Revive una aventura espectacular y trepidante gracias a la remasterización de Dragon’s Dogma: Dark Arisen en Xbox One

La pasada generación contó con una gran cantidad de títulos, y muchos de ellos muy notables. Esas consolas también vieron renacer o nacer géneros, así como encumbrar otros que estaban un tanto en la cuerda floja, o tambaleantes. Una de esas categorías bien podría ser el rol, género que se consagró a base de bien con tres referentes muy sobresalientes que se convertirán seguramente en juegos de culto con el tiempo. Estamos hablando de Dark Souls, The Elder Scrolls V: Skyrim y Dragon’s Dogma: Dark Arisen, cada cual con su propia identidad y magia.

Sin embargo, el último de ellos, desarrollado por Capcom, no tuvo el reconocimiento que posteriormente se le otorgó con el boca a boca, es decir, pasó un tanto desapercibido hasta que la comunidad se fue cerciorando de su existencia, calidad y puntos fuertes. Quizás por el hecho de que no obtuvo el mérito que se merecía, la compañía nipona ha decidido volver a darle una oportunidad, aprovechando la tendencia de adaptar títulos ya lanzados a la actual generación con las famosas remasterizaciones. De esta forma, recibimos Dragon’s Dogma: Dark Arisen en Xbox One, una de esas joyas incomprendidas que ahora podemos disfrutar de la mejor forma posible.

En esta entrada vamos a abordar el análisis de esta nueva versión que ha lanzado Capcom para Xbox One, una adaptación o remasterización que nos ofrece, obviamente, mejoras visuales y poco más que eso. Por ello, si queréis conocer más en profundidad los detalles o las virtudes de  este título os recomendamos leer el siguiente análisis que realizamos en su debido momento.

Dragon’s Dogma es un título de acción JRPG de corte occidental que se lanzó en el año 2012, aprovechando el filón que había podido abrir Dark Souls, entre otras propuestas del género que estaban arraigando por aquellos momentos. La propuesta que nos presentó, y hoy en día sigue estando presente en este título, es sencilla en cuanto a argumento, pero más compleja y completa en cuanto a jugabilidad, mecánicas y universo. De esta forma, la premisa que nos lleva a recuperar nuestro corazón arrebatado por un aterrador y malvado dragón es suficiente para adentrarnos en las amplias y vastas tierras de Gransys, así como de servir como precedente o unión para desarrollar todo el trasfondo que acarrea consigo.

Más tarde, y en pos de una posible secuela, Capcom decidió ampliar la propuesta jugable de este título de rol con una expansión de dimensiones considerables que añadía nuevas misiones, enemigos y armas, momento que también se aprovechó para lanzar el juego en PC. Hasta ese momento, la plataforma más recurrente de todas, los ordenadores, no había visto las entrañas de esta obra, pero fue llegar a ella e incrementar la grandeza y reconocimiento de esta misma. Esta expansión se conoce como Dragon’s Dogma: Dark Arisen e incluía todo el contenido lanzado hasta la fecha en consolas más las expansión, así como las mejoras visuales que hoy recibimos en esta adaptación a Xbox One.

Sin embargo, han pasado nada más y nada menos que cinco años desde la llegada de esta propuesta de Capcom (menos si cogemos como punto de partida la versión de ordenador), pero lo cierto es que el juego se sigue disfrutando de la misma manera que entonces. Es cierto, que se le pueden notar ciertos signos de envejecimiento obvios, sin embargo, consigue mantenerse en muy buena forma cumpliendo muy loablemente con todo aquello que ofrece en sus más de 40 horas de juego, o 100 si nos proponemos completar cada misión o recado del juego.

Por otra parte, una de las facetas o características que identifican a Dragon’s Dogma es su peculiar sistema de peones. Los peones son aliados que nos acompañan a lo largo de nuestra aventura, compañeros que forman parte de nuestro equipo y que son controlados por la máquina con el fin de ayudarnos a enfrentar las distintas criaturas y monstruos que asolan el mundo en el que se ambienta el juego. Estos personajes los podemos personalizar, además  de equipar y pertrechar con el equipamiento que nosotros creamos conveniente. Además, estos también suben de nivel y obtienen habilidades según la clase de personaje que sean, la cual también podemos elegir entre guerrero, hechicero, arquero, entre otras.

De esta forma, está en nuestras manos el crear una escuadra lo más equilibrada posible, puesto que de esta forma tendremos más posibilidades de salir victoriosos de los distintos combates. Pero eso no esto, ya que este sistema de peones se complementa con un sistema de gestión muy completo y activo, es decir, los peones existen y coexisten en universo virtual propio en el cual los jugadores pueden contratar a nuevos peones. La gracia de este particular compendio es que todo su conjunto está en constante actualización y es online, por lo que podremos contratar o pedir ayuda a alguno de los peones de nuestros amigos, así como poner a nuestros propios aliados al servicio de los demás. Por lo tanto, es uno de los aspectos más novedosos que hayamos podido ver dentro de una propuesta de semejante corte, y sin lugar a dudas una de las más querida por los fans del título, la cual sigue funcionando a las mil maravillas en esta adaptación.

Por otra parte, la jugabilidad sigue siendo la misma que la que pudimos disfrutar en su debido momento, ya que no ha recibido ninguna modificación o mejora. Por esa razón, quizás vemos como se ha quedado un tanto limitada y falla en alguna que otra ocasión, como ya hacía las primeras veces en las que nos adentramos en el juego. No obstante, la fórmula del título es de lo más llamativa y adictiva, y es que a Hideaki Itsuno (director de esta obra) no le seducía nada la idea de tener que estar atacando a enormes enemigos desde el suelo, es decir, enfocándose únicamente en sus pies. Por ello, se diseñó un sistema de combate dinámico y versátil que nos permite escalar por los distintos enemigos de dimensiones considerables para así darles matarile trepando por estos mismos. Esto hizo que se le comparara rápidamente con Shadow of the Colossus, título que a fin de cuentas recordamos todos con un cariño enorme. En resumir las cuentas, esta combinación de estilos sigue funcionando a las mil maravillas.

Ahora bien, ¿cuáles son las novedades de esta versión de Dragon’s Dogma para Xbox One? Como hemos mencionado anteriormente, estas se limitan exclusivamente al apartado técnico. La resolución de imagen se ha aumentado para la ocasión, haciendo que el apartado visual sea más nítido y limpio. Sin embargo, las texturas y los efectos no han sufrido mejora alguna, por lo que desentonan dentro de este acabado más pulido aparentemente. Aunque, quizás, la mejora que más se agradece es la que hace referencia a la estabilidad del videojuego, en esta ocasión hemos experimentado una evolución en el rendimiento del conjunto, y es que a pesar de ir a 30fps se mantiene bastante estable.

Así pues, se han eliminado en gran medida las ralentizaciones que sufrían las versiones del juego en la anterior generación, factor que le pasó factura en su momento y que realmente molestaba al jugador, sobre todo en combate. Aun así, nos hubiera gustado ver una mejora más plausible en este sentido, logrando alcanzar los 60 fotogramas por segundo, algo que si consigue la versión de PC y la de consolas no.

Puntuación
Nota
78 %
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Redactor y analista experimentado que aporta su opinión sobre videojuegos y nos informa de las últimas novedades de los videojuegos como su activa aportación en el foro.

1 Comentario

  1. Buen análisis, a mí me parece un gran juego, de echo en su versión de 360 le saqué todos los logros habidos y por haber. Un sleeper en toda regla que merece ser jugado. Lo mejor de Capcom en los últimos años.

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