The Gunk llega a Xbox con la intención de convertirse en uno de los mejores juegos del año.

El ser humano siempre ha tenido desde tiempos inmemoriales esa necesidad de explorar, de descubrir nuevas tierras y aprender más sobre ellas. Sin embargo, siempre ha habido algo que nos ha fascinado más que nada: el viaje y descubrimiento espacial. Pues bien, pese que pocos juegos han sido capaz de satisfacer este interés que nos suscita el espacio desconocido y sus habitantes, los alienigenas, The Gunk llega para rellenar ese espacio en el catálogo de Xbox. Además, os aviso de que podemos estar contentos con el resultado, ya que cumple con todos estos deseos y más. ¡Vamos a descubrir un nuevo planeta!

The Gunk es el siguiente y ambicioso paso de Image & Form Games que, hasta ahora, había sido más conocido por su serie Steamworld. Siempre en 2D, siempre en el mismo universo steampunk, sus juegos han sido desarrollados con mucho mimo, pero nunca han sido títulos que llegaran al gran público. Eso cambia con The Gunk, su título más grande y ambicioso hasta la fecha.

La historia de The Gunk nos pone a los mandos de Rani, una joven que junto a su compañera Becks, forma parte de un equipo de exploración y minería espacial. Rani es una chica dicharachera, curiosa y animada, mientras que Becks tiene los pies en el suelo y suele ser más realista. Sin embargo las dos estáis en el mismo barco (o nave espacial en este caso). El problema redunda en que apenas tenéis dinero entre las dos, así que el próximo trabajo tiene que reportarnos una gran suma o nos veremos abocadas a un mar de deudas e incertidumbre. Así pues, aterrizamos de manera totalmente inesperada en un planeta desolado con una señal energética inusual y rápidamente nos pondremos a explorarlo con vistas a conseguir algo de dinero.

En lugar de eso, lo que encuentras es al famoso Gunk (mugre en castellano). Estando en todas partes del planeta como una especie de moco oscuro que afecta a toda la fauna y vegetación del planeta, por lo que nuestra labor será deshacernos de él y descubrir que maravillas esconde este misterioso planeta. Por suerte, estámos equipado con algo para lidiar con él: una prótesis en nuestro brazo que puede absorberlo y almacenarlo. El artefacto funciona como la famosa aspiradora del Luigi’s Mansion o la mochila de agua de Mario en el maravilloso Super Mario Sunshine, juegos a los que inmediatamente llegamos nada más ponernos a los mandos. Una vez que el Gunk desaparece, una onda de energía hace que el área cobre vida.

Mientas nos deshacemos de el Gunk, podremos además escanear y clasificar varias plantas y minerales una vez que ha sido eliminado, lo cual contribuye a aumentar una barra de investigación que desbloquea mejoras para nuestro personaje. También puedes encontrar recursos como metales, materiales “orgánicos” y “alienígenas”, que puedes gastar en la construcción de esas mejoras. Además, los niveles revelan a menudo pasajes secretos o los medios para pasar a otra determinada zona, lo cual nos permitirá descubrir nuevas plantas, así como materiales.

Todo esto se desarrolla en tercera persona y con un apartado artístico que roza lo sublime. The Gunk llega a finales de año con la justificada pretensión de ser el juego más bonito del año. Rani es un personaje maravillosamente animado y detallado, pero la verdadera estrella es el mundo en el que nos movemos. Pero lo que más te sorprenderá de The Gunk es lo atractivo que resulta. No es un juego centrado en el combate, ya que apenas hay un puñado de enemigos y apenas una docena de peleas contra ellos. La clave del juego está en la exploración sin combate y en los pequeños puzzles escénicos, lo cual hace que sea un juego perfecto para relajarnos mientras nos pasamos un juego más “intenso”, como Halo Infinite o Forza Horizon 5.

