Nunca vas a correr detrás de una zanahoria con tantas ganas como lo hacen los protagonistas de Ninjin: Clash of Carrots, un beat´em up muy movidito.

El mundo de los beat’ em ups parece un género que está colapsado tanto por todos los juegos que en su día ofertó como aquellos que están apareciendo en el terreno independiente. Por suerte las desarrolladoras como Pocket Trap y Modus no han querido quedarse en el pasado con Ninjin: Clash of Carrots, y con unas mecánicas bien conocidas por todos han querido dotar a su título de un toque fresco, divertido y muy original como comentaremos en este análisis.

Para empezar, Ninjin: Clash of Carrots nos entrará por los ojos gracias a sus dos protagonistas. Podremos controlar al propio conejo Ninjin como a una zorrita (o raposa, como dicen en el juego para no entrar en malentendidos) que se llama Akai. Juntos o por separado tendrán que devolver todas las zanahorias que el malvado topo Shogun Moe ha robado, y para ello deberán echar pies en polvorosa y recorrer toda una serie de niveles hasta dar con su preciadas hortalizas. Por supuesto, no será un camino de rosas, por lo que nuestros simpáticos ninjas tendrán que recorrer bosques, montañas y pueblos orientales derrotando a toda clase de animales y jefes finales, destilando en todo momento un “humor inocente” que para nada es forzado y te invita a conocer el final del juego.

La mayor particularidad que posee Ninjin: Clash of Carrots que lo hace especial y diferente al resto de los beat’ em up es el curioso sistema de combate. A excepción de unos cuentos momentos, en todas las fases estaremos corriendo como alma que lleva el diablo, y con esta condición deberemos superar las rondas de enemigos que saldrán a cortarnos el paso. Es muy divertido encontrar los puntos débiles del rival: en la mayoría de los casos los atacantes embestirán de frente, por lo que habrá que buscar su espalda para asestarle su correspondiente ración de espadazos. En otras ocasiones lanzarán unas bolas con las que podremos contraatacar si las golpeamos en el momento justo o incluso habrá camaleones “berséker” que no dudarán ni un instante en lanzarse hacia nosotros sin importar lo que haya en su camino. Todos y cada uno de estos adversarios se presentará debidamente como si fuera un malo final de Megaman, manteniendo el tono humorístico que el estudio quiere en todo momento destacar.

Uno de los puntos fuertes de Ninjin: Clash of Carrots es la personalización de sus protagonistas, no tanto en lo estético (que también existe) sino con varios tipos de armamento y objetos potenciadores. A medida que vayamos completando fases, unos simpáticos roedores abrirán las puertas de su negocio para ofrecernos sus productos. Por el día, Corgi traerá armas cuerpo a cuerpo, a distancia o los potenciadores antes mencionados; mientras que por la noche Shady será quien ofrezca los accesorios meramente decorativos tanto para el conejito como para la raposa. Para adquirir estas jugosas ofertas de los comerciantes deberemos pagarlas con zanahorias que conseguiremos al derrotar enemigos, por lo que cada combate, cada ronda o cada fase tendrá el aliciente de hacerlo lo mejor posible para conseguir la mayor cantidad de hortalizas posibles.

Este hecho de cambiar el armamento será crucial no solo por la mejora en el poder de ataque que obtendremos, sino porque el tipo de arma que escojamos cambiará significativamente la forma de encarar los combates. Referente al combate cuerpo a cuerpo, habrá cuchillos para acometidas rápidas, espadas versátiles para un uso común, armas pesadas que quitan el hipo si te golpean y lanzas ideales para atacar desde más distancia. En los ataques a distancia también habrá variedad: estrellas ninja (obvio), bumerangs, cristales afilados, discos rotatorios, etc. No existe una combinación perfecta, y lo ideal es ir poco a poco recopilando una selección de armas acorde a nuestra forma de jugar. Manteniendo ese aspecto humorístico que estamos destacando, muchas de las armas serán inverosímiles y se escapan de toda lógica, lo que las hace apetecibles y querremos probarlas todas para conocer su poder de ataque. Pasando por anclas, lanzas hechas por hojas, ramas de árboles o hasta espadas con forma de pez, la variedad que tenemos para derrotar a los enemigos es muy amplia (150 armas en total, para ser exactos).

