Un rogue-like sencillo y directo: acaba con todos mientras el pixel art te lleva a los tiempos de tu Spectrum

La nostalgia vende (o quizá es que lo sencillo y bueno sigue gustando) y por ellos constantemente y de forma gradual nos van llegando pequeños juegos, más o menos arcade, que recrean el estilo de los los juegos de hace 30 años, 16 bits o incluso, como en el caso que nos ocupa, 8 bits.

Son juegos, no nos engañemos, fáciles y económicos de hacer para un estudio y que, a poco que tengan una buena jugabilidad, van a tener siempre su público.

Anthony Case y Stage Clear Studios nos traen Skelly Selest, este sencillo rogue-like con graficos 8 bits, publicado por Digerati Games, que inmediatamente te transportan (si es que tienes edad para recordarlo) a los tiempos del Spectrum o las primeras consolas. Gaunlet o Shovel Knight se vienen enseguida a la mente. Puede parecer un juego muy pequeño y  modesto, y lo es. Pero es muy divertido.

Lo primero que haremos al empezar será elegir el modo de juego, donde principalmente tendremos dos (nada de modos online, es un juego para jugar en solitario): Tenemos un modo Mazmorra que será la forma clásica de jugar; ir superando diferentes pantallas destrozando enemigos, consiguiendo ítems y finalmente derrotando a un jefe para acceder a la siguiente zona o pantalla. Este es el modo que más hemos jugado y casi todo lo que contemos es de estas horas empleadas en desgranar su extenso mapeado. Ah, en este punto estaréis echando de menos algo de antecedentes argumentales e historia y, aunque es meramente anecdótica y una excusa para empezar a machacar botones, vamos a ello en cuanto os cuente el segundo modo de juego, que consiste en Hordas de enemigos que superar sin que te maten (o empizas de nuevo) consiguiendo una puntuación.

El argumento es sencillo, una antigua profecía augura que un día el Infierno se desbordará y la malvada muerte se derramará sobre la Tierra. Tan solo la Orden Celestial puede detener la marea demoníaca, enviado a sus espíritus que poseen cuanquier envase o cuerpo, que es lo que haremos. Nosotros somos ese espíritu que debe atizar a los demonios como si le debiesen dinero y los diferentes cuerpos que ocupamos son las apariencias que iremos desbloqueando conforme avancemos en el juego y ganemos nuevos ítems y habilidades.

Estas habilidades son muy sencillas: más rapidez, más fuerza o golpes especiales para tumbar a más enemigos de un estacazo.

Algo que nos ha gustado mucho es un sencillo sistema de cartas que iremos encontrando y desbloqueando en las pantallas y que conforman un juego aparte. Y es que dentro de su aspecto simple, que a los que no están muy acostumbrados les puede parecer un pegote de píxeles informes, los pequeños escenarios dan para mucho y encontraremos de todo: armas, aspectos nuevos para nuestro espíritu, estas cartas que mencionamos, prisioneros que liberar y aún más cosas.

Los controles son muy sencillo y cómodos con el mando de Xbox One. Hay tres movimientos principales. Ataque cuerpo a cuerpo, ataque a distancia y esquivar o desplazamiento rápido (será esquivar si le dáis hacia atrás, claro). El arma a distancia gasta la munición en un soplo, pero esta se repone sola cuando usemos el cuerpo a cuerpo unas pocas veces.

Como digo el juego se maneja con mucha fluidez y la respuesta al control, algo imprescindible en este tipo de juegos donde las hordas de enemigos nos acosan constantemente, es perfecta.

Posiblemente las mayores quejas o pegas que le vais a poner a este juego vienen por su apartado visual (porque ya os digo que jugablemente es muy divertido). Es cierto que el pixel art a 8 bits no les va a entrar por los ojos a más de uno. Y no os negaré que hay momentos que todo es demasiado confuso en pantalla entre enemigos, efectos de rayos mágicos y la distribución del escenario con objetos rompibles (las clásicas vasijas y barriles) que a veces cuestan distinguir del escenario, y se nos pueden pasar alguno que contenga algo valioso como una carta.

Pero también tiene un buen trabajo en otras pantallas que recrean los diferentes ambientes de este particular inframundo. Lugares como las Llanuras Óseas o los Jardines de la Carne son un derroche de imaginación y un ejemplo de lo que el talento de un par de enamorados de los videojuegos pueden hacer con un puñadito de píxeles.

La música también evoca a esas machaconas melodías realizadas con cuatro sonidos de tecladito Casio, divertida y nostágica a la vez (y que también a veces pone de los nervios, que es otra de sus funciones en estos juegos, claro). El juego no está traducido y nos llega en completo inglés, pero tampoco hay mucho que leer más allá de las descripciones en los menús y por descontado, no hay diálogos que escuchar. Sigue siendo un engorro si no domináis el idioma de la pérfida Albión, pero se sobrelleva sin problemas.

No está mejorado para One X que sepamos y ya lo tenéis a la venta en la Tienda de Xbox.

Conclusiones:

Skelly Selest es un rogue-like en 8 bits que no entrará por los ojos más que, posiblemente, a los viejunos y nostálgicos. Pero si conseguís pasar esa barrera os vais a encontrar un juego muy divertido de arrasar enemigos y limpiar mazmorras. Al precio que sale, amortizar lo amortizáis seguro.

Hemos realizado este análisis en Xbox One S gracias a un código de descarga digital facilitado por Digerati Games, a los que damos las gracias.

Skelly Selest

9,99 €
7.4

Gráficos

6.5/10

Sonido

7.0/10

Jugabilidad

8.0/10

Duración/Diversión

8.0/10

Pros

  • Largo y divertido
  • 2 modos de juego y muchos coleccionables
  • El minijuego de cartas

Cons

  • A veces confuso en pantalla
  • Sólo en inglés

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