Este no es un barco cualquiera. Es el barco pirata más divertido de esta era. Surca este análisis con nosotros y descubre todos los secretos de Sea of Thieves, el nuevo juego de la mítica Rare.

Antes de entrar en profundidad a explicaros en qué consiste la nueva propuesta exclusiva de Microsoft (Xbox y Windows 10) toca explicaros algunas cosas sobre el análisis en sí mismo. Llegamos más tarde que otros, lo sabemos. Pero creemos que llegamos cuando debemos llegar para ofreceros un texto coherente con la experiencia del juego. Pese a haber disfrutado, literalmente, de decenas de horas de juego desde hace más de un año con las distintas alphas y betas, personalmente no me he sentado a escribir hasta conseguir una visión global de la propuesta y desarrollo de la versión final de Sea of Thieves. Dadas las explicaciones pertinentes no hablemos más… y soltemos amarras!!

¿Qué es Sea of Thieves?

Nos enfrentamos a una propuesta de mundo abierto online con características propias que lo alejan de otros juegos con mundos persistentes (como ARK) o de los MMO más tradicionales. Ni construiremos un mundo a nuestro alrededor, ni nuestras acciones tendrán efectos en él entre distintas sesiones de juego. Cada día que empecemos todo volverá a estar en su sitio. Nuevo barco, reseteo de consumibles… Cada sesión de juego una aventura, una novelilla de piratas por escribir. Tampoco tendremos una interacción continua con otros marineros que no sean de nuestra tripulación. Sea of Thieves presenta una experiencia más calmada. Una travesía menos tensa y enfocada a disfrutar del camino más que de las metas.

La mecánica principal del juego por supuesto es la navegación en un vasto océano repleto de islas. Para ello podremos escoger entre dos tipos de barco, dependiendo del tamaño de nuestra crew. El galeón para 3 o 4 jugadores cuenta con 3 velas y es tan rápido como perezoso. El balandro para 1 o 2 jugadores cuenta con una sola vela y aunque no alcanza al galeón en velocidad lo supera ampliamente en agilidad gracias a un radio de giro menor. Lo cierto es que esta primera decisión de jugar solo o acompañado puede llegar a marcar nuestra experiencia de juego. Son casi dos juegos distintos, o dos modos de juego muy distantes si lo preferís. Por un lado la colaboración extrema necesaria para llevar un galeón, donde todos deben hacer un poco de todo para llevar el barco a puerto: izar velas, fijar un rumbo, consultar el mapa, cargar cañones, aprovechar el viento… La comunicación será fundamental, por lo que jugar con desconocidos se convierte en una lotería. Por otro tenemos la facilidad de manejo y la virguería de diseño del balandro. Realizar cada acción será mucho más sencillo con esta pequeña embarcación, pero en contrapartida nos sentiremos más indefensos ante otras tripulaciones.

En mi opinión el enfoque de Rare hacia el juego cooperativo está claro en las bases mismas del juego. Apenas contamos con un escueto tutorial que nos dice para qué usaremos cada botón, pero tardaremos horas en descubrir todos los secretos que esconde el título. Este diseño, donde nadie te dice por ejemplo que entre dos personas las velas se suben más rápido o cuál es el punto débil de cada enemigo, funciona muy bien en juegos sociales: compartiendo experiencias todos aprendemos y avanzamos en el juego.

El objetivo de Sea of Thieves, actualmente, es alcanzar el rango de Pirata Legendario. Para ello deberemos subir de nivel (hasta 50) en cada una de las tres compañías que nos ofrecen misiones en el juego. A saber: los Acaparadores de Oro, la Orden de las Almas y la Alianza de Comercio. Completando estas misiones iremos subiendo de rango en cada una de estas compañías. Al mismo tiempo, al entregar los diversos botines conseguidos en ellas, conseguiremos oro que podremos gastar en elementos meramente cosméticos para nuestro personaje o nuestro barco. Cada cofradía presenta un tipo de misiones diferente y estas van ganando en complejidad a medida que vamos subiendo nuestro rango en ellas. Basicamente tenemos que buscar cofres, cazar esqueletos fantasma o transportar mercancias a un Outpost determinado. De momento no destacan por su variedad, pero el juego consigue ser diferente en cada travesía…

Decía que “de momento” este es el objetivo del juego, porque la intención de Rare es ir otorgando objetivos a medio plazo de forma constante en el juego. Pretenden que sea un juego con contenido vivo, que evolucione jugablemente a lo largo del tiempo. Por supuesto no es algo que podamos juzgar ahora mismo, así que habrá que estar atentos a la evolución del título.

