Análisis de Remant from the Ashes, un juego donde cada bala cuenta

Esta semana he tenido entre manos Remnant from the Ashes. Un título del que realmente sabía poco y no tenía prácticamente información previa. Sin embargo, la sorpresa que me he llevado con este juego es mayúcula. Al final, los juegos con un perfil más bajo son los que más sorprenden, pues el AA o BBB es un sector en alza que trae consigo grandes propuestas y sobretodo innovación en géneros muy imitados. Con todo esto, voy a intentar exponeros mis sensaciones con el magnífico juego de Gunfire Games.

Es complicado resumir la experiencia, casi infinita, que ofrece Remnant from the Ashes en un solo análisis. Pero vamos a hablar del concepto sobre el que se construye. Es un título que bebe mucho del fenómeno Souls, pero opta por las armas de fuego más que por el combate, algo similar a Inmortal: Unchained. De esta forma, disponemos de una barra de salud y una de energía. La barra de energía baja al realizar esquivas, pero no al atacar físicamente. Aunque pueda parecer la locura y el frenesí del karateka, nada es tan sencillo. Los ataques cuerpo a cuerpo van ligados a unos combos que varían según el estilo de arma, por ende no podemos atacar sin cesar porque el personaje toma un descanso de unos segundos al acabar el combo.

Disponemos de una barra de salud y una de energía

Hemos venido a pegar tiros, ese es el mensaje que os podría dar al empezar el juego. Si bien las armas cuerpo a cuerpo tienen su peso, las de fuego con la auténtica panacea. Dentro de un elenco bastante variado, podemos encontrar desde escopetas de dos cañones a fusiles de repetición y todo un repertorio variado entre medio. Las armas van ligadas al estilo de personaje que construimos, y aunque al empezar podemos escoger clase, no estamos atados a ella de forma permanente. Es decir, de base podemos partir como armadura ligera, media o pesada y armas acorde al estilo escogido pero ir perfilando nuestro equipamiento según nuestro estilo. Todo esto se ajusta cómodamente a la cámara en tercera persona y un gunplay más funcional y cómodo de lo que pueda parecer.

Si bien las armas cuerpo a cuerpo tienen su peso, las de fuego con la auténtica panacea

Para acompañar esta fórmula, una vez más, tenemos rasgos a mejorar según subamos de nivel. Sin embargo Remnant from the Ashes ofrece unos pocos rasgos de inicio y nos va añadiendo más a medida que avanzamos o vencemos a jefes. En esta ocasión no he sentido que tuviesen tanta relevancia como en otros souls, por lo que he optado por mejorar los que me resultaban más útiles en cada momento. No solo subiendo de nivel podemos conseguir puntos para mejorar rasgos, pues en las mazmorras y mapas semiabiertos, podemos encontrar de forma aleatoria tomos que nos dan un punto extra.

Mediante mejoras equipables personalizamos las habilidades secundarias de nuestras armas de fuego. Estas habilidades juegan el rol de ataque especial o incluso granada. Puesto que son como ataques finales que ofrecen una tregua o una ventaja temporal en combate: curación, daño elemental, invocación, mejora de estadísticas, etc… Para usarlas primero debemos cargar el indicador disparando con el arma que la tenga asignada. Cabe decir que también sube ligeramente el indicador del arma en reposo. Al igual que con los rasgos, mediante materiales y dinero, las armas se pueden mejorar en el herrero de la base del juego. Por suerte el material acostumbra a abundar y no hace falta escatimar en gastos.

Estas habilidades juegan el rol de ataque especial o incluso granada

Por otra parte, el juego ofrece toda una serie de pociones y consumibles para aplicar incrementos temporales y curar estados alterados. Además de pociones autorecargables como los frascos estus. Porque, obviamente, no esperaríais que un juego de esta índole, basase su tortura solo en perder salud por golpes. El suplicio viene acompañado de envenenamiento, radiación, sangrado, quemaduras y más. Pura diversión. Por lo menos podemos escoger el aspecto de nuestro mártir en un menú de creación sencillo pero funcional. En el cual disponemos de opciones de sexo, cara, peinado y coloración variada.

Podemos escoger el aspecto de nuestro mártir en un menú de creación sencillo pero funcional

Remnant from the Ashes, como todo buen souls, dispone un mapa con áreas interconectadas y mazmorras llenas de peligros. Como es de esperar, al final de cada mazmorra se halla un jefe con ganas de hacernos la vida imposible. En cada enfrentamiento con estos entes superiores, he tenido que recurrir a toda mi habilidad y pericia, dado que disponen de coreografías bien definidas y agresividad descontrolada. Además nunca te atacan en solitario, por lo que el desafío es múltiple. Sin embargo, siempre hay algún tipo de interacción concreta o secreto que te puede ayudar a superar el desafío más fácilmente.

No solo de jefes finales puede lucir este título, los enemigos que pueblan los caminos tampoco son moco de pavo. La dificultad de la exploración va directamente atada a la superioridad numérica que presentan siempre las criaturas. Por otra parte un sonido avisa de la llegada de un monstruo especial que acaba de poner la guinda al pastel del sufrimiento. Y como recordaréis, las armas de fuego son la panacea, pero las balas no son infinitas. Correr, disparar y recoger munición de los enemigos caídos tiende a ser el modus operandi del buen superviviente.

