Si no tenemos coche para salir de viaje, siempre podemos recurrir a Death Road to Canada, una excursión de lo más movidita y sin salir del salón de casa.

Hacer una ruta de Florida a Canadá con colegas en coche, furgoneta o hasta en camión de los helados puede ser una experiencia de lo más gratificante, aunque si esa ruta es un plan para huir de zombies, como lo que nos propone Death Road to Canada, puede que los sentimientos sean diferentes. Eso sí, no quita para que sea un viaje igual de entretenido, y así nos lo ha querido plasmar RocketCat Games and Madgarden con su juego y nosotros en el análisis que os hemos preparado a continuación.

La huida al país vecino, escapar de esa pesadilla zombie ya sea en grupo, como lobo solitario, en coche o andando es la baza principal de Death Road to Canada. Un itinerario pixelado que sorprende por la cantidad de opciones disponibles, por su carácter procedural y la variedad de situaciones que ofrece el juego de una partida a otra. Sin ser una propuesta completamente seria (veremos supervivientes y momentos de lo más variopintos) sí que recoge cierto componente de gestión de recursos que tendremos que tener muy en cuenta si queremos recorrer esas 1300 millas que supondrán nuestra salvación. Un viaje donde no faltarán combates, exploración y decisiones que pueden marcar el ritmo de la aventura o hacer que parte de nuestro grupo muera. Además, se podrá disfrutar completamente con otro amigo con su cooperativo local (aunque sentimos profundamente que no haya opción online).

Aunque podremos escoger un personaje aleatorio, encontramos un completo editor de personajes ya no solo en su aspecto físico, sino en otras ramas igual de importantes como su carácter o su condición física (ya veremos más adelante la relevancia de estas facetas). Una vez creado el futuro superviviente, nos emprenderemos en una de las seis modalidades de juego que se encuentran disponibles, aunque tres de ellas están bloqueadas de inicio. No voy a describir cada una de estas opciones, porque todas recogen las mismas mecánicas, con la salvedad de que en una es más difícil sobrevivir a las hordas zombie, en otro modo tendremos compañeros de lo más excéntricos, hay otra variedad que reduce el número de días necesarios para llegar a Canadá, etc. Una vez que controlemos a la perfección el modo principal, y pese a que cada partida es diferente por múltiples motivos, siempre es positivo contar con otras modalidades de juego con las que alargar la experiencia, aunque todas partan de una misma base jugable.


Entrando en el meollo en cuestión, podríamos decir que uno de los dos pilares fundamentales con los que se sostiene Death Road to Canada es la supervivencia zombie en las pequeñas zonas que nos irán asignando, así como el “looteo” de armas y suministros que serán esenciales si queremos pasar la frontera. Ya sea sólo o en grupo, habrá que hacer paradas en el camino para buscar comida, gasolina y algún que otro kit medico si estamos en un aprieto, siempre teniendo en cuenta la oleada de zombies que irán siguiendo nuestros pasos. Cabe decir que la dificultad del juego no viene marcada por esta horda de no-muertos, y aunque según avancemos la ingente cantidad de ellos puede ponernos en un aprieto, serán otros los factores determinantes para el grupo.

Olvidaros de zombies rápidos, agresivos, que disparen cosas o que tengan algún tipo de habilidad especial. En su mayoría serán criaturas que deambulan por el escenario y que reaccionarán levemente a sonidos bruscos como disparos o si tocamos el claxon de nuestro coche. El mayor peligro que vamos a tener con ellos será quedarnos con ellos sin opción a escapar, hecho que puede ocurrir fácilmente si nos paramos a investigar cualquier gasolinera, edificio o estancia. Es cierto que por la noche se pueden volver algo más agresivos, pero nada fuera de lo normal y que no podamos solucionar a base de golpes y de huidas. Según el estudio (y perdón por no contarlos) hay hasta 500 zombies en pantalla, una cifra nada despreciable que pueden ponernos en más de un aprieto si andamos cortos de munición, vida, si estamos completamente a oscuras o si nos encontramos encerrados entre cuatro paredes.

Tendremos varias armas a nuestra disposición, tanto objetos cuerpo a cuerpo para machacar sus sesos podridos como armas de fuego que van desde pistolas hasta escopetas. El humor es una tónica habitual en Death Road to Canada, por lo que no os extrañe tener por arma un fémur o un bolso de mujer. Los compañeros tampoco se quedan atrás, y aparte de los camaradas más “convencionales” contaremos con bizarradas como caballeros andantes, perros o una mujer de las cavernas con ganas de repartir leña.  Todo esto genera que la parte de recolectar suministros sea amena y graciosa, ya que no sabes a qué nuevo personaje te pueden encontrar, o que curiosidad va a aparecer delante de tus ojos. Además, pese a que tendremos que gestionar muy bien los suministros con nuestros compañeros, la obtención de recursos es muy básica y fácil de entender, lo que provoca que sea un producto apto para todo el mundo, incluso si no te gusta la supervivencia zombie y prefieres mecánicas como las que vamos a describir a continuación.

