analizar un título basado en las obras de H.P. Lovecraft. El hombre que sentía pavor por el mar y sus misterios. Así pues vamos a hablar de The Sinking City y su propuesta.

Charles W. Reed, nuestro protagonista, sufre de pesadillas y visiones de un tiempo a esta parte. Para hallar el origen del problema recurre a sus habilidades como investigador privado hasta dar con la ciudad de Oakmont. Donde presupone que se hallan las respuestas que necesita. Sin embargo la ciudad de Oakmont recientemente ha sufrido una inundación, pero ese es solo uno de sus problemas pues los habitantes de la ciudad vecina, Innsmouth, inmigraron tras la catástrofe que les dejó sin hogar. Esta mezcla forzada de cultura tan solo ha generado problemas sociales y trifulcas. Todo esto es altamente inducido por la mentalidad protectora y cerrada de Oakmont y el peculiar aspecto físico de los de Innsmouth, los cuales parece más peces que hombres.

Para los que conozcáis la obra de Lovecraft, las referencias ya están todas situadas en su punto clave. Por ende podemos ver esta historia como un secuela de la Sombra Sobre Innsmouth. O por lo menos una aventura ambientada en su particular mundo. Pero estos no son los únicos detalles relacionados, también podemos ver seres de pesadilla y muchos tentáculos en las zonas que han quedado anegadas tras el incidente y en “otros lugares” que visitamos durante el desarrollo de los acontecimientos. Pues aunque la mayor parte del tiempo la pasamos dando vueltas por el mapa de la ciudad, el mayor horror se oculta bajo la superficie.

El mayor horror se oculta bajo la superficie

Histeria colectiva, un sentimiento que sufre la gente por las cosas que se ven por los rincones. Aunque la auténtica verdad solo está al alcance de los que saben mirar adecuadamente. Asimismo nuestro protagonista tiene una peculiar habilidad para ver lo que otros no pueden. Esta herramienta tan útil nos permite investigar los escenario de los crímenes para resaltar pruebas al más puro estilo Batman. Aunque también revelan lo oculto, como paredes ilusorias. Asimismo una vez tengamos todas las pruebas de un lugar, nuestros poderes sobrenaturales nos permitirán reconstruir los hechos o seguir un rastro para poder formular una hipótesis. Pero el uso de esta capacidad consume nuestra barra de cordura, que a medida que baja comienza a difuminar la visión y produce visiones. Más vale tener siempre cordura para pasar el día.

El punto fuerte de The Sinking City es la forma en que se resuelven las investigaciones. Cuando iniciamos una misión recibimos algunas pistas. Con estas debemos recabar más datos, si es necesario, en algún punto de información (policia, biblioteca, hospital) y luego buscar en que lugar de la ciudad podemos empezar a investigar. Es un sistema que no resulta demasiado innovador, pero si tiene las puntadas necesarias para forzarnos a pensar un poco. Además no nos ofrece guías ni puntos brillantes a los que ir. Todo se limita a pistas, direcciones y nuestra propia intuición.

La auténtica verdad solo está al alcance de los que saber mirar adecuadamente

Con las pistas que recabamos podemos formular hipótesis en “El Palacio Mental”, un menú en el que relacionamos ideas para solventar el caso. Lo más interesante radica en que todo caso en marcha tiene varias resoluciones posibles. Por lo cual podemos decidir como avanza la historia según lo que nuestra brújula moral nos susurre. Sin embargo las disyuntivas nunca parecen presentar una opción buena y una mala. Más bien son un cómputo de posibilidades y elucubración a la espera de escoger el mal menor cada vez.

The Sinking City ofrece un sistema de conversación o interrogatorio bastante similar a lo que podemos ver en Fallout 4 o The Witcher 3. De esta forma, al hablar con algún habitante podemos llevar la conversación en una dirección u otra según las preguntas que vayamos haciendo. Cabe destacar que la moralidad de las preguntas no viene indicada de ninguna forma, por ende es importante leer entre líneas para escoger la frase adecuada ante cada situación.

Un cómputo de posibilidades y elucubración a la espera de escoger el mal menor cada vez

Por desgracia con palabras no vamos a poder superar cada situación. Por ende el juego ofrece un sistema de combate torpe pero efectivo. En las opciones cuerpo a cuerpo podemos dar golpes lentos y poco dañinos. Para hacer daño real hay que optar por las armas de fuego, entre las que podemos encontrar pistolas, escopetas y explosivos. Más no debemos olvidar que como todo buen juego de “horror” la munición es escasa y la precisión mala. Así que el propio juego recomienda evitar el combate en lo medida de lo posible. La munición podemos encontrarla tirada por ahí o recibirla como pago (Oakmont usa las balas como moneda de cambio ante la situación actual). Además con los materiales que encontramos producimos nuestros propios proyectiles, explosivos, kits de primeros auxilios o incluso antipsicóticos. Pues no solo ver lo oculto debilita la cordura, también verse en situaciones paranormales o rodearse demasiado tiempo de horrores de las profundidades la hacen descender.

Como todo buen juego de “horror” la munición es escasa

El juego provee un sistema de progresión y habilidades para incrementar nuestras posibilidades de supervivencia. Entre estas destacan mejoras para no caer en la locura tan rápido, generar o cargar con más munición o materiales, e incluso mejoras de daño. Las mejoras se dividen en tres secciones y consumen un punto por mejora. Para adquirir puntos debemos eliminar enemigos, investigar, explorar o resolver casos. El avance es bastante cómodo dado que prácticamente cualquier acción realizada reporta experiencia.

Como todo mundo abierto que se precie, The Sinking City ofrece misiones secundarias y desbloqueables para alargar la experiencia. Si bien pueden ser menos interesantes siguen teniendo un guión bastante coherente y ofrecen algunas horas extra como investigador privado. Además recompensan nuestra labor con pertrechos y, si realizamos las misiones adecuadas, trajes alternativos para que el detective Reed no huela a ropa usada.

Triple B (BBB) o doble A, de esta forma podría definir el empaquetado general de este juego. Si bien visualmente no es un cuadro viviente, si dispone de una ambientación bien llevada y buenos trucos para mantener las apariencias. Sin embargo peca de pantallas de carga excesivas, sobre todo al iniciar la partida, lo que hace que morir sea un sufrimiento a la espera del punto de control. Por otra parte aunque las caras están bastante bien diseñadas, se repiten demasiado. Resulta cómico cuando ves a la misma persona en dos misiones diferentes con dos identidades ajenas. Es como reutilizar al mismo actor secundario durante la película, pero con un bigote diferente.

En definitiva, The Sinking City es un juego digno del lore Lovecarftiano, con una historia que atrapa de principio a fin. Además se agradece que no use las típicas muletillas para decirnos donde ir y nos obligue a buscar y pensar un poco. Asimismo la ambientación está bien hilada y ofrece momentos muy perturbadores, sobretodo al sumergirnos bajo el mar. Si bien el acabado técnico no sea el más optimo, no sufre de problemas graves más allá de los tiempos de espera y alguna textura que tarda en cargar más de lo debido.

The Sinking City

59.99
7.9

Gráficos

7.0/10

Sonido

7.5/10

Jugabilidad

8.0/10

Duración/Diversión

9.0/10

Pros

  • Lovecarft
  • Innsmouth
  • Investigación profunda
  • Sin guías ni caminos brillantes

Cons

  • Tiempos de carga elevados
  • Pocos modelos faciales
  • El terror se diluye pasados los primeros pasos
  • Gráficamente algo justo