¿Tú que eres pirata o marinero?

Cada travesía es diferente, pese a la aparente falta de variedad en las misiones, porque el juego establece las reglas para ello. Especialmente gracias a la interacción entre usuarios, ya sean de tu tripulación o no, se generan aventuras únicas y que no dejarán de sorprenderte. Desde hacer alianza con rivales para afrontar un objetivo complicado a pegarle un tiro por la espalda a esos mismos que colaboraron para quedarte con todo el botín. Desde perseguir a un balandro por el embravecido mar para robarle sus tesoros a ser tú el perseguido y verte obligado a idear estrategias para minimizar daños y al menos quedarte con parte del botín. Podría seguir así hasta el final del análisis. Son auténticas aventuras las que se viven, en completa libertad. Y es que tú decides lo que ser. Un vulgar ladrón esperando a que otros jugadores desembarquen cofres para robarlos, un simple comerciante, un bucanero en busca de otros barcos a los que hundir y saquear… Todo tiene cabida en la propuesta de Rare.

Sea of Thieves es una especie de escenario, el más bonito. Las misiones son simplemente unas pautas, una guía para hacernos ir a un sitio y que hagamos algunas acciones concretas. Nosotros somos los actores, improvisando sobre ese escenario y esa pauta. Y es esa libertad la que está enamorando a muchos usuarios. Por ello quienes sean más de otro tipo de experiencia que siga más una narrativa, que te guíe durante las horas que eches al juego, deberían ser cautelosos a la hora de jugar Sea of Thieves. Es muy probable que nunca le vean la grandeza y sólo vean un loop constante en el que conseguir cofres y venderlos. La experiencia de juego crece exponencialmente con la interacción, y eso es mérito de una base jugable muy cuidada.

Otro de los puntos polémicos del juego es la progresión. Rare ha optado por un sistema en el que ningún jugador de base tiene ventaja sobre otro. No se suben habilidades, ni daño, ni siquiera iremos consiguiendo armas o barcos más potentes. Nuestro pirata será el mismo (salvo en cuestiones estéticas) el primer día de juego que cuando llevemos 100 horas invertidas en el título. El único progreso es la complejidad de las misiones que vamos desbloqueando hasta llegar a ser Pirata Legendario y así acceder a misiones especiales y nuevas funcionalidades. Esto, de nuevo, volverá a ser un muro para aquellos jugadores acostumbrados a jugar por la recompensa y por lograr un progreso que les otorgue ventajas jugables. Sin embargo el jugador ocasional que entre a jugar unas pocas horas a la semana, o el que adquiera el juego tardíamente, agradecerá no sentirse excluído nunca del juego.

Todas estas decisiones van encaminadas a lo mismo: a que el jugador sea el protagonista, que experimente situaciones impredecibles y disfrute del viaje por encima de las posibles metas a alcanzar. Personalmente me encanta el concepto, lo que no quiere decir que no tenga fisuras. Quizás un punto intermedio con recompensas (aún siendo estéticas) concretas al realizar misiones concretas ayudaría a ese tipo de jugador a marcarse objetivos a medio plazo y a no abandonar el juego prematuramente.

Kraken á feira

Seguramente si has llegado hasta aquí es que te interesa el juego, y si es así estarás al tanto de la polémica sobre su escaso contenido de salida. Desde luego la variedad de estos contenidos no es el mayor fuerte del juego, pero seguramente tampoco lo pretende. Como dije antes, la aventura desarrollada transversalmente a esas misiones que debemos completar es el punto fuerte de Sea of Thieves. No se me caen prendas al confesar que algunos de los momentos más divertidos e intensos que he vivido en un título multijugador (cooperativo o no) los he vivido es este mar de ladrones.

Pero de todas maneras, si estás aburrido de buscar cofres del tesoro, de hundir barcos, de saquear, de descifrar acertijos, de combatir capitanes esqueleto, de transportar animales o mercancía preocupandote de que lleguen a salvo a su destino, de trolear a tus compañeros de crew, de vomitar en un cubo, de encontrar diarios con quests especiales y lore del juego, de traicionar a incautos, de lanzarte con un cañón, de explorar naufragios… Si estás aburrido de estas cosas en Rare han implementado, de momento, un par de eventos aleatorios.

