Die for Valhalla! es un beat ’em up indie que llega a nuestra consola con una estética agradable y unas cuantas ideas interesantes.

Su meta llegar al campo de batalla

a seleccionar guerreros destinados a morir,

cuyas almas la mitad se reclaman

a vivir después de la muerte

en el inframundo, Valhalla,

el reino del dios Odin

Fragmento de “Freya, reina de las Valquirias” por David Arthur

Die for Valhalla! es un beat ’em up (género mejor conocido por estas tierras como “Yo contra el barrio”) aderezado con toques de Roguelike que fue desarrollado por el estudio polaco Monster Couch que, luego de haber financiado satisfactoriamente este proyecto en Kickstarter, esperan cautivar a los jugadores con su ópera prima.

En el título controlaremos a una valkiria que tiene la capacidad de poseer los cuerpos de diferentes vikingos para poder derrotar a una entidad malvada que planea destruirlo todo. Para lograr oponernos a este mal, debemos combatir contra oleadas de enemigos que al derrotarlas nos darán Gloria, con la que podremos subir de rango a nuestros combatientes y nuestra valkiria mejorar sus atributos, ganando nuevas habilidades. Detengámonos por un momento en los vikingos.

Los vikingos pertenecen a clanes. Cada clan posee 3 clases de vikingos, de las 7 que existen en el juego, y una habilidad global que afecta a los miembros de dicho clan. Este primer elemento nos da una primera capa sencilla de profundidad dado que, los vikingos del clan que seleccionemos serán los que nos podremos conseguir en en el campo de batalla. Como mencioné anteriormente, con la Gloria obtenida se puede mejorar al vikingo que estemos usando, mejorando sus estadísticas de combate inclinando la balanza a nuestro favor, hasta que maten a nuestro vikingo.

Al perder a nuestro vikingo, volveremos a nuestra forma de valkiria y debemos buscar un nuevo vikingo que encarnar para poder seguir en el combate debido que si nuestra vida se reduce a 0 estando en forma de valkiria, traduciéndose en game over. Al perder al vikingo, todas sus mejoras y pociones (estados alterados que el personaje podrá inducir a los enemigos con sus ataques) que tenía en su poder desaparecen, lo que nos obliga a mantener vivo todo el tiempo posible a nuestro vikingo. Aunque esto puede cambiar en el modo dificultad en el que estemos jugando o que tan avanzada esté la partida.

Las mecánicas son bastante sencillas pero lo que hace complicado el combate es la variedad de enemigos en cada horda, invitándonos a darle importancia a percibir a quien enfrentamos y quien nos rodea. Tener el panorama claro nos ayudará a planear estrategias de ataque y de huida, porque es muy fácil encontrarse rodeado de enemigos y tener que replantear la forma en que estamos combatiendo. Aunque los combates contra los enemigos sean bastante interesantes y divertidos, la lucha contra los jefes resulta más aburrida en comparación. La mayoría de los jefes son bastante sencillos de derrotar al saber cual es el patrón de sus ataques, convirtiendo la batalla en un juego de ritmo, es decir, repetir la misma secuencia de botones luego de entender como pelea el jefe nos dará la victoria sin perder vida.

Aunque existe ese inconveniente en la jugabilidad, el combate resulta bastante divertido. Mis primeras partidas en Die for Valhalla! fueron tan emocionantes que no me daba cuenta que habian pasado horas desde que había empezado a jugar. Me parece que la mezcla entre sencillez y frenetismo de la pelea, hacen de la fórmula algo adictivo y desafiante.

Anteriormente hacía referencia a que las valkirias también subían de nivel, al hacerlo aumentarán las estadísticas de la valkiria y de los vikingos que poseamos, independientemente de su clan. La forma de subir de nivel en Die for Valhalla! es bastante curiosa, al subir de nivel tendremos una selección aleatoria de habilidades que podremos tomar que van desde subir puntualmente una estadística hasta la adquisición de una capacidad nueva o beneficio para el combate. Luego de tomar la habilidad que mejor se ajusta a nuestra forma de jugar, debemos seleccionar una cantidad de runas que mejoran cada atributo (ataque, defensa, salud y especial). La forma de tomar las runas consiste en seleccionar una y luego elegir la siguiente basándose en la posición de la anterior, es decir, si seleccionamos la runa ubicada al inferior izquierdo sólo podemos tomar la que se encuentra arriba de ella y la ubicada a su derecha y así sucesivamente.

Aunque no logre explicarlo de la mejor manera en este texto, al subir un par de niveles te queda bastante claro como funciona y cómo sacarle provecho. Este aspecto me parece bastante novedoso dando la oportunidad de construir a un personaje más acorde a nuestras necesidades.

Creo que otro aspecto que me sorprendió de este juego es su humor. Normalmente, el humor en juegos de este tipo no suele dar mucha gracia y sólo radica en chistes sueltos sin continuidad. En Die for Valhalla!, hay una serie de chistes que están ubicados en los intros de cada nivel que accedemos y aunque son bastante tontorrones, son realmente buenos. Me encontraba rejugando niveles sólo para ver que otro chiste iban a decir.

Concluyendo, me parece que Die for Valhalla! es un buen juego con pequeñas fallas que no opacan el resultado final. Un título que mezclando la mitología nórdica con el imaginario creado por la literatura lovecraftiana y aderezando la fórmula con toques de humor y un sistema de progresión interesante hacen del resultado un título recomendado tanto para los fans del género beat ’em up como para los curiosos del género o la premisa que plantea el juego. Ahora, si me disculpan, creo que voy a volver a pasarme el juego en dificultad Roguelite. Nos leemos.


Es el momento de dar el gran paso, de convertirnos en profesionales del mundo de los videojuegos y dedicarnos en cuerpo y alma a este proyecto. Puedes apoyar nuestro Patreon ingresando aquí.

Die for Valhalla!

11.99
Die for Valhalla!
7.5

Graficos

7.5 /10

Sonido

7.0 /10

Jugabilidad

7.5 /10

Duración/Diversión

8.0 /10

Pros

  • Fácil de entender el combate
  • El humor
  • La mezcla de mitologías

Cons

  • Las batallas contra los jefes
  • La música es olvidable