Se partícipe del caos, la acción y el frenetismo más desenfadado en Just Cause 4

Avalanche Studios está ahora mismo en el momento más pletórico de su trayectoria, pues están trabajando a la vez en varios proyectos muy ambiciosos. Por un lado, tienen en marcha RAGE 2 junto con la colaboración de ID Software y Bethesda, lo cual les ha catapultado sin duda hacia lo más alto en lo que a estudios de desarrollo se refiere. Por otro lado, está Generation Zero, una licencia propia más discreta que quieren auto publicar ellos mismos con el fin de tener la experiencia de completar el proceso de desarrollo y publicación de un videojuego por sí mismos. Y por último, estaría el título del cual venimos hoy a hablaros, Just Cause 4. Se trata de la cuarta entrega de esta famosa saga que sin lugar a dudas fue la que les hizo saltar a la fama en su día.

Así pues, aquí nos hayamos para hablar de uno de los videojuegos más alocados y frenéticos de cuantos hemos podido ver en este año, pues en cuanto a propuesta no será la más atractiva pero su experiencia jugable dice totalmente lo contrario. De esta forma, Avalanche vuelve a hacer lo que mejor sabe hacer, sacar pecho en la generación de un mundo abierto con gran libertad e identidad a la vez que somete al límite el hardware en el cual se ejecuta.

Just Cause 4 es uno de los juegos más importantes o llamativos de lo que resta de año, por lo que las expectativas en él eran bastante altas, salvando obviamente las distancias con otros lanzamientos que se han producido en los últimos meses. Esta nueva entrega sigue las directrices que ya marcó en su momento la tercera, así que lo que nos vamos a encontrar en esta ocasión es algo similar a la fórmula que ya habíamos podido disfrutar hace tres años. No obstante, se han introducido varios elementos y factores nuevos que pretenden aportar cierta variedad para evitar mostrar signos de estancamiento en la franquicia. Sin embargo, el resultado del producto no ha sido todo lo redondo o correcto que esperábamos, haciendo que en cierta forma haya sido un poco decepcionante. Es decir, no es para nada un juego malo, pero tiene muchas ideas o características, las cuales se tratarán a continuación, que no han sido muy bien aprovechadas.

Lo primero de todo, es ponernos en situación. Y es que la acción de esta cuarta entrega nos lleva a la isla de Solís, un emplazamiento hostil en el que de nuevo Rico Rodríguez tratará de hacer frente a una dura fuerza opositora y opresora. Por ello, nuestro protagonista se enfundará sus gadgets más modernos y sus mejores armas para dar matarile a todo aquél que ose enfrentarle mientras trata de llegar hasta el caudillo que está provocando tal situación. Aunque el camino no será nada fácil, ya que a parte de las fuerzas enemigas, la isla, o más bien la climatología de esta, también estará en contra de Rico. Y aquí es donde entra en juego una de las principales novedades jugables: las inclemencias climáticas.  Estas vienen propiciadas por una especie de máquina tecnológica creada hace bastantes años atrás por el padre de Rico, suceso que tendremos que averiguar en el transcurro de la historia. Dejando esto de lado, nos encontramos con tornados, increíbles tormentas eléctricas o de arena que amenazan con borrarnos del mapa a nosotros y todo cuanto se les ponga por delante. Esta característica le suma una tez de espectacularidad al videojuego asombrosa, pues al fin y al cabo lo que nos gusta ver en esta franquicia es ver como se destruyen cosas.

Otro elemento que debuta en esta entrega es la personalización del gancho. El gancho es una herramienta muy versátil que Rico utiliza para recorrer largas distancias, escalar, tomar altura con el paracaídas o atacar. Sin embargo, en esta ocasión se suman nuevas funcionalidades o habilidades a tener en cuenta. Por un lado, tenemos el clásico agarre y la posibilidad de enganchar cosas para que se atraigan entre sí. Pero por otro lado, existe la opción de configurar este pequeño artilugio para que tener diferentes variantes. Es decir, podemos hacer que una configuración tenga esa función de atraer objetos, otra para propulsarnos y otra para lanzar una especie de globos con el fin de hacer desaparecer elementos que nos molesten del escenario al más puro estilo Metal Gear Solid. En este sentido, la personalización de esta herramienta está bien implementada y tiene en consideración una gran variedad de posibilidades de acción, aunque en ningún momento se nos insta a utilizarla  y al final no se le acaba sacando partido.

Como tampoco se le saca partido al desarrollo de la historia. El ritmo de la acción es trepidante y las explosiones están a la orden del día, aunque el diseño o desempeño de la aventura es algo decepcionante. Por ello, el videojuego no tarda en caer en un bucle de repetición angustioso que se prolonga a lo largo de las 20 horas aproximadas de duración. Este aspecto es toda una lástima, pues sentimos como de nuevo toda la creatividad y buen hacer del equipo de Avalanche queda un tanto lastrado por un resultado que no llega a ser, ni mucho menos, el esperado. Así pues, el diseño de las misiones lacra mucho el conjunto y tan solo hay unas pocas que podríamos contar con los dedos de una mano que merezcan la pena. Además, si sumamos el hecho de que tenemos que completar ciertas misiones secundarias para seguir avanzando en nuestro objetivo principal tampoco ayuda, ya que de nuevo caemos en esa reiteración continua que tanto acusa. De este modo, casi que nos lo pasamos mejor haciendo el cabra por el estupendo mundo abierto que han diseñado que siguiendo el hilo argumental.

