Obsidian trae a Xbox otra de sus joyas tras su paso por el PC haciendo lo que mejor saben hacer: rol, del bueno, del puro, del duro. Del que nunca pasa de moda porque ellos “pasan” de modas

Obsidian vuelve a ser el gran referente del rol clásico, puro y duro, una vez más. No importa en qué tipo de juego lo haga. Ya puede ser un encargo usando las herramientas de otros (“Fallout New Vegas”), ya puede ser con un juego de espías en tercera persona (el fantástico y poco valorado “Alpha Protocol”) o con un dinámico shooter en primera (“The Outer Worlds”). No importa, al final debajo de todo eso lo que hay es rol: sé como quieras, haz lo que quieras, “crea” tu propia historia.

Tras su paso por los ordenadores por fin llega a consolas su secuela de la fantástica aventura de rol clásico, Pillars of Eternity y nos llegará además en una adaptación que incluye todos los contenidos en una edición muy completa llamada “Pillars of Eternity II Deadfire: Ultimate Edition”. Esto no quiere decir más que tenéis ante vosotros una aventura vastísima con multitud de islas y territorios para explorar, misiones de todo tipo para hacer, personajes que reclutar y que desarrollar formando un grupo de héroes tan heterogéneo como increíble y muchos tesoros que encontrar y saquear.

Todo ello en un port de PC que aunque técnicamente (sobre todo a nivel de controles) tiene sus luces y sus sombras, a nivel de aventura es una auténtica gozada.

Obsidian significa rol (esto lo he dicho ya, ¿verdad?) lo cual significa que desde el minuto uno vamos a tener que elegir cosas y decidir cosas. Ya antes de empezar a jugar se nos plantearán dos modos o estilos de juego: un tipo de combates por turnos clásico de toda la vida o un híbrido que lo llaman “Tiempo Real con Pausa”, que ya el nombre os hace una idea de cómo va: efectivamente los combates son en tiempo real pero con presionar el botón X la escena se detendrá para que podamos elegir o cambiar de enemigos, de armas, etcétera.

Luego habrá que elegir dificultad y hay que decir que para este análisis lo hemos jugado como es nuestra costumbre en Normal (siempre doy por hecho que es la dificultad en que sus creadores han “pensado” el juego) y aun así tiene momentos y combates realmente duros. Avisados vais. No es un juego fácil en ningún aspecto.

Tras unos vídeos introductorios en el que nos pondrán en antecedentes sobre el conflicto con los dioses (heredado de la primera entrega) que se está fraguando en las tierras de Llama Extinguida (“Deadfire” en inglés) debido al malvado dios Eothas, empezaremos la aventura de una forma muy original.

Crearemos a nuestro personaje que al principio será un espíritu errante perdido en un limbo en el que al parecer estamos desterrados en un estado extracorpóreo (no os cuento más detalles de por qué esto es así; ya os enteraréis. Cuanto menos os desvele mejor porque el argumento es muy bueno y tiene unos giros de guion magníficos).

La creación del personaje será entonces. Y más allá de un editor de aspecto no demasiado del otro jueves, lo importante sí que es para que vayáis despacio y prestando atención, pues tendréis que elegir un montón de parámetros para crear un personaje que a poco que “os lo curréis” ya os digo que no va a tener nadie más. Clase, subclase, atributos, habilidad principal, habilidad secundaria, oficio, origen… y me dejo cosas. Eso sí, si habéis jugado el primer Pillars of Eternity y queréis importar vuestro personaje, algunas cosas como el final (había varios como habrá varios finales aquí) no tendréis que elegirlas. En caso contrario hala, seguid eligiendo porque hasta el mundo que os encontraréis dependerá de estas decisiones. Vamos, elegiréis el “final” del primer juego.

Ya en el terreno jugable y tras unas cuantas misiones de tutorial y recuperar vuestro plano corpóreo empezará la aventura. A partir de ahí tendremos que ir configurando una historia a base de misiones principales y (muchísmas) secundarias, encargos, exploración, misiones de compañeros… Estas últimas son de las mejores y no es de extrañar. Los que hemos jugado a Fallout New Vegas o al último juego del estudio, The Outer Worlds, sabemos lo que cuida Obsidian el tema de los compañeros. No sólo nos ayudan en combate y tienen sus misiones personales (tramas en realidad) sino que todos tienen grandes historias detrás, personalidades muy diferentes y una moral que puede chocar con la nuestra. Es una delicia jugable y narrativa que por momentos os va a gustar más que la historia principal incluso (y eso que esta es muy buena).

