Halo Infinite es el esperado regreso del Jefe Maestro que reinventa su estructura sin perder la epicidad a la que nos tenía acostumbrados

Tras más de seis años de espera, el Jefe Maestro ha vuelto. Un lapso de tiempo que para muchos, entre los que me incluyo, ha sido más de lo esperado. Sobre todo tras el duro golpe que significó el retraso de su lanzamiento que debió haber acompañado la salida de las nuevas consolas. Pero tranquilos, Halo Infinite ya está aquí y sí, la espera ha valido la pena.

Desde 343 Industries han querido reinventar lo que significaba la saga insignia de las consolas Xbox pero recuperando esas sensaciones de las primeras entregas. Presentando un gran mundo abierto repleto de tareas para completar y una historia que pretende continuar las aventuras del Jefe Maestro, Cortana y compañía. Dónde la jugabilidad, que va desde el simple control del personaje, la física aplicada a todos sus objetos y sus posibilidades, la IA de los enemigos o la exploración, sigue siendo impecable. Misión cumplida.

La historia de Halo Infinite continua algún tiempo después de lo hechos acontecidos en Halo 5: Guardians. Dónde el Jefe Maestro no decae en su afán de encontrar y detener los planes de Cortana. Pero esta vez los Desterrados, una escisión rebelde del Covenant que sigue los ideales de Atriox, enemigo principal de Halo Wars 2, se interponen en el camino de Sierra-117. De la mano de sus nuevos compañeros de viaje, el piloto Eco-226 y la IA Arma, el Jefe Maestro deberá detener los planes de los Desterrados y saber que ha sido de Cortana en un nueva ubicación, el anillo Zeta Halo.

Bienvenidos a Zeta Halo

Una de las principales novedades de la campaña de Halo Infinite es el mundo abierto del anillo Zeta Halo, dónde transcurre toda su historia. Un amplio mapa que presenta unos escenarios con zonas abiertas de gran tamaño, terrenos escarpados y una gran cantidad de estructuras Forerunner que explorar.

Nos encontramos ante un escenario totalmente invadido por los Desterrados, con numerosos campamentos enemigos y un buen puñado de Grunts, Jackals, Brutes y Élites patrullando por su superficie. Desde el primer momento tendremos bastante libertad para poder movernos por el anillo Zeta Halo, que nos revelará una buena cantidad de puntos de interés a los que acudir y una misión principal por la que avanzar en la historia.

Si sólo nos ceñimos a seguir las misiones principales, al final nos queda una campaña bastante similar a la que nos encontraríamos en la saga. Exceptuando el hecho de movernos totalmente por el mapa para que estas se vayan sucediendo, eliminando el concepto de “pantallas”, aunque no del todo. Ya que cuando juguemos una misión principal será bastante lineal la gran mayoría de veces. Aunque esa no es la idea con la que fue concebida esta nueva campaña.

Explorar las zonas abiertas de Zeta Halo e ir completando sus tareas secundarias es, además de recomendable, muy divertido en todo momento. Ya que la premisa jugable de Halo Infinite es excelente y a nadie le amarga un dulce. Aunque las recompensas que conseguiremos en forma de equipo y armamento pesado también son un buen aliciente.

La armonía entre la exploración de su mundo abierto y seguir la historia principal es bastante orgánica y coherente. En ningún momento se presentan de forma intrusiva ni obstaculizando nuestro progreso. Zeta Halo es un lugar que apetece explorar.

El gaaaaaaaaaanchooo

Uno de los motivos que dan sentido a querer explorar cada rincón del mapa es su otra gran novedad, el gancho. La nueva herramienta del Jefe Maestro es, sin lugar a dudas, uno de los grandes aciertos de Halo Infinite. Ya que nos aporta una nueva mecánica a nivel de combate para acercarnos o huir de nuestros enemigos, robar sus vehículos, atraer armas y bidones explosivos y lo más importante, una libertad de movimientos total por sus amplios y verticales escenarios.

Más allá del nuevo frenetismo que aporta al combate, quiero hacer hincapié en lo que influye en el movimiento del personaje y la interacción con el mundo abierto. Ya que podremos clavar el gancho en prácticamente el 99% de las superficies del mapa. Permitiéndonos desplazarnos cuál Spiderman enganchándonos a los arboles o escalando escarpadas montañas, consiguiendo que ir “a pie” pueda resultar más divertido y entretenido que ir en vehículo. Una sensación similar a la que encontramos sólo unos pocos títulos, dónde realmente te apetece disfrutar del viaje.

Y esto se debe en gran medida a lo bien aplicadas que están las físicas en Halo Infinite. Aprender a dibujar la parábola que queremos realizar con el gancho para caer tras nuestros enemigos, elevarnos lo suficiente para poder utilizar el lanzacohetes de una forma segura o escapar de una muerte casi segura es una de las mejores sensaciones dentro del juego. Y se repite bastantes veces.

