Análisis de Project Cars 3 para Xbox One

Al volante una semana más (ya sienta bien tras tanto souls like) para poner a prueba Project Cars 3, el nuevo simulador de Slightly Mad Studios, publicado por Bandai Namco. Esperemos que mis horas al volante, tanto en este juego como en otros, sirvan para analizar con mimo y mucho ahínco todas las posibilidades que ofrece el título, así como su apartado técnico y jugable. Sin duda, en un mercado copado por Forza, como es Xbox, no es fácil destacar con los juegos de conducción. Por ende, vamos a conocer de más cerca el nuevo aspirante.

Project Cars 3 ofrece lo que podríamos esperar de un juego en su línea. Es decir, tenemos un simulador que tiende al realismo, o todo lo que se puede en un videojuego, pero además añade capas de “diversión” más propias de los arcade. De esta forma, tenemos el típico modo carrera en la que debemos ir subiendo categorías y adquiriendo nuevos vehículos hasta llegar a la cima. Lo interesante radica en la variedad que ofrece esta modalidad. Pues no estoy acostumbrado a ver carreras menos “carrera”, este concepto lo explicaré ahora con más calma. Como sabréis, los simuladores ofrecen pruebas por tiempo, campeonatos y carreras comunes. Project Cars 3 ha preferido coger cosas de los arcade para agregar variedad a sus desafíos.

Todo esto nos lleva a un modo carrera donde debemos superar desafíos que a su vez contienen 3 pruebas y un campeonato cada uno. Para ir desbloqueando las pruebas deberemos conseguir los retos de cada circuito. Estos pueden ser desde ganar la carrera(el básico) hasta superar hitos como adelantamientos en tiempo cronometrado, o hacer una cantidad concreta de curvas perfectas. Una vez acumulados los suficientes puntos se desbloquean automáticamente las siguientes pruebas. Aunque… si nos da pereza superar los desafíos, siempre podemos comprar el acceso a las carreras con moneda del juego. Es una forma amable de darnos pie a solo jugar las pruebas que nos gusten.

Hay que tener en cuenta que la variedad de pruebas requiere, a su vez, variedad de de coches. Aunque juguemos en Clase B, pueden exigirnos modelos de años o tipos concretos para alguna que otra carrera. Por lo que siempre hay que estar adquiriendo nuevos coches y, a poder ser, mejorarlos un poco. El problema que he visto en este punto es que si te saltas carreras que no te motivan y pagas para avanzar, se te va a combinar el problema de no tener suficiente líquido para comprar o mejorar los coches. No acaba de estar bien medido el equilibrio entre carrera-recompensa. Por lo que me he visto obligado a repetir alguna para conseguir esos 5000 que me faltaban para comprar un coche específico en otra carrera.

No solo sumaremos dinero al jugar, también hay un sistema de progresión de piloto y otro para cada coche individual. Incrementar nuestro nivel nos dará accesos a nuevos vehículos y competiciones especiales. Mientras que mejorar el coche incrementa las ventajas con él, como descuentos a la hora de comprar mejoras. Pero la cosa no acaba aquí, pues el modo rivales y la competición online tiene su propio rango y puntuaje. Si no fuese porque estamos al volante, parecería que jugamos a un RPG.

Si nos centramos en la competición en si, las pruebas que nos podemos encontrar van desde carreras comunes, hasta time trial y locuras más arcade. Entre los que más me han sorprendido podría destacar el time trial donde debemos sacar una media entre las 3 vueltas. Además, si chocamos o nos salimos de la pista, la vuelta pasa a ser nula y se complica superar la prueba. Estas son pruebas bastante exigentes donde la tensión se corta con un cuchillo dada la recreación de físicas y los efectos climáticos. En un punto más de diversión sin más, hay un modo de destrucción donde debemos romper todos los objetivos posibles en un tiempo concreto. Esta prueba nos suelta en una pista y debemos recorrerla mientras sumamos puntos. Cuantos más puntos da un objetivo más difícil es golpearlo. Una vez más el límite de tiempo y las físicas juegan duro.

Las físicas son clave en juegos de este tipo, y Project Cars 3 ha hecho los deberes aquí. La simulación ofrece resultados muy diferentes según el terreno y las condiciones climáticas. Me he llegado a encontrar girando como una peonza por el aquaplaning de un día lluvioso. Desde la configuración podemos decidir un autoajuste de dificultad/simulación o decidir que ayudas tenemos puestas manualmente. ABS, control de estabilidad, dificultad de la IA, etc… La experiencia es muy personalizable a lo que busque cada uno. El punto que no me ha convencido demasiado ha sido la IA. Me ha dado la sensación de que tiene grabado el trazado y se centra en ello. Es decir, si te interpones en su camino no improvisan demasiado bien.

El título ofrece el típico modo online síncrono, a parte de un modo rivales asíncrono. Además de desafíos programados y eventos diarios para sumar puntos. Pero nos nos vamos a centrar solo en sus modos, pues Project Cars 3 ofrece más de 200 vehículos licenciados, así como 140 circuitos para ponerlos a prueba. Quizás la cantidad de coches no suene demasiado elevada viendo la competencia. No obstante, si sorprende la cantidad de circuitos que ofrece el título. Sin olvidar la personalización de apariencias. Desde los típicos cambios de colores y vestimenta de nuestro personaje(poco relevante), hasta un modo editor para los coches. El editor ofrece capas de vinilos y colores múltiples para construir nuestros diseños más elaborados. No es tan profundo como el de Forza Horizon, pero siempre se agradece poner un poco de personalidad a nuestro coche. Contiene un modo foto, para los amantes de las capturas.

Como es de esperar, las prestaciones de rendimiento del coche son mejorables. El sistema es bastante sencillo, al más puro estilo Need for Speed Underground. Tenemos un indicador de categoría del coche arriba, y podemos seleccionar que pieza cambiar y ver los resultados. Frenos, intercooler y otras piezas que no consigo retener el nombre más de 2 minutos están disponibles. Con un poco de pericia al volante es posible avanzar entre clases sin comprar un coche nuevo (a no ser que el evento en concreto lo requiera).

En definitiva, Project Cars 3 ofrece una experiencia que sabe a juego de siempre, lo cual no tiene porque ser malo. Pues es agradable sentarse a disfrutar de un juego de conducción que no trata de competir con Forza. La variedad de opciones, coches y pistas es más que suficiente para disfrutar del atractivo modo carrera. Aunque no compita con Forza, siento que podrían haber apurado más en el aspecto gráfico. No se ve mal, pero tampoco destaca visualmente. Cabe decir, que en Xbox One X se puede jugar en modo rendimiento o resolución. Aunque dado el apartado visual, el rendimiento es la mejor opción.

Project Cars 3

69.99
7.8

Nota

7.8/10

Pros

  • Un modo carrera muy adictivo
  • Físicas muy elaboradas
  • Gran variedad de circuitos
  • Modos rendimiento o resolución
  • Variedad propia del arcade en sus carreras

Cons

  • Visualmente podría estar mejor
  • Mala proporción carrera-recompensa
  • La IA es muy robótica

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