Análisis de Ghostrunner para Xbox Series X

Ya han pasado ni más ni menos que 13 años desde que Mirror’s Edge revolucionara el género de los juegos de acción. Con un estilo de movimiento realista basado en el parkour, la protagonista Faith corría y saltaba por nuestras consolas en 2008 para escapar del régimen dictatorial que gobernaba una inmensa ciudad futurista. Tiempo después, este sistema de juego se fue aplicando a otros títulos tan conocidos como Titanfall. Con la estética cyberpunk en auge, la desarrolladora One More Level ha querido mezclar ambos conceptos en Ghostrunner, un juego tan frenético como desafiante que hará las delicias de los speedrunners.

La popularidad alcanzada por el juego gracias la demo y su gran acogida en PC y consolas de la pasada generación hicieron que el estudio sacara una versión para la next-gen. Esta versión la he podido probar de primera mano y mis impresiones han sido bastante buenas. Configura todos tus sistemas y desenfunda tu espada porque aquí empieza el análisis.

El androide asesino del parkour

Ghostrunner es un FPS de acción de mucha velocidad en el que encarnaremos a un asesino cibernéticamente modificado. Nuestro protagonista pertenece a los Ghostrunners, la fuerza rebelde de la ciudad-torre Dharma. Armados con una katana tendremos que ir avanzando y ascendiendo más y más por niveles llenos de rampas, muros, saltos, trampas y enemigos.

La mayoría de las zonas están dispuestas como una especie de puzles que consistirán en acabar con todos nuestros enemigos a base de espadazo limpio para superarlos. Para ello tendremos que correr por las paredes, deslizarnos o hacer uso de un útil gancho que se nos proporcionará al inicio de la aventura. Pero sin duda, lo que hace honor a este juego es la posibilidad de usar el llamado “tiempo bala”. Esta mecánica nos permite hacer que todo vaya más lento durante unos segundos. Así podremos esquivar los disparos y ataques de los malos en el aire moviéndonos y reposicionándonos para un lado u otro. En el suelo, nos servirá como dash para esquivar o para llegar a zonas más alejadas durante un salto.

Ghostrunner tiempo bala

Combinar los movimientos de parkour con el tiempo bala también será la clave para pasar las zonas de plataformeo que nos encontraremos entre medias.

Vive, muere, repite

En un juego en el que somos un shinobi cibernético que ralentiza el tiempo, lo más normal es que nos tiremos al cuello de nuestras víctimas como perros de presa. Pero el cuerpo físico de un Ghostrunner es vulnerable y un solo disparo hará que muramos. Afortunadamente, podremos repetir el nivel todas las veces que queramos en milésimas de segundos tras pulsar un simple botón.

Este es otro de los grandes aspectos de los que presume la obra de One More Level. Al igual que juegos como Hotline Miami, Katana Zero o SuperHOT, morir significa volver a intentarlo una vez más con mayor motivación. Esta mecánica nos obliga planificar mejor nuestros asesinatos buscando nuevas vías. Además, al ser tan inmediato el reinicio, nos picaremos para conseguir sacarlo y superar el nivel de una vez por todas.

Ghostrunner muerte

Puede que a algunos este juego os resulte complicado, y razón no os falta. En cierto momento Ghostrunner se vuelve realmente desafiante y si, por ejemplo, en las tres primeras zonas hemos muerto un máximo de 5 veces con un tiempo de 4 minutos, en las dos siguientes igual podemos pasar a las 14 muertes como un tiempo de 15-20 minutos. Afortunadamente, el título cuenta con opciones de accesibilidad para facilitarnos un poco las cosas y evitar que nos frustremos.

Jugando al Tetris en el Cibervacío

El título de One More Level no cuenta con un árbol de habilidades convencional pero sí podremos equipar diferentes mejoras a nuestro cyborg para hacerlo mucho más letal y veloz. Lo curioso está en la manera de administrarlas. A través de un menú llamado “panel de calibración” accederemos a un metajuego en el que iremos colocando las ventajas a modo de piezas de Tetris. De primeras, tres cuartas partes de la rejilla donde podremos encajarlas estarán bloqueadas. Además, habrá cuatro nodos o huecos sobre los que no podremos poner nada.

Cada pieza tiene una forma distinta y ocupa un número distinto de huecos en la rejilla. Todas tienen una función diferente como ver el contorno de los enemigos de manera más clara o disponer de un segundo impulso. La clave para poder tener mayor ventaja táctica en el combate estará en ser capaces de colocar el mayor número de piezas dentro del espacio disponible. Por el escenario, de vez en cuando, también encontraremos potenciadores que nos darán poderes espectaculares durante un breve periodo de tiempo.

Ghostrunner Tetris

Aparte de estas ventajas, durante el juego podremos desbloquear 4 habilidades especiales o “ciberjutsus” como yo los he llamado. Estos abarcan movimientos como marcar a varios enemigos en fila para acabar con ellos de un solo golpe o desencadenar una tormenta de espadazos.

