Huir del mundo psicodélico y subterráneo de Veetragoul, sacado de la mismísima “Fiebre del sábado noche” (o eso creemos), no va a ser nada fácil.

Han pasado 5 minutos desde que lo empezamos y lo primero que pensaremos de Octahedron será: “esto no es un juego de plataformas 2D normal”. El llamativo y psicodélico estilo gráfico, basado en el popular pixel-art, puede hacerle un flaco favor cuando lo vemos desde fuera en capturas de pantalla, pero hay un par de puntos clave que le dan a este ingenioso título un sabor único. En primer lugar, nos olvidaremos del clásico ir hacia delante de los juegos de plataformas 2D, pues deberemos ir hacia arriba. En segundo lugar, y lo que es más importante, seremos nosotros mismos los que crearemos muchas de las plataformas con las que iremos escalando para superar los niveles. Esta mecánica tan simple nos permitirá crear diseños muy imaginativos, lo cual hace de Octahedron un título algo peculiar desde el principio.

El juego comienza con una extraña escena de apertura en la que vemos a nuestro protagonista aventurarse al aire libre y tropezar con una misteriosa forma inmóvil en el bosque. Atraído por ella, tocará el objeto que le transportará al mundo subterráneo, misterioso y multicolor de Veetragoul, donde obtendremos un extraño poder que nos dará la capacidad de crear plataformas al instante bajo nuestros pies. Deberemos usar nuestra nueva habilidad para escalar y subir a través de los 50 niveles y así volver a nuestro mundo de nuevo.

Comenzaremos el juego con la habilidad de crear una plataforma simple o primaria, que nos servirá de apoyo. Cuando estemos en medio del salto, pulsando X crearemos una plataforma justo debajo de nosotros y al caer en ella podremos mantener presionado el botón para movernos a la izquierda o a la derecha por un tiempo limitado. Cada uno de los niveles (son bastante cortos) te otorgará un número máximo de plataformas que puedes crear, marcando un límite de creaciones a la vez, antes de que tengas que tocar una plataforma fija. Este número suele ser de dos, pero varía de uno a 50.

Los niveles están diseñados en torno a la limitación de plataformas que se nos imponga al principio, y a pesar de algún que otro pico de dificultad, las fases son muy divertidas. Algunos obstáculos y enemigos se mueven al ritmo de la banda sonora de corte electrónico, dando a Octahedron una sensación de juego casi rítmica mientras saltamos de plataforma en plataforma. La mecánica de creación de plataformas es fácil de aprender, pero difícil de dominar, como bien reza el manual gamer. Esto se debe principalmente a que los diseños de nivel, según avanzamos, se volverán tremendamente desafiantes, aunque también es debido a fallos de comunicación con los controles. Saltos que has realizado de forma totalmente ajustada y que sabes que llegabas sí o sí a la plataforma, se tornarán muchas veces en fracasos, provocando que caigamos a un nivel más bajo o que nos golpeemos con un enemigo, lo que puede meternos de lleno en un bucle muy frustrante. Una vez que sabemos de estos fallitos en los controles, esto se convierte en un problema menor, pero el juego se habría beneficiado de un control ligeramente más preciso.

A lo largo de cada fase encontraremos elementos coleccionables, como flores que podremos recoger a lo largo de los niveles, así como una especie de bombillas, las cuales deberemos romper. También hay tetraedros coleccionables que nos permitirán obtener mejoras para el personaje, como vida extra o la extensión del tiempo que una plataforma permanecerá activa. Se nos recompensará por jugar dominando las fases, ya que ganaremos medallas por superar un nivel sin morir o por usar un cierto número de plataformas para llegar al final. Estas recompensas adicionales alargan la vida del título, para aquellos que gustan del desafío extra.

Una vez finalizado el primer mundo se nos recompensará con un segundo tipo de plataforma para usar. Esta plataforma permite una interacción interesante con los elementos de los niveles, ya que, por ejemplo, la mayoría de los enemigos debajo de esta plataforma secundaria serán destruidos por un rayo, podremos cargar baterías, elevarnos a ciertos puntos menos accesibles, entre otros. Los enemigos también pueden reaccionar a tus plataformas de forma inesperada. Por ejemplo, te atacarán de forma más enfervorizada por usar la plataforma secundaria para tratar de destruirlos, obligándote a usar tu plataforma estándar para huir de ellos.

Desde el punto de vista de rendimiento, Octahedron funciona a 60 FPS, dando una sensación de movimiento bastante suave. Esto da al juego una sensación de fluidez, que se complementa a la perfección con los efectos visuales psicodélicos. La banda sonora, mientras tanto, se adapta perfectamente al juego, a base de música electrónica. No hay voces y los textos están completamente en inglés.

En definitiva, Octahedron es un plataformas 2D poco convencional, con un diseño ingenioso centrado en una idea bastante innovadora. Los controles son muy simples, pero requieren de tiempo para dominarlos al 100%. Eso sí, hay fallos en estos como hemos comentado, lo que provocará muchos momentos de frustración. Si buscas un juego de plataformas diferente, Octahedron te ofrecerá una experiencia accesible, inteligente y desafiante, pese a sus altibajos.

Octahedron

12.99€
Octahedron
6.9

Jugabilidad

6.0 /10

Gráficos

6.5 /10

Sonido

8.0 /10

Duración/Diversión

7.0 /10

Pros

  • Accesible desde el primer momento
  • Es divertido y nos ofrece muchos retos
  • La banda sonora

Cons

  • Los controles no son del todo precisos
  • Repetitivo en algunas fases muy similares
  • Confusión en pantalla con algunos elementos de psicodelia total