Una emotiva y entrañable experiencia pero demasiado corta y con escaso peso jugable

Storm Boy es de esos raros pero necesarios títulos en una consola. No es un juego al uso sino que busca una experiencia narrativa más cercana al cuento interactivo. ¿Lo consigue? Pues como experiencia interactiva, sí. Pero como videojuego puro y duro, se queda muy, muy corto… Profundicemos un poco en este proyecto del pequeño estudio Blowfish.

Basado en un popular cuento infantil de la escritora Colin Thiele y publicado en 1968, tuvo hasta una adaptación cinematográfica en 1976. Narra las andanzas de un chico (al igual que en libro sólo le conoceremos por su apodo, Storm Boy) que vive con su padre en las costas del sur de Australia, cerca de la desembocadura del río Murray.

Storm Boy y Mr. Percival. Un niño y su pájaro… un pelícano, eh…

Una mañana mientras ayuda a su padre a pescar almejas en la arena descubre unos polluelos de pelícanos abandonados. El chico los alimenta hasta que consiguen salir adelante y emigrar. Tiempo después uno de ellos vuelve y Storm Boy y el pájaro, al que bautiza como Mr. Percival se harán inseparables amigos y vivirán mil aventuras… bueno, igual mil no. Pero vivirán aventuras (que no os vamos a desvelar).

¿Cómo se nos cuenta esto? O lo que es lo mismo, ¿cómo es la jugabilidad? Pues ahí está el principal problema del juego… que apenas llega a “juego”. Es una experiencia interactiva en la que apenas movemos el stick para desplazar al personaje (lateralmente, no hay nada que explorar o saltar o esquivar) y damos al botón A para entrar en los minijuegos (que no pasa nada si te los saltas) y vas leyendo los textos que por cierto, en la versión que hemos jugado están en completo inglés, aunque tampocos son muy extensos; apenas unos breves párrafos para ponernos en situación y unos breves diálogos.

No hay muchos textos pero están en inglés…

¿Y esto funciona? Pues el caso es que en muchos aspectos, sí. Storm Boy usa bien sus armas: unos minimalistas (muy muy sencillotes) pero bonitos gráficos y una historia que atrapa usando el sedal de la inocencia y el anzuelo de la emotividad.

Lo que cabe preguntarse es por qué Blowfish ha renunciado completamente (porque por más modesto que sea el estudio esto tiene que ser decisión artística) a introducir cualquier atractivo jugable que le hubiera dado un plus y lo ha dejado prácticamente en un cuento interactivo (muy bonito, éso sí, insistimos).

Por ejemplo los minijuegos no pueden estar más desaprovechados. Para empezar porque si te los saltas no pasa nada, continúas la historia sin ningún tipo de penalización o cambio en la misma, como dijimos antes. Pero si entras en ellos tampoco hay ningún tipo de reto y simplemente, echas el rato que quieras, hasta que quieras.

Los minijuegos son opcionales. No hay recompensas, no hay penalización… están ahí pero son muy simples

Por ejemplo mencionamos antes que debes, en el papel del chico, recoger unas almejas en la arena de la playa para tu padre. ¿Cuántas? Ah, pues las que quieras. Nos encargan cien, y ensayamos las tres cosas posibles: no entrar en el minijuego, entrar y recoger sólo unas pocas y entrar y recoger las cien almejas (un buen rato cogiendo almejas… que es sólo darle al botón A). ¿Diferencias, repercusiones, recompensas?… cero.

Pues así todo, oiga.

Hay momentos muy mágicos y muy tiernos en el juego.

¿Funciona entonces en el otro aspecto, el narrativo y emotivo? Pues sí, hay que reconocer que la historia es muy bonita (historia que parte del libro, claro) y está muy bien narrada con un aire bucólico y naif que consigue atraparte, gracias también a una música preciosa que, éso sí, se repite en exceso. Vamos que siempre o casi siempre es la misma melodía variando tempo o arreglos… pero bonita es, un rato.

Bastante recomendable si tenéis niños en casa. Si tienen unos seis años les va a encantar ver las andanzas del chico y Mr. Percival. Y bueno, casi que pueden jugarlo ellos sin demasiados problemas. Es mover el stick y darle a la A casi siempre, vamos.

También habrá momentos de tensión y drama en la hsitoria.

Es muy corto además, a nosotros nos ha llevado un par de horas pero probando todos los minijuegos de distintas formas ( a ver si cambiaba algo…) pero jugándolo con un poco de más brío en una horita lo podéis liquidar. Dada su sencillez tampoco presenta ningún problema técnico o de rendimiento.

Conclusiones:

El problema de Storm Boy no es que sea una aventura interactiva. Otros como Telltale o Dontnod con sus Life is Strange han sabido hacerlo muy bien. El problema es precisamente que de “interactiva” tiene muy poco. Pero ojo, como historia o como un cuento para poner a los chavales (y no tan chavales, que nos ha encantado la historia y el carisma que destila) puede estar muy bien por el precio que sale.

Disponible en Xbox One desde el 20 de noviembre.

Hemos analizado este juego en una Xbox One S gracias a un código de descarga digital facilitado por Blowfish Studios, a los que damos las gracias

Storm Boy

5,99 €
5.3

Gráficos

5.5/10

Sonido

7.0/10

Jugabilidad

4.0/10

Duración/Diversión

3.5/10

Historia/narrativa

6.6/10

Pros

  • Historia tierna y emotiva
  • Gráficos muy básicos pero bonitos
  • Preciosa música
  • Ideal para los peques de la casa

Cons

  • Jugablemente no llega al mínimo para llamarlo "juego"
  • Los minijuegos estan por estar
  • Muy corto
  • ... y en inglés