Si la fontanería no ha sido vuestro fuerte, entonces mejor no os acerquéis a Pipe Push Paradise o tendréis auténticas pesadillas.

El mundo de los puzles y rompecabezas abarca un espectro tan amplio que nunca va a desgastarse pase el tiempo que pase. Desde los comienzos por los clásicos donde tenemos que encajar piezas, hasta los más modernos teniendo en cuenta ciertos elementos como la perspectiva; la disposición, desarrollo y combinación de factores puede ser infinita. Hoy tenemos en nuestro análisis un juego que se podría catalogar en el primer grupo, en aquellas propuestas donde la colocación de los objetos hace que demos con la clave. Pipe Push Paradise, el paraíso de las tuberías, es un ejercicio espacial (no del espacio sideral, sino del espacio que ofrecen los tableros) que nos brindan los chicos de Stage Clear Studios, Digerati y especialmente Corey Martin, propulsor de esta propuesta y el cerebro que ha ingeniado todos los rompecabezas que componen su obra. Sería un infierno para el mismo Super Mario, pero un auténtico desafío para los que quieran agitar sus neuronas. Voy avisando: su dificultad no lo hace apto para todo el mundo.

Olvidaros de la historia en Push Paradise Pipe. Si, algo de trama hay: llegamos a una isla donde reside nuestro abuelo, el cual no se despierta de su siesta por mucho que le gritemos. La única forma de que abandone ese estado inducido por Morfeo será a base de juntar tuberías que transportan agua. Una tarea que para una niña podría ser complicada por el esfuerzo físico que supone, pero ese no será problema si lo comparamos con el hándicap que supone saber colocar de manera correcta esas tuberías. En total, necesitaremos completar 47 puzles para despertar al abuelo. 47 puzles que supondrán 47 dolores de cabeza por la alta complejidad que suponen.

Quienes hayan disfrutado de los rompecabezas de la era de 8 y 16 bits sabrán más o menos por donde van los tiros con la propuesta de Pipe Push Paradise. Pese a la simplificación que se observa en una primera instancia, todo se enreda de manera exponencial cuando completamos los cuatro primeros puzles. El objetivo es sencillo: mover las piezas de tuberías para conectar la entrada y salida de las mismas. De esta manera, conseguiremos que el paso del agua siga su camino y podremos pasar al siguiente desafío. Eso si, no es oro todo lo que reluce…

Puede que al principio nos baste con empujar los correspondientes bloques y ponerlos en su sitio, pero pronto aprenderemos una nueva mecánica que será la “salsa” de este plato. Cuando las tuberías sean de tamaño considerable, y siempre que tengamos espacio disponible, podremos “voltearlas” para ponerlas de pie. De esta forma (y con un poco de maña) conseguiremos cambiarlas de sentido para que sean útiles a la hora de resolver el puzle. Lo que en principio parece fácil será todo un dolor de muelas cuando tengamos varias piezas de tuberías, un espacio reducido, botones que activan impulsos… y poca imaginación. Personalmente, creo que la propuesta de Pipe Push Paradise contiene unos puzles que los ves en tu cabeza, o no los ves. Hay gente muy afín a este tipo de rompecabezas y otros, como es mi caso, que no conseguimos traspasar fases por  mucho que lo intentemos (aun siendo amigo del tipo de propuesta tranquila y calmada que suponen los juegos de puzles).

La cantidad de puzles que oferta Push Pipe Paradise me parece correcta, pero no la variedad. Todos los puzles que componen el título cambian de número y forma de sus piezas, tamaño de tablero…pero en esencia es siempre lo mismo. No lo culpo, y como pasa con otro tipo de actividades y hobbies (me viene a la mente los adictivos Sudokus) puede ser muy agradecido para quien entre de lleno en sus mecánicas. Al final, el concepto que me guardo del juego es que es un producto que se degusta a bocados pequeños, sorbito a sorbito, sin pretensiones de avanzar en la aventura. Una propuesta tranquila solo a mano de aquellos jugadores duchos en él.

El apartado gráfico tampoco ayuda a sobrellevar esa monotonía de la que he hablado en el párrafo anterior. Ya que empleas un aspecto gráfico arcaico con un estilo “pixel-art” humilde (que me parece correcto debido a la propuesta que implican sus puzles) al menos habría que ofrecer algún tipo de recompensa “visual” según vamos completando los tableros. La isla, pese a lo paradisíaca que parece ser en un primer instante, se vuelve aburrida debido a los paisajes. En lo sonoro tampoco he encontrado una instrumentación pegadiza, con melodías que nos acompañen en nuestro viaje. Todo lo contrario, pese a tener a los esfuerzos de Teodoro Zamudio, un compositor escogido para ambientar musicalmente a Pipe Push Paradise, todo sigue teniendo esa neblina de reiteración que no se termina de marchar.

 

Conclusión
Sin mucha ambición en sus mecánicas, Pipe Push Paradise nos proporciona una serie de puzles con unos objetivos bien claros. Conectar tuberías de diferentes formas y tamaños, volteando las piezas si hace falta que al final deriva en un concepto fácil de entender, pero complejo de ejecutar. La originalidad de los puzles se diluye con el tamaño de los tableros, resultando a la larga un producto que no acaba de ofrecer un factor sorpresa, o un cambio en sus mecánicas que nos enganchen a seguir progresando. Sin duda, un juego muy especial sólo apto para aquellos que tengan paciencia infinita.

Pipe Push Paradise

10.99€
4.6

Gráficos

3.0/10

Sonido

4.5/10

Jugabilidad

6.0/10

Duración/Diversión

5.0/10

Pros

  • Puzles sencillos pero desafiantes
  • La propuesta es sencilla y directa al grano

Cons

  • Faltan variedad de situaciones
  • Audiovisualmente es limitado, pese a su condición de indie