Rescata a tu sobrino de las falacias de una secta en una isla remota, o bien, únete a ellos en The Church in the Darkness

Generalmente es difícil ver a grandes compañías arriesgar o innovar en el sector del videojuego, porque sencillamente tocar algún elemento de sagas importantes o de culto puede salir rematadamente mal. Asimismo, nuevos proyectos suelen ser rechazados o guardados en la nevera por el mero hecho de no saber si realmente funcionarán meramente bien, después de invertir cantidades ingentes de dinero. Sin embargo, sí que es mucho más fácil ver como pequeños estudios independientes se atreven a hacer precisamente  eso que no hacen los grandes estudios.

De esta forma, tenemos casos como el que nos atañe en este análisis que vamos a abordar. Paranoid Productions se atreve con una premisa algo inusual en el mundo de los videojuegos, las sectas. Y lo hace con The Church in the Darkness, una propuesta que sobre el papel nos ha parecido una interesante presentación, pero que contra todo pronóstico no ha acabado de funcionar bien en la práctica. Así pues, sin más dilaciones veamos cuales han sido sus puntos fuertes, y no tan fuertes, en detalle.

La mente humana es una ciencia digna de estudio y a pesar de todos los años de historia que llevamos, no conocemos ni la mitad de los misterios que esta entraña. Cada persona es un mundo y es más susceptible a ciertas cosas que otras, o al revés. Por ello, a lo largo de la vida hemos ido viendo como los más fuertes o avispados tenían a merced aquellos a quienes se les tildan “mente débiles”. De ahí, que se hayan originado tendencias tan radicales o extremas en ocasiones como las sectas, cuya trascendencia se dicta por la doctrina de un líder o lideres con aires de deidades infundadas.

Este es un tema muy serio y frecuentemente tratado por los profesionales, así como una actualidad por raro que parezca. A su vez, resulta un asunto un tanto peliagudo de tratar, pues aquellos que se ven atrapados en algo así no son capaces de verlo y normalmente la respuesta que se recibe es violencia, por lo que acaba siendo lo que se denomina un tema tabú para muchas personas. Pues bien, estos argumentos son los que toma The Church in the Darkness como punto de partida, su base o premisa, abordándola de una forma más cruda o sutil que otras propuestas, generalmente de terror, que las usan como meras escusas para introducir enemigos o bandas rivales.

Tomando como punto de partida lo citado en el párrafo anterior, el videojuego nos sitúa ante una idea muy simple en cuanto a desarrollo. Sin embargo, esta entraña algo más de profundidad a medida que jugamos. Básicamente nos encontramos en los años 70, momento en el cual unos líderes extremistas fundan una secta y esta es perseguida por la ley al ser considerados como radicales por los Estados Unidos. Por ello, los propios dirigentes deciden mover toda la secta junto con sus acólitos a una isla de las selvas de Sudamérica para tener así su propia utopía. Al arrastrar a sus seguidores, quienes más que secuestrados son esclavos de sus palabras o chaladuras, hacen que los familiares de estas personas se preocupen al no tener noticias de ellos en un largo período de tiempo. Ahí es donde entra la mecánica de juego, la cual hemos de reconocer que no la vimos venir en primera instancia, dado que aboga por el carácter roguelike.

Sí, no habéis leído mal. The Church in the Darkness es un roguelike venido a menos, pues toma las directrices de este tipo de juegos a pesar de no gestionarlas de forma muy airosa. De esta forma, nosotros como jugadores tomaremos el papel de uno de esos familiares preocupados de los cuales os hablábamos, el cual tendrá como objetivo infiltrarse en la isla de la secta para bien convencer a ese adoctrinado de volver a casa o llevárselo a la fuerza. La persona a la que tendremos que “salvar” es a nuestro sobrino Alex, pues nuestra hermana lleva tiempo sin saber nada de él y está tremendamente desesperada por saber que le ha ocurrido. Así pues, nosotros encarnamos a un exagente de policía y tendremos que, sin más remedio y siendo una idea genial, sin duda, viajar hasta la isla y ver que está sucediendo. Lo curioso es que cada vez que nos maten empezaremos en un lugar de la isla distinto, teniendo que buscar a una persona de referencia distinta, la cual nos dará información o pistas sobre el paradero de nuestro sobrino. También abordaremos casos distintos e iremos conociendo más información y detalles acerca de la secta y sus protagonistas, pues a medida que rebusquemos objetos útiles para nuestra misión en los alrededores, podremos encontrar retales de periódicos que nos arrojarán más trasfondo acerca la historia.

Sin embargo, eso no es todo lo que nos brinda esta experiencia, pues también hay una fuerte vertiente moral que estará presente en cada una de nuestras partidas. La propuesta cambia y ofrece una línea de desarrollo distinta por cada acción que tomemos, por lo que abordar a nuestros enemigos, que generalmente son guardias o miembros de la secta, matándolos o aturdiéndolos supondrá un desenlace u otro. De este modo, ser pacifico, o no, influirá como comentamos en los sucesos que viviremos en esa misma partida, por lo que podremos obtener uno de los dieciocho finales que el juego puede ofrecer.

