La evolución lógica de Happy Wheels viene de la mano de Guts & Glory pero… ¿Podrá estar el juego de Hak Jack a la altura de su predecesor?

Seguro que muchos de vosotros recordáis un juego que arrasó allá por donde pasaba llamado Happy Wheels. Su editor de niveles, los malos controles desarrollados a propósito y su gore explícito con todo tipo de muertes (incluso en niños) marcó una época dorada especialmente paraa aquellos streamers que colgaban sus partidas en Youtube. Hak Jak y tinyBuild Games quieren recoger el testigo de aquel hit y adaptarlo a su manera, con unos entornos completamente tridimensionales y con muchos más personajes seleccionables. Descubre con nosotros en este análisis si Guts & Glory mantiene esa chispa tan original como la que consiguió el juego de Fancy Force.


Pese a que comparten muchos elementos en común, y en más de una ocasión tocaremos las comparativas pese a que son odiosas, existen factores en Guts & Glory que no encontramos en Happy Wheels. Para empezar, tendremos a nuestra disposición una serie de personajes que comparten un elemento común (aparte de sus ganas de morir, claro). Los siete protagonistas (más uno secreto) tienen un vehículo de locomoción distinto, cada uno con sus características propias aunque estarán restringidos dependiendo de la fase en cuestión. Por un lado, encontraremos a la pareja Jhon y Debra, quienes montarán en una bicicleta, Earl estará más motorizado y hará uso de su quad, la familia Yang controlará un veloz coche familiar, Larry será el más alocado usando un jetpack casero, Zoe hará virguerías en moto, Jack y Jill serán los más complicados de controlar con una bici y un carrito atado a su parte trasera y Pedro hará uso de su caravana de narcotraficante para hacer el loco con sus compinches. Todos y cada uno de ellos tendrán su propio control, y aunque el fin es el mismo, lo aconsejable es saber manejar a todos los pilotos mencionados para saber sacarles partido cuando la situación lo requiera.

Una vez presentado el elenco de locos protagonistas, es momento de describir el concepto del juego. Para empezar, olvidaros de una historia convincente, aquí no hay tiempo para eso. En su lugar encontramos un conjunto de fases donde nuestro objetivo será alcanzar una serie de checkpoints hasta llegar a la línea de meta. El camino hasta el final no será fácil, ya que aparte de luchar contra la propia física del vehículo que manejamos, deberemos sortear los peligros que nos aguardan en la carretera. Pinchos, guillotinas, bombas, minas, arqueros y mil y un peligros más serán los que hagan que nuestro conductor acabe mutilado, evaporizado o dislocado antes de llegar a la querida meta. Por supuesto, aquí reside la gracia del juego, y es que podremos morir de mil y una maneras posibles, en algunas ocasiones de una forma tan absurda que generarán la carcajada de forma inmediata.


Esta imposición a usar un personaje con vehículo viene dado por las fases que nos vamos a encontrar en Guts & Glory.  En la mayoría de los casos nos encontraremos pantallas con bastante extensión de terreno, lo que propicia grandes saltos por montañas o “hacer el cabra” entro los tejados de un pueblecito. En otras ocasiones (bastante menos) deberemos conducir lo mejor posible a lo largo y ancho de una carretera preestablecida, aunque ya decimos que lo habitual es que nosotros tomemos la ruta que nos interese. Puede que no haya mucha variedad de escenarios, pero observaremos que las situaciones difieren bastante las unas de las otras, llegando a niveles de dificultad muy altos en fases avanzadas, donde parece que estamos en la misma guerra con tanta mina y bombas de por medio… o en una carnicería con tantos brazos y piernas por los aires.


Retomando de nuevo la comparativa con Happy Wheels, hay una cosa que no nos ha gustado de Guts & Glory. Mientras que en la idea original había que completar las pantallas del tirón, en Guts & Glory existen los citados checkpoints cada dos por tres. Esta inclusión no favorece nada al juego, ya que la tensión de intentar terminar una pantalla sin morir se diluye completamente, y si acabamos con la vida del personaje podremos retomar la partida desde un punto cercano sin perder mucho progreso. No entendemos muy bien esta política cuando es contraproducente a todas luces y deja por los suelos toda opción de mejorar hasta dominar la fase en cuestión.

Otro aspecto que no entendemos en absoluto (esperamos que en un futuro no muy lejano se incluya, por el bien del estudio y del usuario que adquiera el juego) es el editor de niveles, inexistente cuando es completamente necesario (sólo está disponible en su versión de Steam). Imaginaros un Mario Maker o un Little Big Planet sin esa posibilidad, o el mismo Happy Wheels sin esa gran comunidad dispuesta a ofrecer lo mejor de sí. No es que sean pocas las fases que tendremos en el “modo campaña” (completarlas todas puede llevarnos cuestión de 3 horas) pero podría haber sido mucho más si el estudio hubiese permitida al jugador crear sus propios retos y desafíos en consolas de sobremesa. Además, todos sabemos que los expertos en edición hacen virguerías en un juego en 2D, así que imaginaros lo que pueden hacer en un título tridimensional.

Gráficamente poco podemos decir que no se vea en las imágenes. No sabemos si adrede o por bajo presupuesto, el título presenta un aspecto visual muy pobre, a la altura de lo que vimos en su predecesor Happy Wheels. Las malas físicas y su implementación están presentes, así como un buen puñado de defectos típicos por la mala optimización como popping, clipping y texturas en baja resolución (por suerte, sin ocasionar ningún problema grave que nos “rompa” la partida). Posiblemente al principio nos aburra por la reiteración de escenarios y sus desafíos anodinos, aunque si le damos una oportunidad empezaremos a vislumbrar pruebas más interesantes generando ese “pique” internos que nos fuerza a seguir jugando hasta completar la típica fase que se nos atraganta.

El aspecto sonoro sigue unas pautas graciosas, rítmicas, con unas melodías alegres que difieren enormemente del dantesco y sangriento escenario que podemos provocar si las cosas se tuercen. No hay diálogos entre los protagonistas (factor que hubiese estado muy interesante) pero por suerte Guts & Glory nos llega completamente traducido a nuestro idioma.

 
 

Conclusión

Lo que podría ser el sucesor espiritual de Happy Wheels se queda por desgracia en un intento de trasladar la fórmula a un terreno tridimensional. La propuesta está bien y es muy divertida, pero incluir checkpoints anula cualquier situación de tensión que uno puede tener, aparte de no contar con un editor de mapas en su versión para consolas, indispensable en este tipo de propuestas para generar una gran comunidad alrededor del título. Estaremos atentos para ver si con el tiempo el juego se actualiza y modifica estos defectos que empañan el producto final.

Guts & Glory

14.99€
6.3

Gráficos

5.0/10

Sonido

7.0/10

Jugabilidad

7.0/10

Diversión / Duracion

6.0/10

Pros

  • Acción directa y risas rápidas
  • Varios protagonistas disponibles
  • Variedad de situaciones hilarantes

Cons

  • Falta un editor de mapas
  • No existe tensión palpable por morir
  • Su campaña principal se antoja algo corta