Además, The Gunk es un título cálido, con un buen rollo y un mensaje tan positivo que es recomendable para todo el mundo. Algunos de nuestros juegos favoritos nos han dado un mundo o un elenco de personajes con los que queremos pasar todo el tiempo posible. Pues bien, The Gunk se une a esta lista por méritos propios. Rani y Becks tienen una relación llena de “tiras y aflojas”, pero son dos personajes con un vínculo maravilloso y eso se nota en que ambas quieren lo mejor para el planeta, pese a no ser su mundo. El mensaje que quiere dejarnos The Gunk gira en torno al cuidado del medioambiente, de tener suficiente esperanza y optimismo para que las malas decisiones tomadas puedan ser corregidas. Un mensaje fantástico que a todos nos vendría bien escuchar.

En cuanto a la jugabilidad, pasar la aspiradora por los escenarios es un autentico placer, ya que limpiamos los antiestéticos mocos de una zona y luego se observa cómo una onda expansiva verde revitaliza el entorno. Además, el diseño sonoro y visual están en increíble sintonía, con una banda sonora genial, haciendo de éste uno de los juegos más envolventes de los últimos tiempos (recomendable jugar con auriculares). Esto tiene todavía más mérito si tenemos en cuenta de el desarrollador es un estudio que hasta ahora había hecho juegos indie muy pequeños.

El buen hacer del juego se extiende a los puzzles, que en su mayoría consisten en encontrar la forma de acceder a ciertas zonas utilizando el entorno. La forma de hacerlo será unir elementos naturales del entorno, como semillas y charcos, que nos permitirán acceder a nuevas áreas. En las últimas secciones, los puzzles alcanzan niveles de manipulación del entorno que hasta entonces no habíamos visto en ningún otro juego. Lástima que esto solo sea al final, ya que al principio estos puzzles suelen ser muy fáciles.

Como historia, The Gunk no termina de cuajar, y es ahí donde podemos decir que reside su mayor defecto. La historia del planeta la hemos visto mil veces en otros productos, así como un claro paralelismo que se quiere hacer con la Tierra. Los diálogos son cálidos, pero poco interesantes y el final nos deja una sensación agridulce. Durante los dos primeros tercios del juego, The Gunk parece una maravillosa odisea a través de un planeta alienígena, pero el último tercio se repite, llevándote por la misma zona dos veces con el mismo objetivo. Estas secciones repetidas cierran una de las mejores secciones del juego, pero esa sensación de repetitividad está ahí, algo que puede resultar frustrante. The Gunk tampoco te da el tiempo suficiente para entender y dedicar tiempo a sus enemigos, así que no hay una verdadera satisfacción al derrotarlos. El hecho de que el juego se dedique al combate, en lugar de a la exploración y la flora, que es lo que más destaca de The Gunk, no hace más que resaltar lo erróneo que es el final.

Pero seamos claros, esto no es suficiente para contaminar las buenas sensaciones que genera The Gunk. Se trata de una fábula muy envolvente y bonita, por lo que me me encantaba volver a ella cada vez que estábamos fuera. Puede que no sea largo (en 5-6 horas lo terminaremos) y puede que no haga nada rompedor, pero The Gunk irradia tan buenas sensaciones cada vez que cogemos el mando que eso es más que suficiente para tener claro que estamos ante uno de los juegos del año.

Por si fuera poco, The Gunk está disponible en Xbox Game Pass desde su lanzamiento, así que no dudéis en disfrutar de esta pequeña y cálida aventura que os hará relajaros y disfrutar de un universo maravilloso.

The Gunk

24,99€
9

NOTA FINAL

9.0/10

Pros

  • Sumamente inmersivo
  • El mensaje tan importante que encierra sobre el medioambiente
  • Las mecánicas del guante están muy pulidas
  • Diseño artístico sublime
  • Los puzzles basados en los escenarios se sienten muy orgánicos

Cons

  • El final puede arruinar un poco la percepción del título
  • La trama es un poco cliché

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