Si os gustan las bromas de “pelotas”, Road to Ballhalla es vuestro juego.

La comedia es algo que cuesta mucho crear y que esta llegue ser graciosa en todo momento lo es todavía más. Cuando en el mundo de los videojuegos, los desarrolladores deciden entrelazar este aspecto con el componente principal de su juego, la mezcla tiene que ser casi perfecta para ser disfrutada. Pues bien, en Road to Ballhalla, un juego construido alrededor de los muchos usos de la palabra “ball” o “pelotas”, esta combinación ha sido puesta en uso y vamos a descubrir si desde Torched Hill han dado en clavo o no.

En primer lugar, aunque Road to Ballhalla no intenta ser la oferta más divertida en cuanto a narración, lo que Torched Hill ha querido crear con este juego de puzzles basados en niveles, es una mezcla de pruebas desafiantes con una pizca de comedia, que en muchas ocasiones pasarán a convertirse en “trolleadas”. Desde el punto de vista jugable, Road to Ballhalla pone a los jugadores en una serie de niveles lineales en los que el objetivo es conseguir llevar una especie de canica gigante desde el punto A al B, evitando al mismo tiempo obstáculos y trampas musicalmente sincronizados. Entre estas trampas encontraremos baldosines que nos quitan salud o los lásers que cambian entre encendido y apagado, según suene la música.

A pesar de la sencillez del planteamiento, Ballhalla nos llevará a momentos de reflexión para averiguar cómo superar, ya que necesitaremos reflejos como habilidad cuando se combinan en un mismo nivel ciertos elementos y obstáculos. Un ejemplo, en un nivel debemos hacer rodar una gran bola para bloquear un aluvión de balas, mientras que al mismo tiempo resolvemos cual es la ruta correcta, cuando nos tendremos que mover, etc. Con estos añadidos en los niveles las combinaciones son creativas. Aunque a primera vista la estructura parezca simple, el resultado es sorprendentemente más complejo de lo que se puede creer al principio.

Aunque el desafío durante los primeros veinte niveles del juego es relativamente simple, el juego se asegura de complicar las cosas más tarde mediante el añadido de nuevas mecánicas, convirtiendo el desafío en algo mucho mayor. Ya sea añadiendo elementos como trampolines, láseres, jugando con la perspectiva o haciendo un nivel completamente en blanco y negro (provocando que ciertas trampas sean más difíciles de visualizar) Ballhalla apuesta por el reto, y mientras que los primeros niveles pueden suponer un paseo, la curva de dificultad puede ser un poco demasiado drástica, lo que significa que los jugadores a menudo morirán cuatro o cinco veces más en los últimos niveles de lo que lo harán en todos los niveles anteriores combinados.

De todas maneras esto no supone un problema, si no más bien un desafío. Los niveles se pueden completar en un minuto, además estos están creados con la suficiente precisión en el diseño de cada nivel para que la sensación de éxito al terminarlo sea satisfactoria. Tendremos los típicos logros de este tipo de juegos, que irán desde completar los niveles bajo un tiempo establecido o no morir más de un numero determinado de veces.

Otro de los puntos importantes del juego, el uso del ritmo, da al apartado sonoro un aspecto importante. Contaremos con composiciones en su mayor parte de música electrónica, que nos guiarán mientras nos pasamos el nivel. Sin embargo no todo iba a ser bueno, puesto que estos temas son repetitivos y no sincronizados con lo que pasa en pantalla en algunas ocasiones.

Como dijimos al comienzo, es en el humor donde Balhala sobresale. Durante los niveles aparecerán escritas ingeniosas frases (eso sí en inglés), que conforman de esto una aventura satisfactoria, aunque desafortunadamente de corta duración. En el fondo de los niveles irán apareciendo de forma secuencial bromas que los desarrolladores quieren gastar a nuestra costa. Estos textos pueden engañarnos para que hagamos algo estúpido o intentando que solucionemos los tan odiados captchas, por ejemplo. Torched Hill puede no estar reinventando la comedia en los videojuegos, pero la mezcla de ingenio y sarcasmo del juego es fantástica, al mismo tiempo que se asegura de que sólo se deje en dosis planificadas y no repetitivas, con el fin de no interrumpir el juego en demasía.

Durante las 2-3 horas que nos llevará terminarlo, el principal problema será, obviamente, la pequeña cantidad de niveles que hay que abordar. Decepciona un poco, puesto que el juego se comienza a disfrutar en los últimos niveles y esto termina de manera bastante anti-climática.

Es satisfactorio encontrar un juego que lleva el humor por bandera, puesto que esto se ha convertido en una rareza en los últimos tiempos. Road To Ballhalla puede parecer que termina demasiado rápido, dada la curva de dificultad un poco mal implementada y el corto número de niveles, pero no se puede negar que el uso del humor sin duda funciona y vale la pena incluso en medio de las partes más aburridas del juego. Road To Ballhalla es un pequeño e inteligente rompecabezas con abundantes momentos de frustración, que seguramente gustará a los amantes de los puzzles.

Road to Ballhalla

14,99
6.9

Gráficos

6.5/10

Sonido

6.0/10

Jugabilidad

8.5/10

Diversión / Duracion

6.5/10

Pros

  • El humor que desprende
  • El último tercio del juego es exigente y satisfactorio
  • Diseño de niveles bien implementado

Cons

  • Curva de dificultad mal implementada
  • Se termina cuando mejor se pone
  • El apartado sonoro lastra un poco el conjunto