La becaria se convierte en exterminadora de monstruos

Aggro Crab Games y Team 17 (Overcooked 2) nos trae la experiencia “fast-food” de los rogue-like con Going Under; una colorida propuesta de mazmorras que nos llevará a los niveles más profundos de una oficina de lo más “peculiar”. Con la apariencia y estructura de la mismísima oficina de Google, este entorno de trabajo está lleno de personajes estereotipados, con comentarios sarcásticos y un humor ácido digno de las comedias de situación americanas.

Nuestra protagonista llega a las oficinas de Fizzle como como becaria para un puesto de marketing, pero este trabajo no remunerado va a ser más duro y sucio de lo que podría parecer. Con la amenaza de perder el puesto, nuestra becaria acepta limpiar las mazmorras de “¿monstruos?” para evitar el robo de material de oficina, así que lo de aprender el negocio del marketing tendrá que esperar.

Antes de reunirnos con el equipo de trabajo, en nuestra primera misión, que sirve como tutorial, nos familiarizaremos con los mandos y se nos mostrará la estructura de las misiones. Bajaremos por uno toboganes, que es el acceso a los niveles inferiores situados en el sótano, cada uno con una temática muy marcada; desde empresas de minería de bitcoins en Styxcoin hasta de app para ligar como Windydink (“otro ejemplo del humor peculiar del juego”). En esta primera toma de contacto, llegaremos a las instalaciones de Joblin, una empresa fallida llena de material de oficina.

El recorrido de estas mazmorras, al contrario que en los juegos del género, es bastante sencillo, pues su composición se basa en habitaciones cerradas que abrirán una o dos puertas cuando derrotemos a los monstruos que las invaden. El combate es muy simple con enemigos muy variados y una jugabilidad que nos da lo que queremos; diversión, con acciones típicas como golpear, ataque cargado, lanzar objetos (con un sistema de trayectoria algo errante), rodar para esquivar y un sistema de bloqueo al más puro estilo Dark Souls (“sí, tenía que salir”) para obtener golpes críticos.

En este sistema de lucha, la clave son los objetos que encontramos en las habitaciones para golpear o lanzar contra los enemigos, pero cuidado, puesto que se rompen con el uso y hay que mantener el inventario lleno de las armas más contundentes. Es uno de los puntos más originales del juego y su seña de identidad; en Joblin encontramos material de oficina para atacar a los monstruos, como chinchetas, grapadoras lanza grapas, lápices, escobas o portátiles; mientras que en Styxcoin encontramos picos, palas y elementos de minería aludiendo a la ocupación de sus empelados.

Otra de las partes de la jugabilidad, es encontrar habilidades que se encuentran accesibles en las habitaciones de las mazmorras, y que servirán para aumentar el daño, la velocidad, proporcionar daño eléctrico, dejar bombas cuando rodemos y toda clase de powerups que jugarán a nuestro favor. Estas habilidades solo se pueden activar de una en una, así que si obtenemos una de ellas, se sustituirá la anterior, pero si la usamos lo suficiente, podremos activarla de manera permanente antes de entrar a los toboganes.

going under
Mazmorra de la oficina de Joblin

En el recorrido de los distintos escenarios de cada mazmorra, habrá habitaciones en las que tendremos que activar pequeños desafíos de todo tipo con grandes recompensas además de dejarnos avanzar. En otras habrá otros accesos a un tobogán para bajar aún más de nivel y ahondar más en cada empresa fracasada.

Además de las habitaciones donde se obtienen habilidades al azar, nos topamos con algunas tiendas que venden desde armas más potentes hasta a unidades de vida en forma de corazones, y que podremos pagar con los tickets ganados eliminando monstruos. El sistema de vitalidad es esencial a la hora de controlarlo, ya que si se nos agotan estos corazones, moriremos y volveremos con nuestro supervisor en las oficinas de Fizzle con la manos vacías, pero aprendiendo a usar las habilidades que hayamos empleado en un pequeño porcentaje.

