Regresa uno de los máximos exponentes del género de lucha con su sexta entega, analizamos SoulCalibur VI

SoulCalibur es una de las sagas de lucha más significativas e importantes del sector del videojuego, por lo que no es de extrañar el cariño y aprecio que muchos seguidores o seguidoras le tienen. Por ello, tras sus 20 años de longevidad sigue desatando pasiones, pues desde su primera incursión en este mundillo no ha hecho más que darnos verdaderas alegrías a pesar de lo irregulares que fueron las últimas entregas. De hecho, han hecho falta hasta 6 años para que podamos volver a ver al equipo de Project Soul en acción, así como lo que hoy tenemos entre manos se hiciera realidad. Sin más preámbulo, ni dilación, veamos que tiene que ofrecernos SoulCalibur VI.

La marca de SoulCalibur ha perdurado a lo largo de los años, y con cada entrega se iba afianzando aún más su nombre. Sin embargo, esta fue mermando en calidad a partir de SoulCalibur III, pues se fueron perdiendo modos de juego y personajes por el camino. Y esto es algo que ha llegado hasta los días en los que estamos, debido a que SoulCalibur VI no ha sido menos y su contenido, a pesar de ser correcto, es algo escaso. No obstante, la sexta entrega, a diferencia de la cuarta y la quinta, nos devuelve las esperanzas y la confianza en esta licencia.

De esta forma, y a modo de homenaje se nos ha devuelto a los orígenes de la saga, por lo que no hay mejor forma de hacerlo que recuperar todos los valores de la tan aclamada primera entrega. Por ello, recuperamos la historia del primer título en un remake que además nos devuelve a los personajes clásicos de la saga, como: Sophitia, Kilik, Nightmare, Siegfried, Mitsurugi, entre otros… hasta un total de 20.

En cuanto al planteamiento jugable se refiere, nos encontramos ante una propuesta sólida y robusta que mantiene la esencia de las mejores entregas y pule todos aquellos flecos que podían flaquear anteriormente. Así pues, la perspectiva de este juego sigue siendo tridimensional, es decir, los combates se desarrollan de forma lateral como los títulos clásicos, pero a su vez tiene una profundidad muy bien lograda y trabajada que consigue ganar enteros en cuanto a desplazamiento y movimiento se refiere.

La jugabilidad, como decíamos, se ha basado en cierta forma en lo que ya hemos podido ver en otras entregas de la franquicia, aunque se han introducido nuevos elementos que quizás nos suenen de otras propuestas como Tekken 7. Por ello, los más veteranos de SoulCalibur seguirán dando el do de pecho a la hora de repartir en las distintas contiendas, pero aun así tendrán que adaptarse a las nuevas mecánicas y a un apartado más ágil, dinámico y fluido. Los comandos o controles son muy similares a los que ya conocíamos, pues con la combinación de los botones principales y los sticks (lunas y medias lunas) podremos ir efectuando los distintos combos. A partir de ahí, y como siempre, tendremos un botón para las guardias, teniendo en cuenta los golpes altos, medios y bajos. Hasta aquí cambia más bien poco de lo ya conocido, salvo que se ha ganado en velocidad, manejo y espectacularidad.

Ahora sí, es el turno de comentar las novedades que se han introducido. En este caso, tenemos que hablar de tres elementos clave: los Reversal Edge (Golpes de Revés), los Critical Edge (Golpes Críticos) y los Soul Charge (Cargas de alma). Estos tres aspectos son nuevas mecánicas que entran directamente en la jugabilidad de esta entrega para hacerse un hueco, aunque el Reversal Edge ha generado algo de controversia entre los jugadores más duchos. Y es que estos movimientos se basan en una especie de juego de piedra, papel y tijera en el que entra un componente de azar que poco nos ha gustado. Por otra parte, los Critical Edge son ataques especiales muy espectaculares que podemos ejecutar una vez tengamos cargada una barra de energía, la cual se rellena al encadenar combos o asestar golpes a nuestro rival. Finalmente, los Soul Charge también consumen energía, y son una especie de estado potenciado en el que hacemos más daño y somos más brutos, si cabe.

