Generation Zero nos mete de lleno en la Suecia de los años 80 invadida por robots

La ambientación no lo es todo en el mundo de los videojuegos pero hay veces que recibe tanto protagonismo que es capaz de tapar hasta el más grande de los errores y ese podría ser el caso de Generation Zero, la nueva IP que se ha sacado de la manga Avalanche Studios haciendo uso de su versátil motor gráfico APEX, capaz de crear mundos abiertos enormes con mucho detalle. Pero no todo es bueno en Generation Zero aunque, como he dicho un poco más arriba, lo bueno tapa lo malo en gran medida.

El mapa es gigantesco. Lástima que esté tan vacío en muchos aspectos.

Generation Zero nos mete de lleno en la Suecia de los años ’80 con una gran ambientación de por medio. Nuestro personaje no tiene más identidad de la que le demos nosotros al comenzar la partida y el punto de inicio nos deja en un sitio estratégico y bien pensado para ir creciendo en cuanto a tensión y posibilidades. Venimos de un fin de semana perdidos por ahí y cuando llegamos a la isla nos encontramos con que no hay nadie y unas máquinas con entidad propia han tomado el control de los bosques, granjas, praderas y poblados. Ahora tendremos que empezar nuestra propia aventura de investigación para tratar de averiguar porque esas máquinas están ahí y quieren matarnos y también averiguar donde ha ido todo el mundo.

Las misiones pueden tener grabaciones y documentos de interés pero no hay un solo ser humano por el juego.

En Generation Zero tenemos un shooter en primera persona muy completo, con una serie de armas y objetos que podremos usar contra las máquinas aunque no es un juego de disparos más porque también tiene su componente de RPG ya que, a medida que avanzamos, iremos ganando experiencia tanto en los combates como descubriendo sitios y completando misiones, experiencia que usaremos para desbloquear habilidades en los cuatro árboles que tendremos disponibles, cada uno centrado en un apartado en concreto como son el combate, apoyo, supervivencia y tecnología. Cada apartado tiene habilidades que nos interesarán tanto a corto como a largo plazo como puede ser el aprender a forzar algunas cerraduras, recargar más rápido o encontrar también más munición y objetos cuando saqueamos. El sigilo es un gran aliado ya que podremos pasar desapercibidos y golpear en los puntos débiles de los robots invasores dejándolos reventados con un par de disparos y así ahorrar munición. Pero que si quieres puedes ir a lo rambo y disparando a lo loco eso si, estaremos siempre en clara desventaja y nos conviene mantener las distancias con el enemigo.

El inventario es poco intuitivo en la versión de consolas.

Algo muy importante en Generation Zero es la ropa que llevamos y no solo porque tenga que ver con esa época dorada donde los cardados en el pelo y los jerseys con cuello de pico hacían tanto bien como mal (en mi captura podéis observar cuanta clase gasto) sino que nos aportarán algunas características clave a la hora de afrontar la partida. Algunas prendas tienen resistencias a cierto tipo de daño, otras hacen que seamos menos visibles o incluso que hagamos menos ruido e incluso tenemos calzado que nos hará correr más rápido y saltar un poco más alto. No solo de estilo se vive en la Suecia invadida por los “roboces” y tendremos que elegir bien lo que nos ponemos.

La ambientación es una pasada. El ciclo día/noche está muy conseguido y es espectacular en muchos momentos.

Pero los robots, junto con la exploración, son la auténtica chicha de Generation Zero. Es raro encontrar hoy en día un juego en el que nada más salir estés completamente perdido y no sepas donde ir (con permiso de From Software). En Generation Zero es muy habitual estar en medio de algún prado o incluso de algún pueblo y tener que tirar de mapa para ubicarnos y ver hacia donde ir. Pero claro, los robots no nos lo pondrán fácil porque están ahí, en cualquier lado pueden estar vigilando y patrullando (que es lo que hacen mayormente, patrullar y punto). Algunos se quejan de que su IA no es demasiado elaborada pero en realidad son máquinas, máquinas con instintos homicidas pero máquinas al fin y al cabo y lo que buscan es destruir ese ser que corretea por ahí. Aunque cuando hay más de uno puede que te flanqueen y alguno, en lugar de abrir fuego, te haga un placaje que te deje tiritando en el suelo. La variedad es uno de esas características que brillan más por su ausencia en Generation Zero pero en cuanto a los robots, aunque te encuentres muchos de un tipo, siempre suelen ser un reto y es interesante buscarle las mañas y los puntos débiles.

Es esencial planear una buena estrategia y buscar los puntos débiles de nuestros enemigos para salir victoriosos del combate.

El apartado gráfico y sonoro de Generation Zero está, al menos para mi, a muy buen nivel gracias a una ambientación estupenda que te sumerge al máximo en la situación de crisis absoluta, prácticamente sin música y con el sonido de la naturaleza zumbando en los oídos. Con unos buenos cascos es una experiencia muy recomendable para todos los sentidos y ya cuando entran en juego nuestros queridos “amiguetes metálicos” la orquesta de disparos y sonidos binarios hacen del combate una delicatessen para los oídos. Otros efectos a destacar son los climáticos como pueden ser la lluvia y las tormentas que se suman al conjunto para crear una experiencia envolvente muy buena con un ciclo día/noche muy trabajado y espectacular.

El mapa de Generation Zero es grande, muy grande pero claro, como no lo iba a ser estando detrás un motor de mundo abierto y un estudio capaz de crear locuras tales como Just Cause. Pero hay algo que duele y mucho porque no existen los NPC, no hay nadie con el que hablar, la historia se acaba perdiendo entre tanta exploración y combates y al final lo único que acaba interesando prácticamente es eso, recorrer el mapa en busca de más robots que desmantelar y casas que desvalijar. Y es que da mucha rabia que la ambientación esté tan lograda pero que el mundo sea tan sosainas, es una pena ir de pueblo en pueblo y ver como simplemente muchas veces cambian las sillas de sitio y poco más. Son carencias que para una segunda parte seguramente estarían más que pulidas pero en Generation Zero hace bastante daño.

Conclusiones

Generation Zero es uno de esos juegos que hacen falta, una IP nueva que arriesga mucho con una jugabilidad bastante buena pero que se disfruta bien si se hace en cooperativo. Su ambientación es estupenda y el apartado artístico está muy logrado con una Suecia de los años 80 prácticamente perfecta. Lo malo de todo esto es que se acaba haciendo repetitivo y que el mundo está muy vacío, algo que duele bastante porque una buena trama con sabotajes, infiltraciones y guerras descomunales contra las máquinas habría sido lo suyo. No se puede pedir todo y hay que ser sinceros, Generation Zero no es un triple A pero arriesga como ninguno y se juega el tipo saliendo medianamente victorioso. Si os gustan los shooters con una ambientación espectacular y plenamente cooperativos, a Generation Zero le daréis horas demás.

Generation Zero

39.99€
7.1

Gráficos

7.5/10

Sonido

8.0/10

Jugabilidad

7.0/10

Duración/Diversión

7.0/10

Historia/Contenido

6.0/10

Pros

  • La ambientación ochentera está muy lograda
  • El apartado sonoro es una delicia
  • En cooperativo es una apuesta segura que da un montón de horas

Cons

  • Un mundo gigantesco pero demasiado vacío
  • Las misiones acaban siendo repetitivas
  • Aunque hay personalización de armas se hecha de menos más variedad
  • No poder usar vehículos