Midgar Studio nos presenta Edge of Eternity, una épica aventura hecha desde el cariño al género JRPG y a sus grandes referentes

Los amantes de los JRPG están de enhorabuena por la variedad de títulos y estilos que han ido llegando en el último año. Por fin hemos podido jugar a Edge of Eternity, la nueva propuesta de Midgar Studio que llega a consolas Xbox y a Xbox Game Pass de lanzamiento. El estudio francés, amantes confesos de Final Fantasy VII, ha elaborado a lo largo de casi nueve años un proyecto que nació de un kickstarter muy apoyado por la comunidad.

Un título con una jugabilidad sólida y un sistema de combate divertido que contrasta con un apartado técnico con más sombras que luces en muchos aspectos. Edge of Eternity tampoco pretende inventar la rueda dentro del género y todas sus mecánicas funcionan muy bien y te mantienen enganchado en un mundo abierto repleto de enemigos y misiones para realizar. Su historia va ganando peso con el paso de las horas y a medida que se van desarrollando sus personajes, pero con una narrativa algo atropellada en sus primeros compases con la que es posible que cueste conectar rápidamente.

Edge of Eternity nos presenta el mundo de Heryon, un lugar invadido por una raza alienígena que no tarda en enfrentarse a la humanidad. Nuestro protagonista, Daryon, es el superviviente a un ataque a gran escala que acaba con todo su batallón. En su regreso a casa, se unirá a su hermana Selene, para encontrar la cura a la enfermedad terminal que ha contraído su madre y está afectando a muchísima gente, la Corrosión.

En el fragor de la batalla

Entrando un poco en detalles, vale la pena comenzar por el punto más fuerte de Edge of Eternity: su sistema de combate. Una mezcla de combate por turnos y estrategia que nos permite movernos a través de casillas hexagonales con nuestros personajes. En el caso de nuestros protagonistas, Daryon es un guerrero especialista en combate cercano con grandes atributos físicos que nos permitirán estar en primera línea de combate. Por otro lado, Selene es una sacerdotisa experta en magia, con gran daño y menos defensa, lo que la convierte en un buen refuerzo para nuestra retaguardia alejada. De hecho, podremos escoger el lugar dónde queremos que inicie la batalla cada uno de nuestros personajes desde el menú.

Nuestros turnos de acción y el de nuestros enemigos se llevarán a cabo cuando rellenemos la barra de acción (BTA). Ahí podremos escoger entre diferentes acciones cómo atacar, lanzar hechizos, movernos por el escenario, utilizar objetos o salir huyendo del combate siempre que sea posible. Mientras escojamos qué acción realizar el tiempo de la partida se detendrá, permitiéndonos escoger nuestra mejor estrategia. Aunque algunos hechizos o el uso de ciertos objetos necesitarán de un tiempo extra para poder ser ejecutados.

Por último, encontramos un sistema de resistencias y debilidades clásico del género, aunque no sabremos a qué es débil o resistente un enemigo hasta que le golpeemos con dicho ataque o hechizo. Un sistema parecido al que encontramos en Octopath Traveler, que funciona muy bien y hace menos predecibles los combates contra nuevos enemigos. Además, prácticamente todos los combates cuentan con un desafío aleatorio que nos otorgará diferentes recompensas por realizar ciertos hitos cómo recibir poco daño, que no muera ningún personaje o aprovechar las debilidades de nuestros enemigos.

El camino se hace al andar

El desarrollo y la evolución de nuestros personajes a nivel jugable también resulta bastante entretenido y ameno. Cada personaje irá mejorando sus estadísticas a medida que suba de nivel, nada nuevo. También subiremos de nivel cada arma que utilicemos, lo que nos invita a utilizar las diferentes armas que iremos encontrando y creando durante nuestra aventura.

Podremos equipar distintos cristales en nuestras armas, que nos otorgarán mejoras a nivel de estadísticas y lo más importante, nos permitirán el uso de magias. Las magias van ligadas a los cristales que encontremos o fabriquemos y dependiendo del tipo de cristal obtendremos diferentes hechizos. Hay seis tipo de cristales distintos y cada uno de ellos puede llevar ligado diferentes magias. La gracia está en que cada arma puede llevar equipadas un determinado número de cristales, así que tendremos que escoger que combinación nos beneficia más para cada momento de nuestra partida.

En definitiva, la conjunción que crea Edge of Eternity entre su sistema de combate y la evolución de nuestros personajes acaba significando que cada nueva arma puede ser una creación única que permita determinar, y mucho, el resultado de un combate complicado. Por lo que subir de nivel cada arma y conseguir y mejorar nuestros cristales es una tarea divertida, dinámica y, sobre todo, eficaz.