Como comentábamos, estos añadidos han sido una vuelta de tuerca más, los cuales han aportado variedad a un sistema de pelea que presentaba ciertos signos de agotamiento. Sin embargo, los Reversal Edge son ataques los cuales no entendemos muy bien su introducción en el apartado jugable, pues en un videojuego de pelea debe prevaler la habilidad del jugador y una mecánica con cierto carácter de azar o suerte no tiene mucho sentido. Sí, es cierto que existe un orden establecido donde “X” vence a “B”, “B” vence a “Y” y “Y” vence a “X”, pero nos sigue pareciendo que está fuera de lugar, más teniendo en cuenta que quien sale ganador de esta disputa consigue asestar un golpe bastante fuerte y logra una ventaja considerable. Asimismo, tampoco nos ha hecho gracia que tanto estos movimientos como los Critical Edge se puedan utilizar reiterativamente sin limitación alguna, lo que puede encadenar en combates algo frustrantes si el adversario juega sucio.

No obstante, combatir en SoulCalibur VI se convierte en un ejercicio casi adictivo por lo bien que funciona, así que nos supone una diversión y un entretenimiento que a poco que dejemos de jugar nos apetecerá volver pronto a disputar alguna que otra partida. Lo cierto es que con todos los cambios que ha sufrido la jugabilidad puede que la saga haya dado un paso más hacia el arcade, pero ni mucho menos, aún hace falta aprenderse los combos para salir airosos de los enfrentamientos, y machacar los botones del mando tan solo será una forma de aletargar nuestro triste final, el cual no es otro que morder el polvo del suelo de las distintas arenas de combate.

En cuanto al contenido hemos dicho que era un poco escaso, debido a que el plantel de luchadores nos parece eso, un tanto justo. Este tiene un total de 20 luchadores, entre los cuales solamente tres son de nueva creación. Los tres nuevos contenientes que se unen a los clásicos, son: Azwel, Grøh y Geralt de Rivia de la saga The Witcher (el invitado especial característico de todo SoulCalibur desde la segunda entrega). Sin embargo, es cierto que cada uno de los veinte personajes controlables cuenta con su propia personalidad y carisma, por lo que el trabajo en este sentido justifica en parte esta limitación. Además, también es cierto que cada luchador tiene su propio estilo de lucha diferenciado, lo que propicia horas y horas de aprendizaje para asimilar cada movimiento o táctica. Así pues, esto solo puede significar una cosa, que el plantel de combatientes se ampliará mediante la lacra del contenido descargable, una tendencia ya más que afianzada en los títulos de lucha. De hecho, ya está anunciado el Pase de Temporada, el cual ya podemos adquirir y ya sabemos que incluirá tres luchadores nuevos aún por anunciar.

Por otro lado, tampoco vemos mucha cantidad de escenarios, pues solamente hay 12. De esta forma, no tardaremos mucho en verlos todos y sentir una sensación de repetición notable. A pesar de ello, cada localización está bien recreada y cuenta con todo lujo de detalles. En este sentido, uno de los entornos que merece especial mención es el mapa ambientado en la saga The Witcher, el cual atesora la maravillosa banda sonora original de dicha licencia.

Esta carencia también se ve trasladada en la cantidad de modos de juego, ya que sus opciones son un tanto limitadas. Aunque entre ellos tenemos los más tradicionales: el Modo Versus para enfrentarnos en local contra amigos o familiares, así como contra la IA, el Modo Entrenamiento, donde podemos practicar nuestras habilidades, el Modo creación, el cual cuenta con un completísimo editor para personalizar nuestros propios personajes y el Modo Arcade, que nos brinda uno de los retos más desafiantes de esta entrega al tener que superar ocho combates consecutivos en el menor tiempo posible con la peculiaridad de poder escoger el nivel de dificultad.

Donde no podemos reprochar nada, es en lo cuidado que está el contenido para un único jugador, más teniendo en cuenta que las recientes propuestas de lucha olvidan este aspecto y se centran claramente en la vertiente online. De este modo, es en esta faceta donde SoulCalibur VI tiene que decir más, al albergar dos campañas o historias en un único videojuego. Esto es algo a tener muy en cuenta en un título de estas características, pues es un aspecto que se suele cuidar poco. Las dos opciones que nos brinda son: Balanza de Almas y Crónica de Almas.

El primero de ellos, Balanza de Almas, es quizás el modo que más nos ha gustado de estos dos. En él nos creamos nuestro propio personaje a través del editor del propio juego, así que en cierta forma pasaremos a ser parte del propio juego al implicarnos con nuestro propio avatar. La historia que aquí se nos cuenta es una que transcurre paralelamente a la narrada en la primera entrega de la saga, por lo que es interesante saber que ésta se siente muy bien integrada dentro del conjunto y que lo hace de una forma orgánica sin crear incongruencias o contradicciones con la que ya conocemos. Sin embargo, los acontecimientos aquí descritos no tienen mayor transcendencia, y no es que sea nada sorprendente, aun así, justifica las distintas peleas en las que nos vemos involucrados.

