Si no tienes la mente ágil no podrás librarte de los desafíos de The Pillar: Puzzle Escape

Muchas veces en los videojuegos cuando nos referimos a entornos minimalistas la gente lo mira despectivamente. Entiendo su animadversión. Ese término suele ir unido a un trabajo mal diseñado, simple en mecánicas o que no otorgan algo que difiera de lo ya experimentado otras veces. Aunque no siempre es así. En otras ocasiones, las propuestas con gráficos minimalistas consiguen que el jugador se centre en lo verdaderamente importante. Que deseche a un lado aquello que molesta y distrae para volcar la atención en el objetivo que se nos propone delante. Y eso mismo es lo que sucede con The Pillar: Puzzle Escape.

Entre tableros anda el juego

Su pudiéramos definir de manera rápida la última propuesta de Eastasiasoft Limited y Paper Bunker, sería algo así como “un The Witness para aquellos que se adentran en el género de los puzles”. The Pillar: Puzzle Escape nos propone una sucesión de rompecabezas en entornos agradables. La mayoría de ellos serán en una serie de tableros que surgen de unos pilares morados, aunque también hay sitio para las situaciones donde la perspectiva serán fundamentales para completar los desafíos. Todo ello, desde un prisma lógico, sencillo y apto para todo aquel que quiera estrujar las neuronas sin que el explote la cabeza.

¿Qué hay detrás del cristal?

Tenemos una historia que sirve de hilo conductor entre fase y fase. Sin que el propio título nos diga nada en ningún momento, nuestra misión será resolver todos los acertijos para escapar del laberinto donde nos encontramos. Según cambiemos de zonas, el pilar que hace referencia al nombre del juego irá cambiando, adoptando diferentes formas y que nos desvelará la manera de salir de ese lugar.

No es nada revolucionario en cuanto a narrativa, ni mucho menos, pero quienes quieran profundizar en el significado del juego ahí tienen contenido para su disfrute. Eso sin contar con los coleccionables que iremos encontrando por cada fase, cada uno conformando una ilustración que sustentan la historia que The Pillar: Puzzle Escape oculta.

Respiración, calma, contemplación

El colorido, la tranquilidad que se respira en los escenarios, la falta completa de prisas por completar un nivel… En muchas ocasiones he sentido algo parecido a lo experimentado con The Witness, otra propuesta de puzles, aunque para mentes brillantes y superdotadas (no como la mía, está claro).

El principal problema es que toda esa sensación se desvanece cuando uno se percata de que todo The Pillar: Puzzle Escape se sustenta en cuatro tipos de rompecabezas expuestos en tablero. No es que sea fatídico, ya que todas las variantes de puzles que hay entretienen muchísimo, pero sí que podíamos esperar algo más visto la calidad de los entornos y su parecido a la obra de Jonathan Blow.

Los cuatro lados visibles en todo momento

Todos los rompecabezas se basarán en cuadrados y cómo nos movemos con ellos a través de la cuadrícula. El más común será aquel donde habrá que unir el principio y el final del dibujo de un mismo color, y a su vez permitir que el resto de colores lleguen a su destino sin bloquearse los unos con los otros. Otro típico es el de realizar un dibujo predeterminado sin pasar dos veces por el mismo lugar. Uno tercero hará uso de nuestra memoria visual, teniendo que recordar el camino trazado por los cuadrados y teniendo que repetir la secuencia. Según avancemos habrá más variantes, por supuesto, pero todo girará en torno a estas mecánicas. Y de manera abundante, para bien o para mal, según los gustos de los jugadores.

Es una lástima que no se profundice más en otro tipo de desafíos con el escenario siendo el protagonista de los puzles. Salvo el último nivel (algo más elaborado) y algún otro más específico donde hay que disparar a unos bloques, el resto se resuelve prácticamente a través de los paneles. De hecho, sorprende cuando tienes que realizar alguna opción a la que no estás acostumbrado, como por ejemplo completar un laberinto sinuoso, o combinar colores para bajar un puente levadizo. Los recursos estaban ahí. El entorno estaba ahí. Sólo quedaba dar ese último paso para que todo el concepto de The Pillar: Puzzle Escape fuera más homogéneo.

Una música que te teletransporta

Sólo me queda hablar del apartado audiovisual del que hace gala la propuesta de Eastasiasoft Limited y Paper Bunker. Es verdad que resulta muy agradable pasear por sus pantallas. Es cierto que ha veces algún que otro objeto se “fusiona” sin querer con otro, pero nada a tener muy en cuenta. Todos los escenarios son diferentes, tienen su estilo propio (dentro de la esencia primaria de la obra) y para nada resultan tediosos.

Gran parte de la culpa en este sentimiento de paz y tranquilidad es debido a su banda sonora. Es cierto que son piezas muy cortas que se repiten de manera constante, pero cada uno de estos fragmentos musicales tiene tan buena ejecución que al menos un servidor no se ha cansado de escucharlas nunca en las 3-4 horas que me ha podido durar el juego. Si a eso le sumamos una traducción de los textos al español, todo se pone a favor para meternos de lleno en el ambiente minimalista que destila el juego.

Conclusión de The Pillar: Puzzle Escape

La mejor definición que podemos ofrecer de The Pillar: Puzzle Escape es que se trata de “un The Witness para jugadores amateurs”. El estilo visual, el ritmo tranquilo, la exploración… ambos juegos tienen varias características en común. Eso sí, la obra de Eastasiasoft Limited y Paper Bunker peca de tener muchos más rompecabezas basados en los mismos tipos de tableros y pocos desafíos que jueguen con los elementos espaciales del escenario. Pese a este inconveniente, se trata de una propuesta muy amena con la que dar vueltas al coco durante un puñado de horas.

The Pillar: Puzzle Escape

9.99€
7

Nota final

7.0/10

Pros

  • Puzles asequibles para todo tipo de jugadores
  • Son pocas pantallas, pero lo bastante diferentes entre sí
  • Las piezas musicales son muy agradables

Cons

  • Se repiten mucho las mecánicas de los tableros
  • Podían haberse "currado" una historia más interesante
  • Es corto... en menos de cuatro horas se terminaas ya está

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