El mundo de Heryon

El sistema de misiones que encontramos en Edge of Eternity cumple con los cánones del género, aunque sinceramente me hubiera gustado encontrar algo más. Las misiones principales nos harán avanzar por sus diferentes zonas, desarrollando su historia y dando contexto a lo que sucede en el mundo de Heryon. En cuanto a misiones secundarias, encontramos las típicas tareas de recadero: conseguir ciertas plantas, matar a una determinada cantidad de enemigos, etc. Todo esto a cambio de unas cuantas monedas, objetos cómo recompensas y un puñado de experiencia para subir de nivel.

Cada zona de este mundo semi abierto nos ofrecerá una gran cantidad de tareas para realizar, un sin fin de cofres y materiales desperdigados por el mapa y una gran cantidad de enemigos contra los que pelear. El tamaño de cada zona me parece lo suficientemente grande y nutrido de elementos para ser entretenido sin llegar a resultar agobiante.

Además, en algunas zonas del mapa podremos ayudar de los Nekanguros, un animal fantástico con cabeza de gato. Estas adorables criaturas nos sirven de monturas con las que desplazarnos a mayor velocidad por el mapa. También nos permitirán rastrear tesoros enterrados y seguir recogiendo materiales y cofres sin necesidad de desmontar, muy prácticos. Y si tenemos que volver atrás a diferentes zonas, podremos utilizar los diversos puntos de teletransporte que encontraremos por el mapa. Que a su vez, nos servirán también como punto de guardado manual.

Sin olvidarnos de los numerosos pueblos y ciudades que encontraremos a lo largo de nuestro viaje. Dónde podremos comerciar con vendedores de armas, armaduras, objetos, cristales y recetas para crear todo tipo de objetos con los materiales que vayamos encontrando.

Luz y Oscuridad

Nos acercamos al final de este análisis de Edge of Eternity y toca enfrentarse a la parte del juego que presenta más inconsistencias. Esto se debe, sin duda, a la disonancia entre el apartado artístico y técnico. A nivel artístico, tanto el diseño de personajes cómo de escenarios es bueno, pero constantemente choca con ciertas, y a veces muchas, limitaciones técnicas.

Aunque soy consciente del tamaño del estudio, apenas unas 10 personas, tengo la sensación que han intentado abarcar más de lo que se podían permitir. El mayor contraste lo he encontrado entre las animaciones de los personajes, incluso en entornos controlados cómo las breves cinemáticas con el propio motor del juego. Resulta algo chocante oír el gran doblaje al japonés con el que cuenta Edge of Eternity viendo a unos personajes muy estáticos y sin prácticamente animaciones faciales.

A nivel de framerate el juego sufre en algunos momentos con pequeñas caídas, incluso en el modo rendimiento en Xbox Series X. Algo que pasaría por alto más fácilmente si no fuera por el constante popping de texturas y elementos del mapa a escasos metros de nuestro personaje. Una mala optimización que posiblemente sea vea afectada por el exceso de elementos en pantalla. Que nos deja un sabor agridulce frente a ciertas estampas que nos dejan sus maravillosos paisajes y entornos.

Para no acabar en actitud pesimista, he dejado para el final otro de los mejores aspectos de Edge of Eternity: su magistral banda sonora. Creada por el gran Yasunori Mitsuda, compositor principal de grandes joyas cómo Chrono Trigger o la saga Xenoblade. Una auténtica maravilla para nuestros oídos.

Conclusiones de Edge of Eternity

En términos generales, recomiendo sin duda alguna Edge of Eternity a todos los amantes de los JRPG. Un juego que, con sus luces y sus sombras, consigue ensamblar un sistema de combate y evolución de personaje muy divertido con un gran mundo para explorar. Sin duda alguna consigue dar con la tecla de tenerte siempre ocupado, yendo hacia algún lugar importante mientras disfrutas del camino explorando en busca de nuevos materiales con los que mejorar.

Si sois capaces de perdonar ciertos aspectos técnicos cómo los que citaba más arriba, seguro que vais a encontrar un buen puñado de horas con las que divertirse. Además, teniendo el juego disponible de lanzamiento en Xbox Game Pass, no veo motivo alguno para que al menos no le deis una oportunidad.

Edge of Eternity

39,99€
7.5

NOTA

7.5/10

Pros

  • sistema de combate muy entretenido y divertido
  • El progreso de nuestros personajes mediante las armas y los cristales
  • Siempre consigue mantenerte entretenido
  • Una gran cantidad de contenido para los amantes de los JRPG
  • Gran banda sonora y un bonito aspecto visual

Cons

  • El sistema de misiones no deslumbra, en concreto las misiones secundarias
  • A nivel técnico el juego flaquea en muchos aspectos
  • Se echa en falta algo más de variedad en los enemigos de cada zona

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