Después de un peregrinaje por otras plataformas, lo último de Ninja Theory aterriza en Xbox One para que comprobemos por nosotros mismos la calidad que atesora su juego.

Seguramente muchos ya conozcan Hellblade: Senua’s Sacrifice, la última obra de Ninja Theory que no dejó indiferente ni a prensa ni a publico por lo atrevido de su propuesta y puesta en escena. Esta obra, que apareció el año pasado en PS4 y PC, fue galardonada con muchos premios, algunos de ellos bastante relevantes como los recibidos en The Game Awards, y es por ello una alegría contar ahora con la versión en Xbox One, pese a salir meses más tarde. Acompáñanos en este viaje hacia la oscuridad, las alucinaciones y los problemas mentales que padece nuestra protagonista para conocer la relevancia de Hellblade: Senua’s Sacrifice.

La oscuridad cambió a las voces, al igual que ella.

Pese a que Ninja Theory es conocido por crear aventuras “dinámicas” y llenas de acción (véanse los ejemplos con Heavenly Sword, Enslaved o el ultimo DMC), en esta ocasión apartan todo ese rodaje suyo dentro de los videojuegos para probar suerte con un título que podríamos catalogar como independiente,  y que brinda al jugador una experiencia distinta, atípica y puede que mas contemplativa pese a que sigue habiendo momentos donde tendremos que poner a prueba vuestros reflejos. Senua será la protagonista, una guerrera celta que lo pierde todo por culpa de los norteños, incluido a su amado. El amor y las ganas de recuperarlo no la harán retroceder en su propósito de reunirse con él, y se verá envuelto en un viaje sin retorno por todos sus miedos, temores y pesadillas, junto con una psicosis generada por el asedio de los enemigos que serán santo y seña de Hellblade: Senua´s Sacrifice.

Cuando la oscuridad molesta, lo cambia todo.

Los problemas mentales y la demencia es uno de los puntos que el estudio ha querido resaltar desde el primer minuto, y por eso todo el juego nos conduce a un viaje lleno de alucinaciones, simbología y voces en la cabeza de nuestra protagonista que nos sembrarán la duda y el desconcierto. El mundo real de Hellblade se entremezcla con recuerdos pasados y una corrupción que asola sus localizaciones e incluso a la misma Senua. Observaremos que toda la aventura está empapada con una cultura vikinga que casa muy bien, con menciones a los dioses, parajes e ideología típica de aquella remota época, aunque con un toque lúgubre y siempre haciendo mención a la oscuridad. Nombres como Helheim (uno de los nueve mundos de la cultura nórdica que viene a ser su infierno particular), Ragnarok, que es el fin de los vikingos y toda una historia que bebe de esta tétrica ambientación la iremos descubriendo o bien a través de los ojos de Senua o bien a través de pequeños relatos que se irán revelando según vayamos descubriendo unos pilares esparcidos por el escenario.

De una manera o de otra, la narrativa del juego te atrapará por lo bien realizada que está, y será el aliciente que nos empuje a seguir avanzando en esta particular odisea. De hecho, si no te gustan los juegos tranquilos, donde a lo mejor estás andando cinco minutos sin nada que hacer salvo contemplar el paisaje, puede que este juego no sea para ti. El ritmo es lento, y salvo en los combates, o algún puzle muy concreto, tendremos todo el tiempo del mundo para hacer lo que nos dé la real gana sin necesidad de prisas.

La oscuridad te ha tocado. Un sufrimiento eterno peor que la muerte.

Aunque existen momentos de acción y de combates (apartado que comentaremos más adelante), el pilar fundamental de Hellblade: Senua´s Sacrifice se cimenta en la resolución de puzles y en la exploración de los escenarios  en busca de pistas. Habrá diferentes desafíos, siendo uno de los más comunes la búsqueda de una simbología que nos permitirá abrir las puertas hasta las siguientes zonas. Esto requerirá explorar el mapeado en busca de los patrones concretos que nos dictaminen estas puertas, teniendo en cuenta que las alucinaciones que sufre Senua pueden abrir o cerrar rutas diferentes. Según vayamos avanzando hacia el final de nuestra odisea, los recuerdos serán más vívidos dando paso a puzles algo más frenéticos, donde el fuego, o el binomio entre luz y oscuridad serán muy importantes.  Al final la mezcla entre la narrativa y los puzles se consigue de manera aceptable, siendo en algunas ocasiones algo más forzado el tema, pero que nos servirá como excusa para explorar el escenario y contemplar de manera más directa los horrores que se dieron lugar en nuestro poblado.

El corazón de tu espada sigue latiendo.