Esa es la tónica del juego, ir intentando llegar hasta nuestro sobrino, mientras vamos conociendo la totalidad de la isla, la cual cuenta con un mapeado bastante extenso y con un diseño un tanto monótono aunque correcto.

La isla en la cual transcurre toda la acción se llama Freedom Town y las opciones que esta nos brinda son bastante variadas en cuanto acercamiento a los enemigos. Por una parte, podemos dejarlos aturdidos, matarlos, distraerlos con piedras o bien dispararles con una escopeta o pistola que podremos obtener. También es posible robar ropa de la propia secta para hacernos pasar por uno de ellos y no llamar la atención, así como desactivar las alarmas para evitar holeadas de enemigos muy molestas o correr como almas posesas por el diablo con el fin de escapar lo más lejos posible de nuestros apresadores.

Como veis, las opciones que tenemos a nuestro alcance son numerosas, aunque hemos de decir que el control y la forma de implantarlas no han sido muy acertadas. Nos explicamos. Los enemigos tienen un cono de visión característico de los videojuegos de sigilo con perspectiva cenital como este, el cual solamente está disponible en las dificultades más bajas hasta normal. Teniendo en cuenta ese cono, toda acción que hagamos delante de nuestros rivales pasará inadvertida, provocando situaciones tan ridículas como permanecer delante de ellos a solo centímetros del fin de su campo de visión y que no se enteren de nada. Asimismo, la perspectiva o la posición de la cámara no ha ayuda mucho a la hora de jugar en sigilo, pues en muchas ocasiones no veremos la posición de los enemigos ocultos tras estructuras, árboles o edificios, ya que no se puede mover a nuestro antojo ni cambiar de ángulo.

En cuanto a la parte de la jugabilidad más letal o de acción, hay que decir que tampoco sale bien parado el título. Las mecánicas y el comportamiento de los tiroteos hacen que casi queramos evitarlos, porque en esos momentos se suelen armar unos revuelos bastante serios y al haber muchos enemigos en pantalla y tener un sistema de disparo tan mediocre no será tarea fácil acabar con ellos. Añadir también que el juego tampoco ha sido diseñado para afrontarlo de esta forma, o al menos no se propicia que haya muchos tiroteos, ya que la munición es muy escasa.

Lo cierto es que a nivel jugable es un título tan simple y plano que no tiene ninguna justificación para que por este apartado nos quedemos prendados de él. Tampoco ayuda el hecho de que el planteamiento de las distintas partidas esté algo mal ideado, pues cada partida puede durarnos unos 30 minutos cuando vamos conociendo la isla. Sin embargo, las diferencias entre partidas son tan mínimas y tan poco satisfactorias en cuanto a recompensa se refiere que acaba resultando en una tendencia muy repetitiva y monótona. No obstante, las ideas base planteadas estaban muy bien, lástima que no se haya sabido implementar o ejecutar tan bien como pintaban, así como aprovechar el carácter y mecánicas del género por el que han querido apostar.

En lo que refiere al apartado gráfico, estamos ante un aspecto que tampoco resalta en frente al resto del conjunto. Su estética es bastante minimalista, aunque no por ello significa que esté mal, sencillamente cumple con su cometido. Así pues, su dibujo no está muy detallado ni definido, lo cual también dificulta a veces al distinguir los objetos con la lejanía de la cámara. La ambientación, sin embargo, si es algo que han trabajado más y esta nos ha parecido que si logra hacernos trasmitir la sensación de estar en una isla remota en un peligro serio. Por otra parte, el rendimiento del videojuego presenta bastantes tirones, cosa que no entendemos al tener un aspecto gráfico tan modesto. Y por cierto, el título está totalmente en inglés, es decir, voces y textos se encuentran completamente localizados en inglés sin opción de poder cambiarlos.

Conclusiones

The Church in the Darkness es una experiencia novedosa en cuanto a propuesta, aunque no ha sabido jugar muy bien sus cartas y su resultado ha sido algo regular. Abordar el tema de las sectas sin muchos tapujos, adaptándolo a un sistema roguelike es algo que nos ha parecido una idea maravillosa sobre el papel, aunque es una lástima que luego a los mandos no funcionara tan bien. Sin embargo, eso no le resta originalidad y riesgo al trabajo que ha realizado Paranoid Productions.

The Church in the Darkness

19.99€
5.3

Gráficos

6.0/10

Sonido

5.0/10

Jugabilidad

4.0/10

Duración/Diversión

6.0/10

Pros

  • Diferentes opciones o variantes de abordar los enfrentamientos
  • Interesante premisa o enfoque de la propuesta

Cons

  • Repetitivo
  • A nivel jugable no funciona muy bien

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