Hay bichos que se matan a pisotones, otros con insecticidas…pero algunos tienen que ser a cañonazo limpio como en Hive Jump.

Está claro. La esencia retro perdurará en el mercado siempre y cuando los jugadores apelen a la nostalgia como herramienta o base con la que seguir comprando este tipo de juegos. Ya hemos visto de todo, especialmente dentro del formato independiente, y el año pasado tuvimos un claro ejemplo de títulos que recogían mecánicas de hace 20 años para incorporarlas a día de hoy (con pequeños matices, obviamente). Graphite Lab quiere seguir esta senda de brindarnos nuevas obras con tintes clásicos, y por eso tenemos disponible desde hoy Hive Jump, una propuesta arriesgada y pensada para un público muy concreto.

Saltar, saltar, saltar y disparar. Ese es el concepto que tendremos que ejecutar de manera precisa en Hive Jump. Bajo el control de nuestros mandos tendremos un soldado del futuro, perteneciente al escuadrón de Jumpers. Nuestra tarea será sencilla, precisa y directa al grano: destruir toda amenaza y cualquier nido de Ordovicians, una raza de seres alienígenas que pretenden invadir la colonia de humanos que se asientan en un lejano planeta. Para ello, equipado con jetpack, nuestro rifle y alguna que otra granada, tendremos que dar matarile a estas bestias, de manera solitaria o en compañía.

Pese a combatir contra “pequeñas criaturitas” en una primera instancia, nada será fácil desde un principio, ni siquiera en el nivel de dificultad más asequible. Las bestias irán a por nosotros como si no hubiera un mañana, asediando a nuestro protagonista desde un primer momento (factor que incluso puede llegar a agobiar). Para que estas pequeñas criaturillas no afloren, tendremos que eliminar una especie de nidos de donde surgen, siempre vigilando nuestras espaldas y teniendo especial cuidado de los pinchos, la lava y cualquier otro peligro que amenaza nuestra existencia. Una tarea que como ya digo, no resulta nada fácil y cuyos parajes tampoco ayudan a disfrutar con el desafío.

Desconozco si los escenarios de Hive Jump son prefijados o tienen parte de concepto procedural, pero lo que está claro es que hay secciones que se repiten. Esto hace que pronto entremos en una especie de bucle que no es para nada bueno, ya que tendremos la sensación de haber pasado ya por esos mismos sitios 5 minutos antes. Los enemigos y su variedad tampoco ayudan, ni siquiera los jefes finales de turno, con un diseño muy parecido a los convencionales que nos encontramos por la fase (algo más grandes y más resistentes, pero no destacan por otra cosa). Al final la reiteración tanto de pantallas como de enemigos conducen a una sensación que no es para nada satisfactoria: sí, Hive Jump llega a aburrir. Pero oye, puede que su vertiente multijugador sea más gratificante…¿O no?.

Podremos disfrutar del título en solitario, pero todo se lleva mejor si reunimos a un compañero para untar de plomo a los Ordovicians, o mejor aún, si somos cuatro los soldados dispuestos a meternos por las peligrosas cavernas. Eso sí, hay limitaciones. Hive Jump sólo acepta cooperativo local (en consolas), por lo que habrá que invitar a los amigos a casa, y aparte de compartir sofá, habrá que compartir el mismo plano de imagen, ya que la cámara no se divide ni en dos ni en cuatro secciones. Esto hace que tengamos que estar siempre juntos, ya que, si nos movemos demasiado rápido, corremos el riesgo de dejar atrás a nuestro compañero y no saber qué le está pasando. (En parte me recuerda a lo que le pasaba a Tails en Sonic 2). Pequeñas trabas que empañan en parte la mejor experiencia jugable que vamos a encontrar en el juego de Graphite Lab.

Ya sea sólo o en compañía, no podemos dejar a un lado la gestión de recursos y de nuestro inventario. Antes de desplegarnos en el nido de estas bestias, podremos gestionar las bases que tenemos bajo nuestro control, y lo que es más importante, mejorar o cambiar nuestro equipo antes de emprender la marcha. Para ello tendremos que recolectar Goo, las “entrañas” de los Ordovicians que serán la moneda de cambio para hacernos con nuevos tipos de disparo o para mejorar nuestro arsenal. Será muy importante si queremos proseguir en nuestra aventura, ya que, si no completamos la misión asignada, no será el fin de la partida, pero sí un pasito más de las criaturas hacia las colonias humanas, por lo que todo el juego se hará más cuesta arriba si no nos tomamos en serio nuestro trabajo.

Visualmente ya he citado las carencias que tiene en cuanto a variedad, pero supondrá un atractivo a aquellos amantes del pixel-art de la época de los 16 bits , especialmente a quienes posean una Xbox One X, ya que Hive Jump cuenta con resolución 4K y mejoras específicas para la bestia negra de Microsoft. Es una pena que el juego quede tan limitado en este aspecto, y que en ocasiones sea tan injusto, ya que habrá momentos donde haya que tirarse por un hueco sin saber lo que nos deparará en el suelo, y en más de una ocasión he perdido alguna que otra vida al meter de lleno a mi soldado en un foso con lava. Pequeños detalles que pueden recordarnos a ese diseño de niveles y dificultad tan injustos de hace 20 años, pero que a día de hoy no logran ser satisfactorios.

Tampoco acompaña el apartado sonoro del título, con melodías bastante discretas y que pasan desapercibidas por momentos. Al final lo que más escucharemos son los efectos de sonido provocados por nuestros disparos, explosiones y a algún enemigo ocasional pegando gritos. Nada fuera de lo común, ni destacable, simplemente complementa al resto de apartados. Por cierto, las voces y textos están en completo inglés, y aunque no sea decisivo saber lo que relatan con sus líneas de diálogo, se agradecería una traducción a nuestro idioma.

 
 

Conclusión

Hive Jump nos propone una acción desmedida enfrentándonos a hordas y hordas de enemigos que infestan las cavernas que componen el juego. Hay varios problemas alrededor de este concepto: el primero es la monotonía del diseño de las fases, así como la reiteración de enemigos o la dificultad que posee el juego. Sumando todo nos queda un producto que puede llegar a desesperar, a aburrir, o ambas cosas a la vez. El multijugador local hace que el título gan algunos enteros, pero su cámara tan acotada tampoco ofrece mucha libertad ni estrategias en equipo, por lo que seguiremos teniendo los mismos problemas de repetición que cuando jugamos de forma solitaria.

Hive Jump

4.1

Gráficos

4.0/10

Música

5.5/10

Jugabilidad

3.0/10

Duración/Diversión

4.0/10

Pros

  • Acción desenfrenada cada segundo
  • Poder jugar con hasta cuatro amigos

Cons

  • Repetitivo tanto en mecánicas como en enemigos
  • Difícil y tedioso a partes iguales