Análisis de Monster Jam Steel Titans para Xbox One

Hoy toca ponerse al volante, más no estamos ante un volante normal en un vehículo corriente. En esta ocasión toca probar con los vehículos más extremos en la superfícies más imposibles para que, con suerte, lleguemos de una pieza a la línea de meta. Con todo esto toca pilotar Monster Trucks en un variado elenco de desafíos en Monster Jam Steel Titans de THQ y su apuesta por los motores.

Monster Jam Steel Titans es una oda a los excesos estadounidenses, un título diseñado para sentir de primera mano, y sin riesgos, las carreras más estrambóticas que es capaz de ofrecer el ser humano. De esta forma a lomos de auténticos titanes de metal y el caucho podemos probar nuestras habilidades sobre físicas caóticas y a veces inesperadas durante la consecución de saltos y giros bruscos. A fin de cuentas los vehículos que ofrece Monster Jam Steel Titans vienen equipados con ruedas del tamaño de una cama familiar (dramatización), lo cual implica unas respuestas peculiares y muy variadas según con que se tope, y más importante con que parte concreta del neumático toquen otros objetos.

Monster Jam Steel Titans es una oda a los excesos estadounidenses

La mejor forma de ver estas reacciones en poniéndonos en situaciones de pilotaje real. El juego ofrece dos modalidades básicas para escoger. Por un lado tenemos el modo carrera y por otro el el modo juego rápido. Aunque de entrada y nada más empezar la partida debemos superar un tutorial ligero para hacernos a los controles y ver un poco con que nos vamos a encontrar de aquí en adelante. Una vez finalizada la introducción nos liberan en un mapa “abierto”, sin embargo la zona de exploración está acotada hasta que superamos los diferentes niveles y mejoramos nuestra categoría. Para mejorar nuestro rango de piloto debemos superar los diferentes desafíos del modo carrera, aunque no basta con terminar las pruebas, además hay que quedar entre los 3 primeros al acabar las pruebas.

Al afrontar cada serie de desafíos nos vemos envueltos en una sucesión de pruebas generalmente variadas para sumar puntos en pos de la clasificación final. Entre dichas pruebas podemos encontrar circuitos, carreras abiertas por punto de control, carreras 1 contra 1, desafíos freestyle, desafíos Two-Wheel y destrucción por tiempo. Aunque a la práctica podemos clasificar los desafíos en pruebas por estilo y puntos o carreras acotadas. A parte de todo esto, disponemos del mapa abierto antes comentado, este permite practicar libremente nuestras habilidades y además reunir los objetos ocultos(50 en total) diseminados por el escenario. Acceder a estos implica una mezcla de habilidad al volantes para realizar piruetas además de paciencia buscando en cada rincón. Como datos curioso, si intentamos salir del mapa permitido un aviso se muestra en pantalla y tras unos pocos segundos somos catapultados de nuevo al interior, con graciosos resultados.

Tras unos pocos segundos somos catapultados de nuevo al interior

Los saltos e impactos varios que recibimos generan daños en la carrocería del vehículo, lo cual no parece tener efectos adversos en la conducción. Sin embargo, si la mala suerte nos toca, se nos puede reventar el eje de alguna rueda y en este caso si estaremos en problemas. Una rueda en mal estado implica una pérdida considerable de control y una reducción drástica de la velocidad. Por ende debemos solventar la situación enseguida. Para realizar tal reparación debemos detener el coche completamente para poder accionar el QTE de reparación. Todo este proceso puede significar la derrota o una mala puntuación al final del evento en curso. Entre otras penalizaciones por mala suerte o mal pilotaje está la capacidad de volcar, que aunque podemos recuperarnos de caídas laterales gracias a los enormes neumáticos y la fuerza del motor, si caemos boca abajo deberemos reiniciar la posición.

Una rueda en mal estado implica una pérdida considerable de control y una reducción drástica de la velocidad

Como comentaba al inicio del análisis, las física son peculiares dado el tipo de vehículo que conducimos. Más en esta rareza radica el atractivo principal de Monster Jam Steel Titans. En las pruebas freestyle o two-wheel debemos poner a prueba toda nuestra creatividad y de paso la capacidad del motor y la respuesta de los neumáticos. Pues al montar en un monstruo de este calibre, el caer de lado es una nueva opción en vez de un fracaso. Por ende para sumar puntos debemos jugar con el salto, la conducción a dos ruedas y, por supuesto, forzar el volcado del coche. De esta forma, con la inercia podemos levantarlo de nuevo o incluso hacerlo girar como una peonza. Más las posibilidades tienen escasos límites, es decir tenemos más neumático que cabina y la embestida del motor hace todo lo demás. Con todo esto cualquier locura es posible.

Tenemos más neumático que cabina y la embestida del motor hace todo lo demás

Para todas estas peripecias necesitamos ir mejorando nuestro coche, o incluso comprar otros con estadísticas diferentes. Pues Monster Jam Steel Titans presenta un sistema de mejora de motor, amortiguación y otras capacidades mediante la compra de eslabones en un indicador muy simplificado. Además, podemos comprar nuevos coches a cada uno más estrafalario que el anterior. Para todo este despliegue de adquisiciones debemos acumular moneda del juego. Esta es relativamente sencilla de conseguir, pues basta con participar en eventos. Y si ganamos, pues más beneficio sacamos. No solo eso, además una mejor puntuación o tiempo incrementa los beneficios.

Con todo este despliegue de físicas y opciones jugables también es importante hablar de las partes menos positivas del juego. Monster Jam Steel Titans presenta unos gráficos que si bien cumplen no son precisamente un top visual. Por otra parte, las físicas pueden llegar a ser un caos y jugarnos malas pasadas en una recta final o en un momento clave, aunque esto podría ser algo hecho a drede para el género que toca. Por otra parte la banda sonora es bastante genérica e incluso desganada, lo que implica canciones bastante olvidables que se quedan en un hilo de fondo durante los eventos. Aunque no todo es malo, Monster Jam Steel Titans no tiene modos de juego online, pero si recupera la a veces olvidada pantalla partida para disfrutar de la experiencia en compañía en nuestro salón o sala de juegos.

Disfrutar de la experiencia en compañía en nuestro salón o sala de juegos

En definitiva, Monster Jam Steel Titans es una propuesta basada en Monster Trucks que puede contentar a los fans del género. No solo eso, además dada su vertiente arcade resulta bastante accesible para cualquier aficionado a las carreras. Sin embargo musicalmente es muy escaso y los gráficos son bastante genéricos, además de que puede resultar repetitivo en sus pruebas y escenarios.

 

Monster Jam Steel Titans

39.99
6.6

Gráficos

7.0/10

Sonido

5.0/10

Jugabilidad

7.5/10

Duración/Diversión

7.0/10

Pros

  • Es exajerado en todo
  • Arcade y desenfadado
  • Multijugador a pantalla partida

Cons

  • Banda sonora olvidable
  • Físicas traicioneras
  • Puede resultar repetitivo