Tomando como referencia grandes obras de la ciencia ficción, este primer capítulo de Elea reúne todos los ingredientes para despuntar en próximas entregas.

Como sucede en muchos relatos de ciencia ficción, en especial aquellos que transcurren en el espacio exterior lejos de todo lo conocido, el surrealismo se fusiona con lo abstracto dejando historias atípicas fuera de lo común. Si a esto además le sumamos el uso de una tecnología avanzada que nos permite visitar recuerdos pasados gracias a conexiones neuronales, obtenemos un producto como Elea, un juego desarrollado únicamente por las dos personas que conforman el estudio Kyodai Ltd. (junto con el apoyo de la distribuidora SOEDESCO, todo hay que decirlo) pero que contiene grandes pinceladas de imaginación. Hemos podido hincar el diente al primero de sus capítulos, y bajo estas líneas os contamos nuestras impresiones generales.

Corre el año 2073 y la Tierra no está pasando su mejor momento. No porque haya escasez de agua o recursos naturales que amenacen la existencia de la humanidad, sino por un brote vírico que hace que todos los recién nacidos adquieran un comportamiento psicótico que no alienta para nada continuar en nuestro planeta. Por eso mismo, el ingeniero Ethan y toda la tripulación de la nave Pilgrimage salen al espacio en busca de  nuevos lugares habitables, dando con un planeta que reúne todo los requisitos para comenzar de nuevo: Solace. Por desgracia, la comunicación de la nave se corta repentinamente cuando alcanza su objetivo y poco más se sabe de sus tripulantes. Nosotros manejaremos a Elea River, esposa de Ethan y que trece años más tarde quiere esclarecer el suceso ocurrido y dar con la existencia del equipo perdido (en especial énfasis de su marido, claro está). Es por eso por lo que no duda un instante en dejar a su hijo en la Tierra y comenzar una aventura llena de misterios y situaciones inverosímiles.

Como hemos dicho, Elea se trata de un “walking simulator” de formato episódico, y este primer capítulo nos vale como introducción de personajes, así como contextualización de todo lo que puede acontecer en un futuro. En una primera parte del capítulo viviremos situaciones que se alejan fuera de toda lógica debido a las reminiscencias generadas por la tecnología vanguardista de la época , y posteriormente tendremos libertad para visitar las cuatro plantas que componen la nave donde hacemos vida. En Elea sabremos perfectamente nuestros objetivos y tendremos una misión que realizar, a diferencia de otros juegos del mismo género en los que controlamos a un “personaje amnésico” con mil y un secretos que abordar. Esto permite que la aventura tenga un ritmo lento (en ocasiones demasiado lento) pero constante, sin posibilidad de que nos despistemos de la trama principal.

Hay muchas secciones limitadas, lineales y sin más implicación que avanzar y presenciar todos los hechos que acontecen (en ocasiones ni avanzar, simplemente disfrutar del juego de luces y colores que se esparcen por la pantalla). No es de los mejores comienzos que podemos tener, porque aparte de que prácticamente no tocaremos el mando, cuando nos movemos lo haremos andando muy despacio, y puede llegar a desesperar. Es en la segunda parte del episodio cuando empezaremos a darle un poco más de “vidilla” al personaje y al coco resolviendo puzles, recolectando objetos e incluso descubriendo zonas nuevas dentro de la nave en pos de conseguir los objetivos. Se nota que los desarrolladores se han querido centrar más en la narrativa, así que pese a estos puzles o zonas a explorar, seguimos teniendo un guion preestablecido con la única intención de contarnos la historia que rodea a todo el misterio alrededor del planeta Solace.

Este tipo de géneros tan recortados en mecánicas suele destacar en otros aspectos como su apartado gráfico, pero en Elea no encontramos eso. Cualquiera que haya jugado a What Remains of Edith Finch, Gone Home o The Vanishing of Ethan Carter saben la cantidad de objetos en pantalla que hay, de tal forma que estos mismos objetos forman parte de la narrativa del juego sin necesidad de que nos expliquen algo. Puede que sea por la limitación al ser desarrollado únicamente por dos personas o por mantener una esencia minimalista acorde con el contexto propio, pero en Elea no encontramos un apartado grafico apabullante ni que hable por sí solo. Al igual que los objetivos antes citados, el aspecto visual irá conciso y al grano, y aunque haya zonas donde poder escabullirnos para contemplar todo lo que sucede a nuestro alrededor o interactuar con objetos sin un fin concreto, parece que se busca una simplificación constante que te guía directamente a la historia que los chicos de Kyodai Ltd. quieren contar (y ojo que eso no es malo, simplemente distinto). Aun con esta propuesta humilde en su aspecto visual, tenemos que agradecer que Elea luzca en 4K UHD y con mejoras si somos poseedores de una Xbox One X.

Si en el apartado visual encontramos un nivel artístico reducido y minimalista, algo parecido vamos a encontrarnos con su apartado sonoro. Las melodías que suenan tanto en la nave como en los “recuerdos virtuales” me recuerdan en ocasiones a aquellos sintetizadores ochenteros que se empleaban en las películas de ciencia ficción, que no llegan ni a catalogarse como canción, sino que sirven como acompañamiento. Las voces no están mal, con un doblaje en ingles bastante decente, aunque tenemos que echar la bronca al estudio por ofrecer varios idiomas en los textos, sin estar presente el español.

 

Conclusión

Elea nos invita a conocer la trama que gira alrededor de su protagonista en este primer episodio, en un juego que bebe directamente del género walking-simulator aunque de una manera más directa y sencilla. Muchas veces puede pecar de lento, en otras ocasiones de ilógico, pero si nos armamos de paciencia podemos encontrar un comienzo de aventura muy bueno y que nos atrapará para futuros capítulos.

Elea - Episodio 1

12.99€
6

Gráficos

6.0/10

Sonido

5.0/10

Jugabilidad

6.5/10

Diversión / Duracion

6.5/10

Pros

  • Historia prometedora
  • Narrativa concisa y al grano

Cons

  • Movimiento demasiado lento
  • No hay textos en español