Los enemigos que pueblan los caminos tampoco son moco de pavo

Toda esta vorágine de balas, criaturas hostiles y jefes con poca paciencia se ve recompensada por un sistema de botín constante. Pues cada rincón, esquina y muchos enemigos abatidos dejan tras de si munición, materiales de artesanía o dinero. Por ende, es importante, y muy útil, explorar cada rincón del mapa que recorramos. No solo por el botín ligero, sino porque para adquirir nuevas armaduras y alguna que otra arma, hay que realizar tareas adicionales o explorar mazmorras ajenas a la campaña principal. En este aspecto, Remnant from the Ashes ha hecho los deberes. Pues el equipamiento es difícil de encontrar y genera una sensación de satisfacción plena completar algún extra y recibir nuevo armamento.

Al igual que en Dark Souls disponemos de una hoguera, o en este caso piedra roja brillante. En esta podemos descansar y restablecer la salud y munición total de nuestras armas, pero los enemigos volverán a la vida si hacemos esto. La muerte implica el retorno a la última piedra usada, pero no la pérdida de material, dinero ni nada. Realmente es una gran noticia este detalle, pues morir no acarrea penalizaciones más allá del tiempo perdido. La piedra roja es el nexo de toda la aventura, pues sirve de sistema de teletransporte a la par que permite sincronizarnos con otros jugadores para jugar en cooperativo. Al cargar la partida podemos optar por jugar en solitario, con amigos o en partida pública. En este último caso cualquier jugador que busque una sesión activa se nos puede unir. Como comentaba para transportar al invitado a nuestra ubicación debemos usar una hoguera.

La muerte implica el retorno a la última piedra usada, pero no la pérdida de material

Aunque pueda ser tentador optar por buscar ayuda para los enfrentamientos contra jefes, hay que tener en cuenta que cuantos más seamos más difícil es el enfrentamiento. Por lo que hay que sopesar si los invitados ayudan o entorpecen según la situación. En mi caso, he probado tanto solo, como acompañado. En el caso de la partida solitaria, es como vivir una aventura intensa y llena de peligro. Cuando se me ha unido gente, en algunas situaciones se ha simplificado la travesía y en otras ha ido a peor. Jugar con amigos siempre resulta divertido, pues calculamos estrategias y comentamos la jugada a tiempo real por el chat de voz. En este punto, debéis escoger vosotros mismos que forma de jugar os gusta más. En mi caso, la partida solitaria es la más satisfactoria.

En el caso de la partida solitaria, es como vivir una aventura intensa y llena de peligro

He querido dejar para el final el componente narrativo de Remnant from the Ashes. Realmente no acostumbra a ser lo que busco en juegos de esta índole, aunque algunos aportan un lore e historia más que decentes. En el caso que nos atañe, tenemos ante nosotros una historia de ciencia ficción, con viajes entre mundos, corrupción que se extiende y secretos que desvelar cada cuatro pasos. Por motivos obvios no entraré a comentar ningún punto concreto de la campaña. Sin embargo, sorprende gratamente lo interesante que resulta y lo bien hilada que está.

La ambientación tampoco se queda atrás, pues como todo buen AA los gráficos pueden no ser fotorrealistas, pero si ofrecen un acabado increíble con unos decorados espectaculares. Pues el hecho de viajar entre mundos permite variar mucho el estilo y pasaje que nos rodea. Además cada mundo cuenta con diferentes enemigos, efectos adversos y lore propio incluso. Mientras la campaña avanza podemos tomar decisiones que afectan a cada mundo y a la historia en su totalidad. Es decir, si repetimos la campaña y tomamos decisiones diferentes, el resultado a corto y largo plazo varía.

El hecho de viajar entre mundos permite variar mucho el estilo y pasaje que nos rodea

Variedad es una buena palabra para hablar de Remnant from the Ashes. En cada partida nueva que creamos, el juego se aleatoriza. O sea, que cada camino y mazmorra se reestructura dentro de unos cánones y es como descubrir de nuevo el mundo. No es que sea explícitamente procedural, dado que un run en este caso es una campaña al completo, y esta nos puede llevar más de 10 horas perfectamente. Pero el concepto está ahí y la rejugabilidad es prácticamente ilimitada, como comentaba al inicio de este análisis. La dificultad, por defecto, se sitúa en modo normal. Sin embargo, podemos cambiarla en nuestra segunda partida mediante la aleatorización de campaña.

En definitiva, Remnant from the Ashes ofrece una aventura llena de desafío y recompensas, acompañada además de una narrativa interesante y un apartado visual que poco tiene que envidiar de grandes producciones. Entre constantes guiños al mundo souls, como los muros de niebla antes de un jefe o el concepto de hoguera, sabe mantener su propia personalidad y separarse un poco del clonado estándar. Quiero pensar que estamos ante uno de los tapados del año y un gran defensor del BBB en el mundillo. Lo siento, ahora mismo me cuesta decir nada malo de este magnífico juego.

Remnant from the Ashes

39.99
8.8

Gráficos

9.0/10

Sonido

8.0/10

Jugabilidad

9.0/10

Duración/Diversión

9.0/10

Pros

  • Souls like
  • Ambientación
  • Narrativa
  • Gunplay

Cons

  • Dificultad a veces injusta
  • El sistema procedural tiene sus límites
  • El botín aleatorio puede ser traicionero
  • Combate físico anecdótico

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