También se ha eliminado por completo el daño por caída, algo que nos vendrá bastante bien a la hora de descender alturas. Motivo de más para arriesgar con nuestros saltos y ser creativos a la hora de entrar en combate y explorar el mapa.

Necesito un arma

Una sensación extraña que he encontrado al comenzar la campaña de Halo Infinite era conocer perfectamente las armas que me encontraba. Aunque de eso quizás tenga la culpa las decenas de horas invertidas en la beta de su versión multijugador. De cualquier forma, encontramos un arsenal que incluye un gran número de armas clásicas dentro de la saga y un buen número de armas nuevas y nuevos tipos de munición.

El gunplay, cómo es habitual en la saga, roza la perfección. Da igual que arma lleves equipada, disparar siempre es divertido. Rompiendo con los estándares de la saga, ahora encontraremos todo tipo de armas pesadas distribuidas por el mapa y será relativamente habitual ir siempre equipado con una de ellas a poco que exploremos. Lo mismo ocurre con los vehículos, aunque será más raro encontrarnos con un tanque, siempre tendremos cerca algún vehículo con potencia de fuego y un par de marines dispuestos a acompañarnos.

También encontraremos bastantes cajones de munición distribuidos por el mapa, que recargarán nuestras armas dependiendo el tipo de munición de estas. Hay cuatro tipos munición: cinética, de plasma, de electricidad y de luz. Un dato, cuanto menos curioso, es que ahora las armas de plasma, incluyendo las espadas de energía, se pueden recargar. Ya no tendremos que ir cambiando de pistola de plasma cada dos por tres.

Las nuevas armas eléctricas también ofrecen novedades en las mecánicas de combate. Ya que podrán paralizar a nuestros enemigos y también pasan a ser la forma de contrarrestar a los vehículos. Destacar que los objetos metálicos que se encuentren cerca de nuestros enemigos, cómo un rifle de combate, servirán de elemento conductor para crear cadenas de rayos que afecten a varios enemigos.

Equipamientos y progreso

El gancho no será el único equipamiento que podamos utilizar en Halo Infinite. A medida que avancemos en la historia iremos recopilando nuevos equipamientos para la armaduras del Jefe Maestro, cómo la capacidad de nuestros escudos, el sensor de enemigos o el propulsor. Todos estos podrán mejorarse gracias a los puntos de mejora que encontraremos desperdigados por el mapa. Ofreciendo mejoras cómo una reutilización más rápida, más usos o nuevas funcionalidades.

Una vez las consigamos, tendremos disponibles todas habilidades en cualquier momento de la partida, distribuidas combinando un par de direcciones de la cruceta. Lo que dará una nueva capa de posibilidades para afrontar las distintas situaciones con las que tengamos que lidiar en cada momento. Lo mismo ocurre con las granadas, de las cuáles podremos llevar hasta dos unidades de cada tipo.

A medida que vaya despejando y recuperando bases de los Desterrados, iremos ganando puntos de valor que nos permitirán desplegar nuevas armas y vehículos. Podremos reclamarlos en las bases de operaciones de la UNSC que vayamos estableciendo en Zeta Halo y encarar cada misión con nuestro equipamiento preferido. Si derrotamos a enemigos especiales, también podremos conseguir sus armas con variaciones únicas y reclamarlas de las misma forma.

El escalado de las recompensas por conseguir puntos de valor se adapta bastante bien al progreso de la partida. Comenzando por las armas básicas y terminando por los vehículos pesados como el Scorpion o el Warhog con lanzacohetes. Aunque sinceramente, pocas veces me ha hecho falta echar mano de este arsenal ya que el mapa de Halo Infinite está bastante bien surtido de armas pesadas, munición y vehículos.

Halo Infinite es el sitio dónde quiero estar

Lejos de sentirme abrumado por su mundo abierto, Halo Infinite ha conseguido llevarme de la mano por todo su extenso mapa completando su historia principal y despejando todos los puntos de interés que me iba encontrando por el camino. 343 Industries ha sabido incrustar perfectamente una historia auto concluyente que sienta las bases para un futuro prometedor en un mundo que siente vivo.

Por un lado, es cierto que se pierde un poco esa estructura a la que estábamos acostumbrados, con sus “fases memorables de vehículos” o una mayor variedad de escenarios en sus niveles. Ya que toda su acción se desarrolla en biomas bastante similares, la espesura del mundo abierto o las frías y entramadas instalaciones Forerunner.