Por un lado tenemos el Kraken, una poderosa criatura marina que amenazará nuestro navío con sus tentáculos de forma aleatoria. Curiosamente parece tener una cierta querencia por los barcos llenos de tesoros, así que el miedo será real cuando vayamos cargados. Su aparición sucede muy eventualmente, por lo que es un verdadero acontencimiento encontrarte con él. Por desgracia de momento su implementación deja que desear y sólo podemos ver sus tentáculos y hacerlo huir. Por lo que se desprende de distintas charlas con los desarrolladores en un futuro el combate contra el Kraken contará con varias fases y destruirlo otorgará jugosas recompensas.

De recompensas también va el otro evento planteado por la compañía inglesa: los fortines. Cuando uno de estos “eventos públicos” esté activo podremos ver una nube en forma de calavera marcando la localización de ese fortín. Esto funcionará como efecto llamada y provocará que los jugadores acudan a la zona, desatándose un tenso juego aliado/enemigo. El objetivo será superar diversas hordas de esqueletos de todo tipo, cada uno con sus peculiaridades y puntos débiles. Finalmente mataremos al Capitán del fortín y con ello conseguiremos una llave con la que abrir la sala del tesoro, repleta de riquezas. Todo muy bonito sobre el papel, hasta que esa gente tan maja que colaboraba contigo y que levantaba su jarra de grog te mete 40 centímetros de acero toledano en los intestino y se queda con la llave y el tesoro. Seguramente la siguiente vez serás tú quien trace la madre de todas las traiciones.

Las carencias de un título diferente

Sea of Thieves no tiene parangón en el mundo de los videojuegos. Sólo por eso merece cuando menos ser probado y decidir por uno mismo si es tu tipo de juego o no. En una época en la que la innovación y la originalidad brillan casi siempre por su ausencia, una propuesta como esta solamente puede ser digna de elogio. Su mera existencia, te guste o no el resultado, debería ser una alegría para cualquier amante de los videojuegos. Pero como cualquier juego no está exento de puntos a mejorar.

Ya hemos hablado de que carece de cierta variedad de misiones en su lanzamiento, así como de lo secundario que particularmente me parece esto al convertirse cada una en una aventura única. Lo que sí se pueden echar en falta son más elementos que generen cierta sorpresa en el mundo, que resulte más vivo de lo que es. Veremos si Rare en los próximos meses va introduciendo mejoras en ambos aspectos.

Tampoco los enfrentamientos directos acaban de convencer, ya sea contra esqueletos o contra otros jugadores. Ni el gunplay ni el feedback cuando acertamos un disparo están a la altura. El jugador se acaba acostumbrando y resignándose ya que no estamos ante un shooter, pero sigue siendo mejorable. Tampoco los ataques con espada funcionan del todo bien, con cierto lag en impactos y guardias que hacen las batallas muy aleatorias.

Siguiendo con el combate hay que decir que la variedad de enemigos podría ser mayor. Es cierto que hay varios tipos de esqueleto (sombra, oro, planta, capitanes…) y cada uno tiene sus puntos débiles (luz, agua…), pero sigue siendo un punto mejorable.

También algunos ajustes en el sistema de respawn (mientras tu barco esté a flote reapareces siempre en tu barco) podrían hacer las batallas más interesantes, ya que en ocasiones se convierten en un loop constante de reapariciones. Tal y como está nos otorga situaciones geniales, pero dándole un pequeño repaso podría premiarse de alguna manera al equipo que mejor lo está haciendo para cortar este bucle infinito.

Otro problema que choca con las características sociales del título es el hecho de no poder aumentar el tamaño de nuestra crew en cualquier momento. Si empezamos jugando en solitario no podremos invitar a otro amigo para que nos acompañe en el balandro, por ejemplo. Debemos salir del juego y empezar de nuevo con él. Incomprensible.

Un apartado técnico sobresaliente

Si por algo destaca Sea of Thieves desde el minuto cero es por su increíble belleza. Nunca antes en un videojuego se había visto un mar representado de forma tan realista y abrumadora. Una extensión de agua enorme en la que los reflejos del sol o de la luna nos dejarán atónitos mientras las olas baten unas contra otras. Contemplar una puesta de sol es parte de la experiencia del juego, dejando estampas para el recuerdo. Las nubes por su parte no suelen ser tan reseñadas como el mar, pero se generan dinámicamente y tiene presencia física real en el mundo de Sea of Thieves. Al contrario de lo que ocurre en otros juegos en los que forman parte del decorado, las nubes aquí mutan, se mueven e influyen en la luminosidad de todos los objetos. Además la eliminación casi por completo de hud y otros avisos en pantalla se presenta como un gran acierto a la hora de disfrutar de un mundo tan hermoso y sumergirnos por completo en él.