Los combates, más que ser una parte básica del juego, sirven mas bien para romper la dinámica de puzles y exploración antes comentada. Todos los enfrentamientos serán cara a cara con uno o varios enemigos, con varias opciones de ataque y esquivas. Poco o nada tiene que ver con las mecánicas de Dark Souls, pero para entendernos, deberemos saber manejar el “tempo” del combate, contraatacar en el momento justo, y medir muy bien las distancias si no queremos morder el suelo. Obviamente aquí los combates se resuelven de manera mucho mas fácil en comparación con la saga de From Software, aunque mas nos vale no confiarnos mucho, especialmente con los jefes finales. Se creó una polémica en su día y ese factor sigue estando presente en el juego: cuantas mas veces muramos, mas afectados estaremos por la oscuridad, hasta tal punto de comenzar de nuevo el juego si somos absorbidos de manera frecuente. ¿Será verdad o simplemente una ilusión como las que suceden en Hellblade: Senua´s Sacrifice? Dejamos que lo averigüéis por vosotros mismos.

Por suerte, y para evitar llegar a la muerte de la protagonista, las voces de su interior nos echarán un cable y nos avisarán si algún enemigo nos ataca por la espalda. Ya he comentado que el combate no es la esencia del juego, pero posiblemente podría haberse mejorado tanto en diversidad de enemigos como en el modo de enfrentarse a ellos. Una vez que conocemos su patrón de ataque, todo será coser y cantar. Faltan elementos que otorguen algo mas de variedad a los combates, y no solo una sincronización de golpes y esquivas que puede llegar a hacerse monótono después de superar las primeras horas de la aventura. De hecho, se podría haber sacado mas partido al escenario, en algunas ocasiones repleto de pinchos, fuego o precipicios para usar a nuestro favor (o en nuestra contra) y aportar ese toque extra que le falta a las batallas.

Nunca se puede cantar victoria contra la oscuridad.

Empezando con el apartado visual de Hellblade: Senua’s Sacrifice, cabe decir que pese a la etiqueta de juego indie, su precio reducido o una propuesta que baja de las 7-8 horas de duración, lo que vemos en pantalla es digno de cualquier juego triple AAA, superando incluso a algunas de las propuestas que salen al mercado a un precio de 70€. La versión de Xbox One X es la que se lleva la mejor parte, con tres modalidades distintas de disfrutar el juego (resolución a 4K, mejor tasa de frames, o escenarios mas “enriquecidos” como dice el estudio). Sea como fuere, la interpretación facial que hace Melina Juergens se ve claramente plasmada en Senua, llegando a transmitirnos su euforia, sus miedos o su sufrimiento. Los escenarios no bajan el nivel, con un diseño que abarca tanto espacios reducidos como zonas mas amplias, llenas de detalles y que en ocasiones hablan por si solos sin necesidad de textos. Ademas, la transición entre lo real y lo ilusorio esta muy bien llevado, y en ocasiones no te darás cuenta de algunos cambios que suceden delante de tu cara. Simplemente genial.

Eso sí, si hemos hablado bien de su apartado visual, tampoco podemos dejar de lado su apartado sonoro, para mí una de las mejores experiencias que he tenido sin lugar a dudas. Si poseéis unos buenos cascos, es casi obligatorio disfrutar su sonido envolvente con ellos puestos, y todo por culpa de las voces que atormentan a Senua en su viaje. Es increíble escuchar de forma tan… “espacial” todas las voces que provocan esa psicosis de la protagonista: por detrás nuestra, los laterales, a diferentes volúmenes, unas te dicen que avances, otras que retrocedas, otras se ríen de ti, otras te apoyan en un misión, etc. Una amalgama de opiniones muy bien llevada, y que sin duda disfrutarán aquellos fans que quieran vivir por cuenta propia experiencias nuevas. Es cierto que existen subtítulos a nuestro idioma, pero la traducción al español de todo lo que dicen las voces es una tarea imposible. Lástima porque en ocasiones ofrecen pistas de cierta importancia, y uno siempre quiere entender las diferentes discusiones o pensamientos tan distinto que tienen entre ellas.

Conclusión

Hellblade: Senua´s Sacrifice ya fue un buen juego el año pasado, y ahora con la llegada a Xbox One no iba a ser menos. Aunque contiene mejoras gráficas como el 4K y HDR para Xbox One X, lo cierto es que se ve espectacular tanto en la revisión de la consola como en su versión anterior, y el sonido envolvente que rodea al juego es simplemente único. No esperéis un juego de acción pura y dura en tercera persona ambientado en la mitología nórdica, Senua no es Kratos, y prefiere usar su intelecto, percepción y alucinaciones para salir adelante en busca de su amado.

Hellblade: Senua´s Sacrifice

29.99€
Hellblade: Senua´s Sacrifice
8.3

Gráficos

9.0 /10

Sonido

9.0 /10

Jugabilidad

7.5 /10

Duración/Diversión

7.5 /10

Pros

  • Gráficamente muy bestia, en especial Senua
  • Las voces que te susurran
  • En Xbox One X está en 4K y HDR. Un pelotazo.

Cons

  • Combates que caen en la repetición
  • Diversidad de puzles
  • Algunas frases no están traducidas