Bien solo o con amigos, antes de daros de cabezazos contra la pared, probad Tetsumo Party, duele menos y todo el mundo sale ganando.

No son pocas las japonesadas que hemos visto a lo largo de todos estos años de jugón. Juegos de rol con argumentos existenciales que rebuscan en el interior de cada alma impura, títulos de ligue protagonizados por palomas, shooters con hombres musculados en calzoncillos y así podría seguir hasta completar un texto de mil palabras. Tetsumo Party responde a esta denominación, al grupo de las bizarradas exóticas, aunque de manera más sutil, ya que en nuestras manos tenemos la posibilidad de participar en uno de los concursos nipones más divertidos y originales que los japoneses han inventado, con todo el folclore y tópicos del País del Sol Naciente, por supuesto. Calienta brazos y piernas, porque empieza la diversión.


Es cierto que Tetsumo Party basa toda su jugabilidad a un tipo de prueba particular, aunque por suerte nosotros ya sabemos en qué consiste. Ya no sé si es por culpa del Chino Cudeiro y el programa Humor Amarillo, o por culpa de Ramón García y su Grand Prix, pero en mas de una ocasión nos hemos reído con los trompazos y situaciones que suceden en esta competición. No me digáis el motivo, pero copiar la silueta que se contempla en la pared para no acabar estampados o tirados al agua es de las ideas mas disparatadas y atractivas que vamos a encontrar en un concurso. Por suerte, a nosotros ni nos va a doler ni va a dejarnos moratones al día siguiente.

Venga va, al lío. La prueba en sí es fácil de entender: tendremos que colocar los brazos y las piernas de nuestro concursante de la manera que nos indica el panel de bambú que viene hacia nosotros. La gracia consiste en que los paneles se van sucediendo cada vez a más y más velocidad, por lo que habrá que estar atentos y agudizar los reflejos si queremos aguantar el máximo tiempo posible. Pero claro, lo que parece sencillo no lo es tanto cuando se complican los controles. En Tetsumo Party se aplica la técnica que ya hemos visto en más de un juego: la torpeza a los mandos. El titulo de Monster Couch se juega única y exclusivamente con los cuatro botones superiores del mando. Con Rb y Lb moveremos los brazos mientras que con los gatillos haremos la misma función con las piernas. Con esta pulsación de botones habrá que escoger la posición correcta que nos exige el juego. La teoría es fácil, pero os aseguramos que en la práctica no lo es tanto.


Como todo en esta vida, la práctica es indispensable para salir airosos de esta particular propuesta (al menos salir airosos el máximo tiempo posible…). El principal problema que encontramos precisamente es la sensación de estancamiento que produce el juego cuando dominamos sus mecánicas de forma mas o menos correcta. Las primeras partidas son un desafío, poco o poco se convierten en un reto por aguantar el máximo tiempo posible y al final la reiteración de la misma prueba hace que tengamos una sensación de pesadez muy profunda. Por suerte, contamos con pequeñas “perlitas” que pueden alargar un poquito más la vida útil del titulo.

A nuestra disposición tenemos una serie de personajes (dos seleccionables desde un primer momento, pero podemos desbloquear muchos más), aunque da igual cual elijamos porque la dinámica de juego seguirá siendo exactamente la misma. El único incentivo que encontramos será cumplir tres objetivos que cada concursante ofrece: desde hacer 25 paneles seguidos, hasta conseguir enseñar el culo (si, habéis leído bien) o beber 3 botellas de sake que un buen camarero nos ofrecerá. Pequeños retos que pueden alargar algo mas la vida del título…aunque bajo nuestro punto de vista sigue siendo insuficiente.


Hablando de sake, existe una serie de objetos que podemos recoger a lo largo de nuestro periplo por el show. El primero es el mencionado, la botella de sake, capaz de otorgarnos una fuerza descomunal capaz de pasar los paneles sin reparar en poner las poses. El segundo ítem es una especie de cuadradito naranja, el cual sirve como moneda de cambio cuando logramos hacernos con cierta cantidad. Ya sea una bonificación u otra, recogerla de las manos de nuestro amigo el camarero también implica riesgos, ya que habrá que estirar la mano, perdiendo unos valiosos segundos de preparación para la siguiente pose.

No voy a negar que a las pocas sesiones de juego Tetsumo Party se me ha hecho un poco cuesta arriba. La monotonía se apoderó del juego, y pese a tratarse de una apuesta radicalmente diferente, posiblemente falte variedad y contenido. Para quien no lo sepa, el juego de Monster Couch tiene un multijugador local cooperativo y competitivo que puede ser el auténtico detonante de la diversión, y tener el juego instalado por si vienen colegas a casa puede ser una opción viable. Por desgracia, pasa lo mismo que en su formato para un jugador, no hay mayor aliciente ni mayor incentivo que la meta propia que se marque cada jugador…y eso vale durante un tiempo, pero luego deja de tener importancia.


Conclusión
Si bien Tetsumo Party intenta emular el típico show televisivo japonés donde los concursantes se estampan contra paredes, lo cierto es que peca de varias cosas, y entre ellas una importantísima: la variedad. Hacer siluetas con los personajes para pasar por el hueco de bambú puede resultar gracioso al principio, pero después de varias sesiones de juego, veo que no da el tipo. Faltan mas pruebas, mayor diversidad, espectáculo, pique, interés… es cierto que hay objetivos específicos para cada concursante concreto, pero se queda en algo secundario. También os digo que por su precio, y para disfrutar con colegas en casa, puede ser más que suficiente. Lo que sea con tal de no atravesar las paredes del salón vestidos de ninja.

 

Tetsumo Party

4.99€
5

Gráficos

4.5/10

Sonido

4.0/10

Jugabilidad

7.5/10

Duración/Diversión

4.0/10

Pros

  • Idea original y fresca
  • Puede picar tanto a nivel personal como contra otro amigos

Cons

  • Faltan variedad de pruebas
  • No hay mucho incentivo ni llega a "picar" al jugador

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