Como decíamos, el argumento de este modo no es lo más prometedor ni impresionante que hayamos visto, aunque sí que nos ha sorprendido sus mecánicas o desarrollo. En esta modalidad encontramos una especie de juego de rol de tablero con grandes toques de RPG, lo cual es algo extraño dentro de un juego de lucha. No obstante, es una fórmula que funciona y que acaba atrapando, a pesar de que su ritmo es demasiado lento y que puede no ser del agrado de todo el público. Después de todo, el componente RPG lo hace atractivo y diferente, más teniendo en cuenta que hemos de subir nivel a nuestro personaje, mejorar las armas y tomar decisiones que afectan directamente al desenlace de la historia. Con todo ello, nos encontramos ante un modo que nos puede brindar unas 10 horas aproximadamente, pero que pueden ser el doble si decidimos volver a jugar tomando otras decisiones o caminos distintos.

El segundo de ellos, Crónica de Almas, es el que recupera la historia original y donde encarnaremos a los personajes originales, así como sus perspectivas. Además, esta modalidad también incluye unas crónicas, motivo por el cual recibe el nombre que tiene, las cuales nos dan más detalles de cada uno de los personajes del plantel de luchadores. Estas pequeñas memorias también están incluidas dentro del hilo argumental, así que el trabajo en este sentido otra vez es envidiable.

Diseño de doomguy realizado por nuestro amigo y vecino Marboz

Y por supuesto, no podíamos olvidarnos de la vertiente online. En esta faceta, el título es conservador y no inventa nada, tan solo se limita a ofrecer el característico modo competitivo con partidas igualadas, un modo informal para disputar partidas rápidas sin mayor complicación que repartir tortas y otro para poder crear nuestras propias salas privadas. Por lo general, nuestra experiencia con esta faceta ha sido más que satisfactoria, a pesar de ciertos momentos de lag y algún emparejamiento bastante dispar entre rangos de jugador.

En lo referente al apartado gráfico, el videojuego se beneficia del motor Unreal Engine 4 para mostrar un verdadero portento técnico. En este sentido, los modelados, las animaciones y los efectos están muy conseguidos, logrando una espectacularidad singular y un toque épico en cada combate que pocas propuestas han conseguido. Ciertamente, el título es bonito y llamativo a partes iguales, y  esto quizás se deba a su exquisito diseño artístico, así como lo colorido que resulta. Además, los escenarios en su gran mayoría están a un nivel esplendido, recreados y representados con bastante buen atino. Sin embargo, en ciertas perspectivas, sobre todo las más cercanas, tanto los personajes como los entornos se muestran un tanto más borrosos, perdiendo nitidez y definición. Por otro lado, el rendimiento es de notable y se mantiene robusto sin mucha oscilación en 60 fotogramas por segundo.

Por último, el apartado sonoro también está muy buen nivel, haciendo gala de una banda sonora bastante acorde con el corte medieval y épico que presenta el juego. Por ello, encontramos pistas o composiciones que acompañan muy bien a la acción de los combates y que saben ensalzar en todo instante los momentos más importantes de las peleas, como un golpe crítico o una acción determinante. En contrapartida, las voces se encuentran en japonés o inglés como es normal en estos casos, así que nos toca contentarnos con una más que correcta traducción al español.

Conclusiones

SoulCalibur VI es el regreso triunfal de una de las sagas de lucha más queridas de la historia del videojuego, por lo cual no es nada extraño ver la expectación que genera. El equipo de Project Soul y Bandai Namco ha sabido jugar muy bien sus cartas y ha dado con la calve para que sigamos esperanzados con esta franquicia. El videojuego cumple con nuestras expectativas y cuida muy bien al jugador en solitario, aunque no por ello olvida su vertiente online. De esta forma, estamos ante una propuesta que cumple con creces con todo lo que presenta y que lo consigue con resultados muy notables, aunque quizás echemos en falta un mayor elenco de personajes y más mapas en los que pelear.

SoulCalibur VI

69,99€
8.5

Gráficos

8.5/10

Sonido

8.0/10

Jugabilidad

8.5/10

Duración

9.0/10

Pros

  • Un editor de personajes muy completo
  • Espectacularidad, velocidad y fluidez en el combate

Cons

  • Los Reversal Edge no acaban de casar bien en las mecánicas
  • Un plantel de luchadores algo corto