Si enfrentarnos a los zombies es importante, igual o más son las tomas de decisiones que irán apareciendo en cada instante de nuestro viaje. Como si de una aventura conversacional se tratara, a lo largo de toda la jornada irán apareciendo cuadros de texto con varias opciones a tomar. Algunas de estas acciones serán poco significativas, como por ejemplo si querer parar a saquear un supermercado, o un barrio residencial; pero existen otros momentos donde escoger una u otra respuesta puede suponer que alguno de nuestros personajes muera. De hecho, el condicionante de que una partida sea un éxito o se vaya al garete viene marcado por estos momentos: si pasamos la noche en un campamento y ponemos a vigilar a una persona no adecuada para ese fin, podemos ser un rico buffet para los zombies, o si decidimos juntarnos con otros supervivientes de la zona, pueden robarnos parte de nuestras existencias.

Volvemos a la creación de personaje ya que es muy importante en esta mecánica jugable. Primero, porque los “perks” o ventajas que adjuntaremos al principio hacen que sea más fuerte, ágil, que tenga mejores dotes sanitarias o que sepa arreglar un vehículo en menos tiempo. Pero además de esto, el carácter o personalidad que tenga hará que las conversaciones con el resto de NPC´s fluyan de una u otra manera. Por ejemplo, en mi primera partida, tenía a un personaje que era irritante, hasta tal punto que me mató un vendedor ambulante por pasarme de la raya con los insultos. Esto no hubiera pasado si mi personaje fuera más diplomático, pero lógicamente tendría otros puntos débiles que mi “irritable” criaturita no tiene.

Vamos a la peor parte de todo el análisis, y es el tema de la traducción. Sentimos decir que Death Road to Canada pura e íntegramente con textos en inglés, y dado su carácter conversacional y de tomas de decisiones según nuestras respuestas, será imperiosamente importante saber lo que estamos leyendo. Volvemos a mi irritable criatura y el vendedor ambulante. El juego me daba opción a comprarle gasolina, a hablar de otros temas, abandonar el sitio o decir la frase “Cool it”. Pues bien, accedí a decirle “Cool it”, lo que hizo enojar al vendedor y que mi personaje pasara a mejor vida. Todo por no saber el significado de una expresión.

Si llegamos a perdonar esa grave falta de traducción a nuestro idioma, podremos disfrutar de otras virtudes sonoras como sus curiosas canciones. En vez de plasmarnos melodías tétricas, siniestras y que nos pongan en tensión con tanto no-muerto en pantalla, tendremos todo lo contrario: temas alegres, joviales y muy frescos, que enganchan según los escuchas. Ademas, para no perder esa esencia a juego pixelado, las canciones también tienen un aire clásico que me recuerdan a títulos como Super Mario Bros 2 o Snake Rattle’n Roll.

Una vez contadas las penas y alegrías de su apartado sonoro, solo cabe nombrar  su aspecto visual. Como ya he citado y habéis visto en las imágenes, nos encontramos con un titulo que usa el píxel como referencia, aunque no es tan detallado ni tan “fino” como en otros juegos que beben de la misma práctica. Aun así, es suficiente para que nos permita ejercer las mecánicas de aporrear a los zombies, con unas animaciones y una variedad de objetos que simplemente cumplen. Como todo en esta vida, siempre se puede mejorar, y los escenarios de Death Road to Canada se podrían haber llenado de mas objetos destructibles, armas y variedad de emplazamientos, aunque con los que hay (y la función que tienen, ya que serán zonas de paso) serán mas que suficientes para disfrutar del curioso viaje.

Conclusión

Death Road to Canada nos ofrece una curiosa propuesta de supervivencia zombie de lo más divertida y siempre llena de contratiempos que van cambiando cada partida de manera procedural. Esto permite que no haya dos viajes iguales: ni suceden los mismos eventos, ni tendremos los mismos compañeros, ni los escenarios serán los mismos. Además, su cooperativo local y sus mecánicas jugables simples pero efectivas lo harán apto para cualquier jugador. Eso sí, gravísimo fallo que no venga con traducción al español, ya que tendremos que saber muy bien qué nos están diciendo para tomar la mejor decisión y que nuestro grupo no muera por el camino.

Death Road to Canada

14.99€
Death Road to Canada
7.3

Gráficos

7.0 /10

Sonido

8.0 /10

Jugabilidad

6.0 /10

Duración/Diversión

8.0 /10

Pros

  • Carácter procedural muy bien elaborado
  • El looteo se hace muy directo y rápido

Cons

  • Falta coop online
  • Textos en inglés