Para conseguirlos tendremos que superar varias fases de plataformeo o puzles en un área del mundo digital, el Cibervacío. Es aquí donde creo que encontramos el primer error de Ghostrunner. Cuando estamos acostumbrados, con katana en mano, a cortar soldados por la mitad a altas velocidades, de repente, entramos en este espacio. Una zona muchísimo más lenta donde los saltos y rompecabezas son muy simples. Para entendernos, sería como si estuviéramos descendiendo una cuesta en moto a 500 km por hora y, de pronto, nos pusieran un muro delante y nos preguntaran cuánto es 2+2. Es algo que corta totalmente el ritmo del juego.

Ghostrunner. Historia de un cyborg divergente

Como decía al principio del análisis, Ghostrunner nos pone en la piel de un agente de élite de Mara, la gobernadora de la ciudad-torre Dharma. Esta infraestructura alberga los restos de una humanidad que se ha visto forzada a vivir alejada de una superficie terrestre arrasada tras un cataclismo ya olvidado. Un día Mara da un golpe de estado y acaba traicionando a El Arquitecto, la IA artífice de la ciudad. El honor de nuestro protagonista le convertirá en divergente y acabará revelándose y enfrentándose directamente a la tirana.

Desafortunadamente caeremos en desgracia cuando la villana acabe con nosotros durante el enfrentamiento y nos arroje al vacío. Pero cuando un grupo de rebeldes nos encuentra y repara, empezará un frenético camino de ascenso. Ahora nuestro objetivo será liberar a El Arquitecto de su prisión y de paso vengarnos de la déspota de Mara.

Ghostrunner intro

Seguramente os estaréis preguntando por qué he dejado la parte narrativa para tan tarde. Y es que la historia de Ghostrunner pasa muy desapercibida. No es porque sea mala, ni mucho menos. De hecho, es bastante interesante y tiene unos cuantos giros inesperados. El problema es que dentro de un juego tan arcade como este, donde la acción es continua y apenas hay momentos de descanso, cuesta seguir una trama. Los personajes hablan en ocasiones durante el combate. Si añadimos a esto que el juego está doblado al inglés con subtítulos en castellano, a menos que no dominemos el idioma anglosajón de oido, no nos va a dar tiempo a enterarnos de todo.

La jungla de cristal cyberpunk

Artísticamente, Ghostrunner luce un estilo precioso que se sustenta en una estética cyberpunk contundente y distópica. Ante nosotros se nos desplegaran inmensos escenarios llenos de turbinas, ventiladores gigantes para llegar más alto, grúas o paneles colgantes por los que hacer wall runs. Aunque de primeras serán muy parecidos, a medida que avancemos irán cambiando. En medio de la perpetua oscuridad que provocan las monumentales estructuras metálicas, encontraremos neones por cada rincón y anuncios chillones de megacorporaciones a las que poco les importan sus conciudadanos.

Ghostrunner ciudad

El diseño de los enemigos tampoco deja indiferente a nadie. Si de primeras tendremos que enfrentarnos a soldados rasos con pistolas, más adelante habrá que lidiar con guerreros genéticamente modificados, drones y robots.

La guinda perfecta a este pastel la pondrá la maravillosa banda sonora. Sin duda uno de los mejores aspectos del juego. Compuesta en su totalidad por Daniel Deluxe, nos acompañará en nuestros intentos de asesinato con ritmos synthwave.

Ghostrunner saca la máxima potencia a la next-gen

Como os decía antes, he podido realizar este análisis a partir de la versión mejorada de Ghostrunner para Xbox Series X y el resultado no me podía haber dejado más satisfecho. Esta versión (que se puede conseguir de forma gratuita mediante una actualización si dispones de una copia del juego) nos permite elegir entre 2 modos de visualización. El primero dará prioridad a los frames y nos permitirá jugar a 4K y 120 FPS. El segundo priorizará los gráficos con el modo ray tracing permitiéndonos disfrutar de mejores efectos de iluminación y reflejos más realistas.

En mi partida opté por el primero y quedé sorprendido por la fluidez con la que se movía mi personaje. En un juego de estas características, el manejo tiene que ser perfecto y dinámico. Ghostrunner cumple sin duda con ambos requisitos.

En definitiva

Ghostrunner es un videojuego exigente que requiere de gran habilidad en los mandos, no os voy a engañar. Pero si a base de repetir logramos hacer una run perfecta, nos resultará realmente gratificante. En parte por la espectacularidad de la que hace gala el título y en parte por la sensación de habernos superado a nosotros mismos. Su fluidez engancha y, pese a tener una historia de la que seguramente no prestemos mucha atención, logrará sumergiros en su atmósfera cyberpunk con una hipnótica banda sonora dark-synthwave.

Ghostrunner

29,99 €
8.5

8.5/10

Pros

  • Muy fluido y adictivo
  • Espectacular visualmente
  • Una banda sonora synthwave exquisita
  • La historia es interesante pero...

Cons

  • ...acaba quedando en segundo plano
  • Las zonas del Cibervacío sobran
  • Los primeros niveles se sienten muy iguales en diseño

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