Toda eta exploración acabará con el enfrentamiento con el jefe final, que nos depara un combate muy duro y con unas pautas de ataque características de cada uno. Si vencemos al boss y sus secuaces, obtendremos una reliquia, de la cual no nos habló el supervisor pero que al parecer tiene una vital importancia para la empresa.

Escena al eliminar al jefe final

Una vez volvamos a nuestra oficina, algunos compañeros nos desbloquearán misiones secundarias, un bien motivos para volver a bajar a las mazmorras que ya hayamos completado y realizar encargos. Éstos nos obsequiarán con ventajas si conseguimos finalizarlos con éxito y toda ayuda es poca, ya que hablamos de un juego muy difícil, tal y como sus creadores han pretendido.

Pero tanto la exploración principal, como estas misiones alternativas están exentas de la profundidad que se les atribuye a los rogue-like, algo que de no ser por su divertida jugabilidad, podrían hacer mella en la experiencia final del jugador. Hay elementos, además del desbloqueo de habilidades de manera perpetua, como los mentores, papel que desempeñan nuestros compañeros y superiores que nos proporcionarán ciertas ventajas.

Aunque tras todo esto, si aún te preocupa la dificultad del juego, no te preocupes, pues se pueden añadir ayudas al inicio de la partida o cuando la reanudamos desde el menú principal. Estas ayudas se basan en añadir corazones a nuestra barra de vitalidad, hacer más daño o recibir menos, más tiempo para esquivar y otros. Para mí, un punto fundamental para así llegar a un nicho de jugadores mucho más amplio a la par que ofreces un desafío a los más exigentes.

Todo esto está aderezado con un apartado gráfico muy simplista, lleno de colores pastel, efectos de luz estilo cartoon con un rendimiento óptimo que hace de la experiencia jugable que deja un buen sabor de boca. Aunque en la época actual, se echa en falta un poco más de mimo en los detalles en cuanto al diseño de los personajes, ya que les falta ese toque que hace de este etilo algo muy llamativo y que en este caso se queda algo corto.

Y en cuanto a la banda sonora, se trata de esos temas musicales que acompañan la acción y que están en sintonía con la jugabilidad, haciendo pasar al jugar un rato agradable mientras exploramos mazmorras y eliminamos monstruos sin recibir un salario digno. El juego no está doblado a ningún idioma, pues los diálogos de los personajes se basan en texto y ruiditos incomprensibles al hablar, aunque el título está totalmente traducido al castellano.

En definitiva, Going Under es uno de esos títulos frescos y sencillos, que pese a pertenecer al género rogue-like es muy amigable en cuanto a exploración (demasiado diría) y con una elevada dificultad que lo hacen un auténtico reto, pero que gracias a los filtros de dificultad, se puede adaptar a casi cualquier perfil de jugador. Eso sí, se le echa en falta algo de profundidad en cuanto al progreso del jugador y la gestión de las habilidades, algo que limita mucho la estrategia a la hora de afrontar cada mazmorra.

No estamos ante un título muy largo y dependerá de nosotros la rejugabiliadd si volvemos a las partes del sótano que ya hemos visitado anteriormente. Sí que es verdad que podrían añadir algo más de contenido, aunque no descarto que en el futuro Aggro Crab Games y Team 17 trabajen en añadir algo más de “chicha” a las oficinas de Fizzle.

Going Under ya está disponible en Xbox One, PlayStation 4 y PC por el módico precio de 19,99€. Aquí os dejamos el tráiler del título:

Going Under

19,99€
6.6

Gráficos

6.0/10

Sonido

7.5/10

Jugabilidad

7.0/10

Duración/Diversión

6.0/10

Pros

  • Muy divertido
  • Jugabilidad adictiva
  • El humor
  • Variedad de armas, pero...

Cons

  • Poca profundidad de juego
  • Exploración casi nula
  • Muy corto en contenido
  • Alguna mecánica poco pulida

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