Huir es de cobardes…pero cuando te enfrentas a toda una legión de enemigos como en I Hate Running Backwards, puede que sea tu mejor opción.

Nada mejor que empezar un análisis apelando a la nostalgia, en especial a esos juegos de recreativa o consolas domesticas de 8 bits aparecidos allá por los ’90. En esa época fueron muy sonadas propuestas arcade como Guerrilla War, Ikari Warriors o Twin Cobra, donde desde una vista aérea teníamos que conducir a nuestro personaje por todo tipo de escenarios y matando con nuestras propias manitas a todo un pelotón enemigo. Esta propuesta de “yo contra un ejército” la tenemos de vuelta gracias a I Hate Running Backwards, la última genialidad de Devolver Digital y Binx Interactive , que bebe explícitamente de esta mecánica explicada, pero que incorpora elementos novedosos y actuales que lo hacen fresco y divertido, muy divertido.

I Hate Running Backwards no es un juego de “ir hacia delante” matando a todo aquel que interfiera en nuestro camino. Al contrario, el juego nos invita a “ir hacia atrás”, colocando  nuestros irreverentes héroes en la parte superior de la pantalla. Parecerá una tontería, pero uno ya esta acostumbrado en estos shooters de scroll vertical a manejar a nuestro guerrero/nave en la parte inferior de la pantalla, y tenerlo justo en el lado contrario puede descolocar en ocasiones. Abriéndonos paso de esta curiosa forma, iremos sucediendo fase tras fase con un tono procedural, lo que genera que no haya dos partidas iguales (aunque parecidas, ya que muchos elementos se repiten).

Olvidaros de la historia en I Hate Running Backwards. Existe, no la vamos a negar, pero sin duda es prescindible completamente ya que aquí prima la diversión pura y dura. A nuestra disposición tendremos una serie de héroes (dos en un principio pero iremos desbloqueando otros tantos según vayamos jugando) con diferentes características, habilidades y armas. Es muy curioso el roster que iremos desbloqueando, ya que entre sus filas estarán “celebridades” como Serious Sam, Lo Wang de Shadow Warrior, o incluso un personaje llamado Chux que inevitablemente nos recordará al emblemático e imperecedero Chuck Norris. Ya simplemente con este punto inicial uno percibe que el título desarrollado por Devolver Digital derrocha humor por los cuatro costados.

Cada uno de estos personajes seleccionables tiene sus propias características de velocidad, fuerza, vida o armamento. Aquí cada jugador tiene la posibilidad de escoger al héroe con el que encuentre mayor afinidad,aunque os avisamos que al principio moriréis muchas veces independientemente de quien escojáis hasta que no vayáis desbloqueando armamento extra. Por suerte,y gracias a ese toque tan frenético y aleatorio, no sentiremos la sensación de estar perdiendo el tiempo y con cada partida desbloquearemos nuevas armas con las que vencer a los enemigos comunes y jefes finales (se la tengo jurada al Rey Escorpión).

Contaremos con una pistola básica (muy poco práctica, pero de munición infinita) aunque luego cada soldado tendrá un arma rápida de largo alcance (metralleta, fusil de asalto, rail-gun, etc) y otra muy efectiva a corto rango (en la mayoría de casos escopetas). Vigilar la munición y saber dosificar cada bala en las oleadas que se van sucediendo será vital, así como recoger los escudos y potenciadores que el juego nos va esparciendo por el escenario. Aparte del armamento “estándar”, iremos desbloqueando lo que da “vidilla” a I Hate Running Backwards, y son sus armas especiales. Al igual que ocurre con los héroes seleccionables, con cada partida iremos desbloqueando armamento de lo mas bizarro posible, como un paraguas que dispara balas en todas las direcciones, un JetPack que nos hace surcar los cielos, rayos láser, lanzallamas, etc. que serán vitales para proseguir en la aventura. De hecho, lo mas probable es que muráis muchas veces antes de poder derrotar al primer jefe final, básicamente porque no tendréis armas especiales de peso como para enfrentaros a el.

La dificultad es alta, no lo vamos a negar. Personalmente me costó sudor, sangre y lágrimas derrotar al primer final boss. Depende del héroe que escojamos, con dos o tres toques estaremos muertos, lo que implica empezar de cero la partida por lo que el precio por despistarnos o hacer las cosas mal es muy alto. Por suerte (y por desgracia) existe un cooperativo para jugar con otro usuario que nos puede allanar mucho el camino. Lastima que solo sea multijugador local, porque I Hate Running Backwards hubiera ganado muchos enteros si permitiese la opción online.

Aunque la propuesta jugable es directa, rápida y eso nos conduce a jugar una partida tras otra, es cierto que a primera vista no llama mucho la atención. Sus gráficos cuadriculados pueden recordarnos de manera mas que explicita a Minecraft en una primera instancia, e incluso en ciertos momentos, sobre todo cuando se derrumba un edificio o destruimos objetos grandes, a cualquier juego basado en la franquicia de LEGO. Objetos en pantalla que podemos destruir habrá a montones, siendo la pantalla de nuestro televisor una explosión de cuadrados y de píxeles que inundará cualquier hueco posible. Por desgracia, pese a tanto elemento en pantalla, puede hacerse muy repetitivo, lo que resta algo de enteros a este apartado.

Respecto al apartado sonoro, poco podemos decir que no se haya comentado ya en este tipo de propuestas. Canciones rítmicas que nos acompañaran en todo momento, a lo que se une un buen puñado de efectos de sonido típicos de armas, items, muertes, etc. Como punto curioso, podremos escoger dos vertientes de música: normal y pesada, donde una es más atenuada y la otra, obviamente, es más machacona . Ya hemos dicho que la historia es completamente prescindible….pues aun así, encontramos textos en castellano para facilitarnos la descripción de personajes y armas.

Conclusion

I Hate Running Backwards despunta como una propuesta completamente arcade que recoge elementos clásicos vistos en recreativa, para transformarlo en algo novedoso gracias a las mecánicas actuales. El sistema procedural no le sienta mal debido al frenetismo de las partidas, y con cada muerte veremos un progreso palpable gracias a nuestra propia progresión como jugador y a la inclusión de nuevas armas especiales. Aun así, dista de ser un “paseito agradable”, convirtiéndose en un auténtico infierno si no somos hábiles con el mando. Lastima que el cooperativo sea solamente local, ya que la ayuda online de algún amigo sería enorme para completar el juego sin llegar a cotas altas de sufrimiento por su dificultad.

I Hate Running Backwards

14.99€
I Hate Running Backwards
7.3

Gráficos

6.5 /10

Sonido

6.5 /10

Jugabilidad

8.5 /10

Duración/Diversión

7.5 /10

Pros

  • Frenético y directo al 100%
  • Siempre pica y sigues jugando
  • Algunas armas especiales son la bomba

Cons

  • Muuuuuuy dificil
  • Opción cooperativa sólo local
  • Falta mayor diversidad de situaciones