En lo referente a la jugabilidad también hay claros y oscuros. Nos explicamos. La jugabilidad sigue siendo un pilar sólido de esta licencia, aquí no tenemos ningún aspecto que reprochar, pues el título funciona y reacciona muy correctamente en cuanto a manejo se refiere. Por lo tanto, es una delicia el encadenar diversas acciones en una misma refriega, como: el gancho, las armas de fuego e incluso ataques cuerpo a cuerpo, así que este aspecto se presta enteramente a la creatividad y pericia de cada jugador. Además, la variedad de armas del arsenal hace que cada una de ellas se sienta distinta e incluso hay alguna que otra inclusión muy divertida, como: armas capaces de crear torbellinos o tormentas eléctricas, así como otra que convierte a las personas en vacas. Sin embargo, no podemos hablar tan bien de la inteligencia artificial, tanto enemiga como aliada. En este aspecto los enemigos son meros espectadores de la acción en muchas ocasiones, quedándose quietos esperando nuestras balas y restando inmersión en la experiencia de juego. Asimismo, hay también momentos en los que la IA aliada nos indica que nos van asediar mientras defendemos una zona y en ningún momento aparece enemigo alguno… Por otro lado, a los aliados hay que darles de comer a parte también, ya que alguna vez que otra no son capaces ni de montar en el coche para acompañarnos.

Donde sí despunta Just Cause 4, al igual que lo hizo Just Cause 3, es en el aspecto técnico. Como ya hemos ido avanzando, el apartado gráfico de este título es absolutamente apabullante, uno de lo más portentosos que hemos podido disfrutar en los últimos años. Sin embargo, este placer queda reservado únicamente a aquellos privilegiados que tengan en su haber un PC con buen hardware o una Xbox One X. En estas plataformas que hemos citado el videojuego se ve de auténtico escándalo, y es que en este apartado se nota que hay un gran trabajo detrás. Empezando por la distancia de dibujado, el detalle de los escenarios, la escala del mundo que han creado, pasando por todas las partículas, modelados o texturas que hacen de este conjunto un auténtico reclamo visual. Siendo un poco más concisos, la resolución de la propuesta es dinámica aunque se suele estabilizar en los 1440p rozando siempre 30fps. Lo cierto es que el rendimiento es más que correcto a pesar de algunas caídas puntuales en el framerate, aunque el objetivo al que deberían apuntar tendría que ser mayor. Pero bueno, todos sabemos que el hardware en las consolas actuales está llegando a sus límites permitidos. Y esto es más acusado en las primeras versiones de Xbox One, donde la resolución debería ser de 1080p pero apenas logra alcanzar los 720p. Algo que es absolutamente desproporcionando y que obviamente se ve claramente reflejado en el resultado visual, pareciendo un videojuego de una generación anterior.

Por último, el apartado sonoro hace justifica al gráfico presentando una calidad muy notable. Lo primero que cabría destacar es el más que correcto doblaje al castellano, el cual nos ayuda a seguir la historia del videojuego sin necesidad de tener que leer las líneas de texto en medio de la acción. Asimismo, la banda no se queda para nada atrás atesorando unas composiciones que nos han gustado bastante, pues acompañan muy bien a la acción que transcurre en pantalla y le aportan ese toque épico que introducen los nuevos elementos climáticos. Por otra parte, los efectos son muy correctos, haciendo especial mención a las explosiones y obviando un tanto a los de las armas.

Conclusiones

Just Cause 4 nos trae de nuevo una de las sagas del género sandbox que más han despuntado en esta última década. Sin embargo, esta aventura no está a la altura de lo esperado, debido a un diseño de misiones un tanto decepcionante y una inteligencia artificial bastante mejorable. No obstante, el producto es de Avalanche y con eso queremos decir que la recreación del mundo en el que se ambienta es brillante, por lo que al fin y al cabo nos divertiremos de muy buena forma haciendo todo tipo de cabriolas en este mundo que nos brindan mientras sembramos el caos haciendo uso de todas las posibilidades que nos ofrecen. Por otra parte, a nivel audiovisual es todo un portento en las plataformas en las que sabe sacar partido, es decir, Xbox One X y PC.

Just Cause 4

69,99€
7.8

Gráficos

8.0/10

Música

7.5/10

Jugabilidad

7.5/10

Duración

8.0/10

Pros

  • Un portento técnico...
  • Un mundo abierto muy rico...
  • Diversión, caos y acción a raudales

Cons

  • ...pero en la Xbox One básica va a 720p
  • ...pero un diseño de misiones que deja mucho que desear