El juego corre a 900p en Xbox One y a 4k nativos en Xbox One X, alcanzando los 30 frames por segundo en ambos sistemas. Los poseedores de Xbox One S y X podrán disfrutar de HDR, lo cual hará todavía más impactantes e impresionantes los efectos de luz.

Hemos podido constatar algunos problemas técnicos durante esta primera semana, y desde Rare ya están trabajando en intentar subsanarlos. Por ejemplo algún problema de retardo en la rueda de objetos, lagazos al cargar una isla grande al acercarnos a ella y, en Xbox One X, problemas de tearing en determinadas zonas del juego.

El apartado sonoro es, de nuevo, sobresaliente. La música es vibrante y épica y su utilización de forma dosificada se convierte en un acierto. Así pequeñas acciones como llegar a las proximidades de una isla o impactar con un cañonazo a un barco enemigo serán recompensadas con pequeñas tonadas. Es un tipo de diseño sonoro que me encanta, engarzado al propio diseño jugable. Por lo demás se reserva la música a ciertos momentos como enfrentamientos o eventos, dejándonos a nosotros espacio para tocar nuestros instrumentos. En cualquier momento podemos empezar a tocar la zanfona o la concertina, a solas o en grupo, convirtiendo la música en otra pequeña experiencia social más del juego.

También los efectos sonoros se integran muy bien en la jugabilidad. Es sencillo por el sonido comprender si tenemos una vía de agua en nuestro barco, si tenemos el timón en el centro o si el viento está hinchando nuestras velas. Además la ambientación, el sonido de las olas, el crujir de la madera… Ni una pega en este apartado, que se corona con un excelente posicionamiento espacial de los sonidos.

Tierra a la vista

Ya se divisa en lontananza el final de este análisis, espero que hayáis zarpado como grumetes y arribado como piratas. Decía que Sea of Thieves es un juego único, y por eso complicado de explicar más allá de sus mecánicas. Por culpa de todo esto también este es un análisis complicado. Para mí Sea of Thieves con amigos es un juego único y el escenario donde he vivido aventuras que no puedo comparar a casi nada que haya vivido. Un juego en el que cada día me espera una nueva aventura y que funciona perfectamente como punto de encuentro con los amigos para charlar sobre cualquier cosa mientras navegamos. Un juego divertido, que es más divertido cuanto más divertido seas. Una joya.

También para mi Sea of Thieves jugando en solitario es un buen juego, con corto recorrido de momento, pero lejos de la experiencia de jugar en grupo. Espero que este texto haya podido ayudar a aquellos que no saben si Sea of Thieves está hecho para ellos, aunque lo mejor será siempre probar el juego. Por suerte, gracias al Game Pass, mucha gente podrá probarlo y juzgar por sí misma. Si lo haces, hazme un favor a mi y a ti mismo: juégalo con ganas de aventura.

 

 

Sea of Thieves está disponible en Xbox One y Windows 10 al precio de 69,99€. También los usuarios de Game Pass pueden acceder al juego completo sin coste adicional. Su desarrolladora, Rare, ha mostrado la intención de seguir mejorando y ampliando el juego con el paso de los meses. De momento el producto que ha llegado a las tiendas nos ha parecido sobresaliente, una joya si lo disfrutas en las condiciones adecuadas. Por otra parte, su naturaleza única hace difícil su recomendación a todo tipo de jugadores, por lo que recomendamos a quien siga con dudas probarlo a través de Game Pass. Para mí el mejor juego de navegar y movidas.

Sea of Thieves

69,99€
8.9

GRÁFICOS

9.0/10

SONIDO

9.0/10

JUGABILIDAD

8.5/10

DURACIÓN / DIVERSIÓN

9.0/10

Pros

  • Una propuesta única con amigos
  • Apartado técnico y artístico
  • Vivir aventuras únicas cada día
  • Crossplay con Windows 10

Cons

  • El combate, impreciso y mejorable
  • Se puede llegar a echar en falta algo de variedad
  • Problemas de tearing en Xbox One X
  • Jugar solo