Pero a cambio, consigue que hayan habido todavía más de esos momentos memorables que he conseguido por mi mismo. Halo Infinite es un sandbox en toda regla, y de los buenos. El diseño de su mapa está lo suficientemente despejado para no resultar sobrecargado, pero vivo para no sentirse vacío. Y el hecho de poder afrontar cada enfrentamiento de infinitas formas nos permite expresarnos dentro del juego siendo el Jefe Maestro que querríamos ser.

Aunque dentro de la historia principal, nos encontramos una experiencia similar a la que estamos acostumbrados. Despejando instalaciones tras incontables tiroteos, aprovechando las armas que van soltando nuestros enemigos y eso sí, cómo novedad, un buen puñado de jefes a los que enfrentarnos que funcionan bastante bien.

Destacar, cómo siempre, la IA de los enemigos cómo la mejor dentro del género. Es una delicia enfrentarse a enemigos que esquivan tus granadas, te rodean si te cubres demasiado y no tienen piedad de ti cuando estás vulnerable.

Lo que está por venir

La campaña de Halo Infinite sienta las bases para un futuro prometedor. 343 Industries ha sabido dar con la tecla y ofrecer una nueva, y a su vez, clásica experiencia jugable. Es una pena que el modo cooperativo no esté disponible de lanzamiento, ya que creo que tiene mucho potencial por cómo está planteado el juego.

A nivel gráfico Halo Infinite luce espectacular en Xbox Series X, versión sobre la que hemos realizado este análisis. La iluminación, la distancia de dibujado, las animaciones de los personajes, partículas en pantalla y explosiones lucen genial para tratarse de una aventura de mundo abierto. Sin duda alguna este año extra de espera le ha sentado de maravilla.

La banda sonora no merece menos distinción, rozando la excelencia y aportando esas melodías épicas en los mejores momentos. Compuesta por Gareth Coker, compositor de títulos cómo Ori and the Blind Forest y Ori and the Will of the Wisps, y Curtis Schweitzer, mezcla muy bien las clásicas marchas militares de la saga con sus reconocibles melodías, apareciendo en momentos claves de la historia y eventos aleatorios que encontremos por el mundo abierto de Halo Infinite.

Los efectos de sonido son espectaculares, como siempre. Con una gran cantidad de efectos que hacen reconocible cada tipo de arma o enemigo y forman una harmonía en el fragor de la batalla. Halo Infinite está totalmente doblado y traducido al español de España, aunque nosotros hemos jugado a su versión original con subtítulos, encontrando alguna que otra errata en la traducción sin mucha importancia.

Conclusiones finales de Halo Infinite

El Jefe Maestro ha vuelto y lo ha hecho por la puerta grande. Las sensaciones que me ha despertado Halo Infinite han sido similares a las que sentí por Halo Reach. Sin desmerecer a las dos primera entregas de 343 Industries, está vez han sabido traer una aventura que arriesga y a su vez triunfa en lo que se propone. Estoy seguro que los fans más acérrimos van a encontrar ese soplo de aire fresco que le hacía a la saga sin perder su esencia y también sabrá atrapar a los recién llegados.

La arriesgada apuesta de ofrecer un mundo abierto, aunque la saga ya contaba con amplios escenarios en casi todas sus fases, ha salido bien. Zeta Halo es un mundo que apetece explorar por lo que ves en pantalla, siempre hay algo que llama nuestra atención en el horizonte. La libertad que nos ofrece el gancho para desplazarnos por el mapa o ser usado en combate es total, una decisión muy bien implementada y totalmente acertada. En su propuesta jugable, desde la exploración al gunplay, es excelente.

La historia, sin entrar en spoilers, no dejará indiferentes a los fans, se entiende por sí misma y permite mirar al futuro. El binomio formado por el mundo abierto y historia principal está muy bien entramado, consiguiendo que no se rompa el ritmo y aportando trasfondo a esta cuando nos alejamos de ella. Envuelto en un apartado técnico, artístico y sonoro a la altura de las mejores entregas de la saga.

Halo Infinite es una aventura imprescindible que todo el mundo debería probar. Siendo la más accesible de todas llegando a Xbox One, Xbox Series X|S y PC, además de estar incluida en Game Pass para todas sus plataformas desde el mismo día de su lanzamiento.

Halo Infinite Campaña

69,99€
9.5

NOTA

9.5/10

Pros

  • Zeta Halo es un gran escenario que se siente vivo.
  • Historia principal bien introducida a través del mundo abierto.
  • El gancho, una maravilla que aporta todavía más diversión a un combate excelente.
  • Apartado gráfico y banda sonora
  • Una gran cantidad de posibilidades con las que afrontar cada situación, un sandbox perfecto.

Cons

  • El modo cooperativo no llega al lanzamiento.
  • Es posible que se pierdan un poco algunos momentos épicos memorables en pos de la libertad de su nuevo concepto de mundo abierto

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