Por supuesto una parte importante del juego son los combates. Ayudados por el modo de juego que hayamos elegido nos veremos inmersos en grandes batallas que es donde el juego “saca pecho”. Con multitud de acciones que podemos realizar (magias, curaciones, ataques especiales, habilidades únicas de nuestros compañeros que, no podía ser de otra forma, podremos potenciar, desarrollar y especializar… tela) el juego desplegará un auténtico espectáculo visual en pantalla, sin que además se resienta más que en momentos muy puntuales.

A bordo de nuestro barco, “El Desafiante”, visitaremos lugares de fantasía, selvas, desierto, tundras, ciudades… todo con una personalidad y una fuerza que lo elevan a juego “grande”. Y también en el mar gozaremos de la libertad de la que os hablo (esto es rol… bueno, ya está; ha sido la última vez, lo prometo) ya que podemos luchar contra malvados piratas y abordarlos… o ser uno de ellos y saquear a todo el que nos salga el paso. ¿Héroes?, ¿villanos?… Sed como queráis, el mundo es vuestro

Todo el aspecto de recolección, creación de comida o pociones, magias, armas, armaduras el comercio y demás es tan completo como os lo estáis imaginando. Vais a pasar mucho tiempo en los menús de equipo seleccionando armas y buscando medicinas y plantas curativas y demás. Aquí viene un pequeño “pero” y es que el menú creemos que podría ser un poco más intuitivo. Son muchos objetos en pantalla y que, por ejemplo no basta con recogerlos de un cadáver o de un cofre; tenemos que ir a la ranura de equipo y colocarla manualmente. Se le acaba cogiendo el truco pero podría ser un poco más ágil.

Gráficamente es un juego sin fisuras dentro de su estilo de rol con vista cenital y la cámara un poco alejada. Pero lo complejo, vasto e intrincado de los escenarios y los fantásticos efectos en las batallas compensan unos personajes detallados aunque con animaciones un poco “normaluchas”. Pero el apartado artístico sí que es magnífico, con un colorido, variedad de ambientes y gusto por el detalle cuidadísimos. Como digo, dentro de su estilo, tiene un trabajado aspecto gráfico por momentos rayando la excelencia.

Técnicamente no hemos detectado grandes fallos más allá de alguna ralentización muy puntual como ya hemos mencionado en los grandes combates. Pero poco más. La fama (la mala fama) de que Obsidian es sinónimo de bugs vamos a ir dejándolo ya en los “sambenitos” a desterrar (porque “The Outer Worlds” también ha salido muy bien pulido).

En lo que sí creo podrían haber puesto más empeño es en la adaptación de los controles al mando de Xbox. No es mala pero en ciertas cosillas se nota la herencia del PC y para mal, cosas que se podrían haber aprovechado mejor o pasos intermedios que podían haberse ahorrado para hacerlo un poco más ágil. No es un gran hándicap, te acabas haciendo con los controles, pero podría estar un poquito más “trabajado”.

El juego viene con las voces en el original inglés y hay que decir que están muy bien interpretadas. Los textos sí están todos en castellano, diálogos y menús y ¡aleluya! son de buen tamaño y no hay problemas para leer. Además en las Opciones podéis configurar un montón de cosas como la interfaz, mapas y muchísimos elementos de pantalla.

La música es sencillamente preciosa, con unas melodías épicas por momentos, delicadas en otros e incluso siniestras en otros pero todas magníficas. Y no sólo es bonita sino que en cada momento os mete en situación acompañando la aventura perfectamente.

Con muchos finales, resultados diferentes y caminos que elegir además de una gran trama y fantásticas secundarias, tenéis juego para rato. La principal pueden ser 30 o 40 horas sin despeinarse pero es que a poco que os pongáis con otras cosas, que todas enganchan, os vais a plantar en 80 o 100 segurísimo.

Conclusiones:

Obsidian ya lo ha hecho muchas veces y no podemos estar más felices de que ahora sea estudio first party de Microsoft porque eso nos asegura en Xbox One y en la futura Series X más juegos como este: libertad, aventura enorme, personajes inolvidables, controlar todos los parámetros de tu personaje y de sus compañeros, historias pequeñas y grandes pero todas abosrbentes, diálogos brillantes, amor por el detalle y un apartado artístico brillante.Un juegazo, una gozada. Esto es… bueno, eso.

Hemos jugado a este título para su análisis en una Xbox One S gracias a un código de descarga digital facilitado por Obsidian, a los que damos las gracias

Pillars of Eternity II: Deadfire Ultimate Edition

59,99 €
9.1

Gráficos

8.5/10

Historia

9.5/10

Jugabilidad

9.0/10

Sonido

9.5/10

Pros

  • Mágico, absorbente, retante
  • Historia y personajes fantásticos
  • Rol de verdad: libertad total para todo
  • Precioso y cuidado gráficamente

Cons

  • Su sistema de juego y menús pueden resultar duros hasta hacerse con ellos
  • Cierta sensación de no haber adaptado bien los controles al mando de la Xbox

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