Que no os engañen los primeros compases de la aventura. Pese a su aspecto infantil Ninjin: Clash of Carrots posee cierta dificultad que se acrecentará pasados los primeros mundos. Habrá que planear una estrategia de combate contra los enemigos finales, esperar el momento para atacar y ser veloz con los esquives si no queremos acabar mordiendo el polvo (un ejemplo rápido es el Yeti de las montañas, un bicharraco muy rápido que requerirá un arma veloz y un ataque a distancia contundente). Si ni con la mejor de nuestras armas podemos superar una fase concreta, siempre podemos tirar de ayuda en forma de multijugador cooperativo, pidiendo auxilio a un amigo ya sea en local u online para repartirnos el trabajo. Como suele pasar en este tipo de juegos que son poco conocidos, la comunidad de usuarios es pequeña (casi inexistente) por lo que recomendamos hacer uso de un amigo antes que intentar jugar con desconocidos y de esta forma nos aseguramos un compañero de carreras.

La aventura principal, sin ser excesivamente larga, puede suponer unas 4-5 horas de diversión (más aun si nos apetece terminar el juego con una puntuación “S” en cada pantalla). Eso no quita que haya modos adicionales que prolongan la aventura como es el modo horda (El “Show TV de Oni” lo llaman en Ninjin: Clash of Carrots). No es la mejor maravilla del mundo, pero al menos entretiene y ofrece recompensas en forma de armamento para su modo principal.

Visualmente nos encontramos con un título muy colorido, con un pixel-art bien implementado y con una estética “kawai” que pega muy bien con el carácter oriental de Ninjin: Clash of Carrots. Como era de esperar, la fluidez en los combates es óptima e incluso en los momentos de más carga poligonal con toda la pantalla llena de enemigos (puede haber fácilmente 20 a la vez, con zanahorias rodando por el suelo incluidas) no hemos sufrido ninguna ralentización.

Tampoco encontramos pega en su apartado sonoro. Os lo podéis imaginar: melodías sencillas y animadas, acorde con la propuesta que Pocket Trap tiene en mente . Quiero resaltar un aspecto que ojalá fuese más cuidado en otros títulos, (independientes o no) y es su traducción al español. No solamente se ha traducido del inglés, sino que se le ha aplicado una localización para que las bromas tengan el mayor sentido posible (muy en la línea de lo que hace Nintendo). Esto se nota, y como resultado ofrece unas líneas de diálogo que son muy entretenidas, justo lo contrario a lo que sucede en otros beat ’em ups cuyas frases  resultan completamente prescindibles.

 
 

Conclusión

Ninjin: Clash of Carrots se trata de una propuesta beat’ em up muy divertida, que destaca por su forma de encarar la acción y por un humor “inocente” que destila por los cuatro costados. Estar corriendo constantemente hace que planteemos nuevas estrategias en este tipo de juegos, y la variedad de armas cuerpo a cuerpo, proyectiles y potenciadores harán que cada fase sea diferente según el equipamiento escogido. Si os gusta el género no le perdáis la vista, y si además puedes convencer a un amigo para que juegue contigo, entonces es compra obligada.

Ninjin: Clash of Carrots

14.99€
7.4

Gráficos

7.0/10

Sonido

7.5/10

Jugabilidad

7.5/10

Diversión / Duracion

7.5/10

Pros

  • Buen sentido del humor
  • El "pique" por conseguir más y mejores armas
  • Su modo cooperativo online y/o local

Cons

  • Puede acabar siendo demasiado simple en mecánicas
  • No tener con quien jugar en compañía
  • Su dificultad se dispara con los jefes finales