Rol, supervivencia y combates por turnos en un juego poco ambicioso pero extrañamente absorbente

Si hay historias sobreexplotadas en los videojuegos durante los últimos años, sin duda las de apocalipsis zombi están en lo más alto del pódium. Si hay un género de videojuegos que ha visto mermada su popularidad, el rol por turnos a la antigua usanza es uno de ellos. Y si os estáis preguntando cómo combinarían ambas premisas en un juego, Dead Age es vuestra respuesta, porque éso es justo lo que os vais a encontrar: rol por turnos al viejo estilo, supervivencia, crafteo en un apocalipsis zombi a lo The Walking Dead. Una modesta y sencilla apuesta del estudio Silent Dreams Games, que ya gustó en PC y llega ahora a nuestras Xbox One perfectamente adaptado al mando de la consola.

Argumentalmente no vamos a ahondar mucho porque bueno, ya os lo veréis venir. Somos un superviviente recién despertado en una zona rural de los Estados Unidos tras la oleada de muerte y destrucción que ha asolado el mundo tras el brote de un virus. Este ha acabado con la mayoría de la población, provocando además que los fallecidos vuelvan en forma de muertos vivientes (sí, os suena todo; ya lo sé…).

Tras sufrir una terrible pérdida (que no os vamos a desvelar) os integraréis en un pequeño grupo de personas que han construído un pequeño refugio en el bosque, y a partir de aquí nuestro objetivo está bastante claro: sobrevivir hasta que acabemos la historia, ayudar a que el grupo crezca y tenga recursos, mejorar la base y ayudar a nuevos supervivientes.

Antes de entrar en materia jugable aclarar que nuestro personaje no es editable; de entrada será siempre el mismo y con la misma cara; pero sí que podremos elegir un nombre (y por él nos llamarán en los numerosos diálogos del juego: vais a leer, y mucho), y también hay una serie de especializaciones, aunque la primera vez que juguemos sólo tendremos una disponible: “estudiante” (que puede traducirse por pringao que no sabe de nada. Para desbloquear las clases buenas, hay que progresar en diferentes partidas).

Así que a elegir dificultad (hay tres disponibles desde el comienzo, pero no se puede cambiar en mitad de la partida; aunque sí cada vez que empecéis otra, sin afectar a los progresos ganados) y al lío.

Al principio sólo tendréis una clase disponible. Elegir nombre y arreando

Y habéis leído bien: diferentes partidas porque aquí la muerte es definitiva. Cada vez que nuestro personaje muera, nos tocará volver a empezar partida. Pero, tranquilos, no todo el progreso se habrá perdido; conservaremos los puntos que ganamos con la experiencia y podremos volver a reasignarlos a nuestro nuevo personaje, con lo cual no empezaremos de cero cada vez, sino que, algo que nos recordó al primer Dead Rising, cada vez empezaremos más fuertes y más preparados. Incluso, como apuntamos antes, accederemos a nuevos perfiles como Soldado, Ingeniero, Médico… (y podremos dejar atrás el perfil de pringado… quiero decir, Estudiante).

Tampoco argumentalmente tendréis que volver a vivir otra vez la misma historia, porque, a excepción del Tutorial (que podremos saltarnos en las nuevas partidas) habrá leves variaciones en la historia; nuestros acompañantes, visitantes y las misiones no serán las mismas. Aunque tampoco es que sean completamente diferentes. Hay variación, sí, pero todas son del mismo estilo.

Con la experiencia ganaremos puntos para mejorar numerosas y variadas habilidades. En este aspecto está muy bien leveado el juego y costará decidirnos sobre qué mejorar primero porque todas resultan enormemente úitles. Algunas nos hacen mejorar el combate, otras nuestras habilidades de construcción, de supervivencia, etc.

Nuestro personaje y sus amplias opciones de habilidades

La sensación de supervivencia (y por qué no decirlo, de agobio) es constante y el juego nos aprieta bien las tuercas. Las misiones exteriores (sí, enseguida vamos a eso) tienen un tiempo para cumplirse, y las de la base (por ejemplo, “Fabrica una escopeta”) harán que pase un día en el juego. Y un día menos quiere decir que bajan nuestras reservas de comida, por ejemplo. O que un compañero que estaba herido, y al que no hemos ido a buscar su medicina, acabe muriendo. Como ocurre en otros juegos como Dead Rising (sobre todo los dos primeros) o en los  State of Decay, no podréis hacerlo todo, y muchas veces habrá que elegir qué misión hacer y cual dejar que expire.

Una vez establecidos en la base, empieza el trabajo. Habrá que buscar comida, materiales, mejorar la base, construír nuevas armas, negociar con visitantes que piden favores o quieren hacer trueque (o echarlos a patadas si no os fiáis de ellos, que hay muy mala gente ahí fuera…) o atender a las diferentes demandas de nuestros compañeros.

