Uno vive y muere por su media naranja, y en Persephone lo cumpliremos a rajatabla

La muerte es el fin del camino. Al menos, el del camino que nosotros conocemos. Una vez llegamos a ese estado, poco o nada podemos hacer para cambiar las cosas… aunque eso no ocurre en Persephone. El juego de Momo-pi usa la muerte no como un final, ni una manera de plasmar la derrota. Aquí la muerte es una herramienta, un recurso esencial que nos permitirá proseguir en nuestro camino. Sin duda, una propuesta particular, pausada y tranquila que os detallaremos de manera mas profunda en el siguiente análisis.

Cuando uno muere por amor

Aunque en ningún momento hay un resquicio de historia o narrativa que enriquezca la experiencia, Persephone está basado en el romance griego vivido entre los dioses Perséfone y Hades. Un amor imposible que nos llevara a visitar varios mundos con tal de poder rescatar a nuestro amante. Pese a este planteamiento, cuanto menos curioso, todo se queda en una excusa para el fin mayor de la propuesta: encauzar puzle tras puzle, en unos escenarios que van presentando distintas dificultades. Una experiencia extraída de su versión para móviles, voy avisando. No es que moleste especialmente en esta ocasión, aunque la limitación de escenarios, control simplificado y tipo de menú sencillo viene por esos motivos seguramente.

El ajedrez maquiavélico de Deméter

Todos los escenarios se asemejan a tableros divididos por casillas por los cuales nosotros nos podremos mover. Nuestra protagonista se moverá por estos recuadros, haciendo todo lo posible por llegar al vórtice negro que nos teletransportará a la siguiente sala. Pero claro… no todo será tan fácil como avanzar y llegar al siguiente nivel. Por el camino habrá una sucesión de rompecabezas a los que deberemos enfrentarnos y superar de la mejor manera posible. Aunque nos vaya la vida en ello, literalmente.

Hay que morir para vivir

La baza principal de Persephone a la hora de resolver estos puzles es la capacidad de jugar con la muerte. O mas bien, por muy “creepy” que parezca, la capacidad de jugar con los cuerpos carentes de vida que vamos dejando a nuestro paso. Por poner un ejemplo rápido y sencillo, para sobrepasar una zona de pinchos, primero habrá que “sacrificar” a una protagonista cayendo en la trampa, y de esa manera, una segunda Perséfone podrá andar por el cuerpo carente de vida para llegar a la siguiente zona sin recibir daño ninguno. En total, podremos mantener en la misma pantalla hasta tres cuerpos sin vida antes de que se descompongan y el ciclo vida/muerte se reinicie de nuevo.

Cuidado con estas baldosas

Pese a lo curioso de su propuesta, personalmente me ha gustado mucho más el diseño de cada mundo que visitamos en el título. Tocaremos muchos ambientes temáticos, cada uno con su dificultad y propósito particular. Tendremos el típico mundo nevado donde las placas de hielo harán que nos deslicemos ,otro donde el viento nos jugará malas pasadas, o por ejemplo uno donde el fuego y el azufre son los elementos diferenciadores. Cada uno de ellos cuenta con sus toques distintivos, y eso hace que tengamos ganas de cambiar de escenario para saber qué otra ocurrencia se le ha pasado por la cabeza al estudio.

¿Este vestido es rosa o verde?

Otro aspecto diferenciador de cada partida son los vestidos que podrá usar la protagonista de la aventura. Perséfone podrá alternar el atuendo, y cada una de sus nuevas prendas incorpora una característica única que ocurre al morir. Por ejemplo, el vestido de piedra petrificará nuestro cuerpo y será muy útil para bloquear un láser o cruzar un río. El vestido de fuego, por otro lado, creará una explosión con la que podremos activar la mecha que provoque un incendio entre las cajas que bloquean el camino. Este tipo de variaciones son las que aportan el interés que uno busca en un juego de puzles, y permite que Persephone no caiga nunca en un aburrimiento que otras propuestas similares pueden llegar a ocasionar si repiten fórmula constantemente.

Muerte apta para toda la familia

Dentro de la pequeña innovación descrita con los cuerpos muertos, tampoco nos encontramos con rompecabezas excesivamente difíciles. Al menos en su primera vuelta, luego ya “vienen las curvas”. Los escenarios serán muy pequeños, limitados a la resolución rápida de los puzles. Eso particularmente me parece genial, ya que no vas a perder mucho tiempo deambulando de un lado para otro buscando la manera de empezar a resolver la fase. Al momento ves la situación, y la manera de afrontarla. Ojo, que en ocasiones hay que tirar de ingenio, pero no resulta ser muy exigente. Aun así, si os quedáis atascados, existe un botón donde te darán la solución al instante. No me acaba de convencer mucho, ya que la pista está tan a mano, tan al alcance de un botón, que muchas veces estaremos tentados de pulsarlo.

Conclusión de Persephone

Los amantes de los puzles están de enhorabuena, ya que Pershepone tiene elementos y características como para pasar un buen rato ejercitando nuestras neuronas. A través de una vista isométrica y en pequeñas salas, tendremos que recorrer cada fase encontrando el teletransporte que nos cambie de nivel. Para ello, debemos jugar con la muerte, y ser útiles incluso cuando nuestro cuerpo está carente de vida activando interruptores, salvando obstáculos de pinchos o haciendo de puente cuando un río nos impide el paso. Esto otorga a la propuesta de Momo-pi una traza de originalidad muy marcada. Estoy seguro que ofrecerá un buen puñado de horas de diversión a los amantes de los puzles.

Si estás interesado en el título, puedes adquirirlo en la Store oficial de Xbox pinchando aquí. Agradecemos al estudio el código suministrado para realizar este análisis.

Persephone

7.29€
7.5

Nota Final

7.5/10

Pros

  • Cada mundo brinda puzles diferentes
  • Ideal para ratos cortos

Cons

  • La historia es una mera excusa
  • Controles algo simplificados... se nota que el título proviene de dispositivos móviles

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