Todas estas acciones las realizaremos desde el menú de la base. Y digo desde el menú porque no hay animaciones o vìdeos de ningún tipo. Esto es rol de vieja escuela, y prácticamente todo lo que no es acción (ahora iremos a los combates) se resuelve a través de pantallas de menús y ventanas de diálogos muy de estilo cómic.

Vais a leer, y mucho… afortunadamente está perfectamente localizado al español

Llega la hora de salir al exterior, y vamos al meollo del juego: la exploración y los combates.

Desde el menú del Mapa, iremos desbloqueando diferentes escenarios con la historia y las nuevas misiones que nos encarguen los diferentes personajes que iremos conociendo. Escenarios de una sola pantalla (esto no es un open world ni un sandbox) donde resolveremos el combate por turnos, recogeremos lo que suelten los enemigos derrotados y, si hay algo más que encontrar (objetos de misión o recursos) el juego ya nos avisa. Gestionamos en el inventario nuestro botín y tenemos la opción de volver al combate (mientras la munición y los botiquines den para ello, podemos continuar en el mismo sitio o cambiar de escenario) o regresar a la base (ojo, siempre que hagamos esto pasará un día del juego, algo importante como ya apuntamos antes).

Desde el Mapa elegimos escenario para nuestra siguiente salida

Los diferentes escenarios tienen varias pantallas diferentes (aunque veáis bosque o carretera en el mapa, no siempre será el mismo bosque o la misma carretera) algo que aporta cierta variedad, aunque se nos siguen antojando escasos.

Los combates por turnos son muy divertidos y están perfectamente adaptados al mando; no os costará nada haceros con ellos, y tendremos un montón de acciones y posibilidades que iremos añadiendo conforme desbloqueemos habilidades, incorporemos nuevas y mejoradas armas y se añadan compañeros a la aventura (no siempre iremos solos, claro. Nuestros compañeros se incorporarán según la misión). Podremos elegir armas de fuego (gastando munición, qué os creíais) o cuerpo a cuerpo, acciones de protección, curativas, etc.

“Ven pacá que te voy a dar lo tuyo…”

Y no está nada mal la variedad de enemigos. Los zombis los hay de muchas clases y con diferentes ataques, desde el Ranger que te da con sus zarpas y te deja noqueado, a los que escupen ácido o incluso algunos que van con su perro… sí, un perro-lobo zombi que es más duro que una roca.

Pero es que además de zombis también habrá enemigos humanos: saqueadores, bandidos y mala gente en general con la que también tendréis que acabar. Y éstos tienen armas y habilidades parecidas a las vuestras, claro…

“No cabíamos en casa y parió la abuela…¡bandidos!”

En cuanto a la parte técnica y gráfica del juego, pues por las capturas ya os estáis haciendo una idea. El trabajo gráfico del juego es muy, pero que muy discreto (que no malo). Tiene buenas ideas, como intentar respetar en el gameplay puro y duro el aspecto de cómic del juego. Y otras más discutibles, como un raro efecto de borrosidad bastante feote, hay que señalarlo. Las animaciones también son muy modestas, por decirlo suavemente.

Un detalle que no nos ha gustado nada es que el aspecto de los personajes no varía ni aún equipándole nueva ropa, por ejemplo. Da igual que encuentres o fabriques un nuevo chaleco o un casco, los personajes siempre se ven igual. Son pequeñas cosas que demuestran el carácter de juego de poco presupuesto, queremos pensar, antes que dejadez por parte de los programadores.

Por lo demás, el juego se mueve muy bien (la carga gráfica no es grande, así que era de esperar), las pantallas de carga son muy llevaderas y (ya lo apuntamos antes) no está doblado al español pero sí perfectamente localizado.

 

Conclusiones:

Dead Age, creado por el pequeño estudio Silent Dreams y editado por  Headup Games, propone una experiencia de personajes, decisiones y supervivencia, al viejo estilo del rol por turnos, con un irresistible sabor a los viejos juegos de papel y dados, donde es más importante leer y empaparse de la historia que ser hábil con el mando, y donde su discreto apartado gráfico y técnico no empaña una aventura divertida, con cierta profundidad y una conseguida sensación de “crea tu propia aventura”. Su propuesta no va a gustar a todo el mundo, porque ni visualmente atrae ni la historia es el súmun de la originalidad, pero intenta aportar algo nuevo al género de zombis, y si te engancha su adictivo combate por turnos, hay aventuras para muchas horas.

Estará disponible el próximo 7 de septiembre a un suculento precio, 11´99 euros,  y obtendréis un descuento del 20% por comprar anticipadamente.

Dead Age

11.99€
6.1

Gráficos

4.5/10

Sonido

5.5/10

Jugabilidad

7.0/10

Diversión / Duracion

7.5/10

Pros

  • Combates accesibles y divertidos
  • Buena sensación de supervivencia
  • Rol y crafteo muy completos

Cons

  • Gráficamente muy discreto
  • Los escenarios acaban repitiéndose en demasía
  • La historia es muy poco original