Un rogue-like en primera persona simple y fácil de manejar pero endiabladamente difícil.

La propuesta que nos trae el estudio Merge Games con este Crimson Keep es bastante sencilla de definir: tenemos un juego de acción clásica en primera persona, con tintes de RPG y unas gotas de rogue-like, un regreso a los tiempos de los viejos Dungeons & Dragons, Gaunlet y demás.

Su gran virtud es que esta propuesta, si te va el estilo, siempre funciona, desde cierto punto de vista (vamos, que divertir os vais a divertir). Y su gran “pero” es que no ofrece ninguna gran novedad… o casi.

Lo que nos encontraremos al empezar a jugar es en primer lugar seleccionar la Clase de nuestro personaje. No os vais a encontrar nada que no imaginéis: el Berserker, que viene a ser el guerrero de toda la vida, la Bruja (el mago) y el Obrero, que es una interesante variedad del clásico pícaro. Cada uno pues tendrá sus armas y sus habilidades, como corresponde.

Escojáis la que escojáis, el juego os irá dejando claro desde el principio lo importante que será el uso de ambas manos por separado, pues siempre tendremos un arma y/o una habilidad distinta en cada una, y saber usarlas adecuadamente, además de nuestras habilidades (que se usan con LB y RB tras haberlas asignado y seleccionado en la cruceta) será fundamental en los duros combates que nos esperan.

Tras unos antecedentes argumentales muy breves (hay un ser maléfico que aterroriza a tu región, llamado Mara, y tú eres prisionero en una de sus mazmorras de la que tendrás que huir) nos encontraremos con nuestra primera arma en las manos y empezando a explorar.

Siempre en primera persona (con un raro efecto en el que vemos nuestras manos “flotando”, como si no tuviésemos brazos…) empezaremos a explorar y a desentrañar el enorme laberinto que tenemos por delante. Empezarán a llegar los enemigos, sortearemos trampas, habrá que abrir puertas, acceder a otras zonas, abriremos cofres y romperemos barriles para recoger oro, pociones y objetos… os suena todo, ¿verdad?

Es que no hay mucho más… ¿Es entonces un mal juego? Pues el caso es que, a poco que te vaya el género, os aseguro que engancha; ¿por qué? Pues porque, inteligentemente, en estos tiempos en que se valora tanto la dificultad que si un juego no te hace sudar parece que ya no es un buen juego, los chicos de Merge Game han construído un juego con una buena dificultad. No es Dark Souls pero ojo, que vais a sudar, y mucho. Y vais a palmar… a go-gó

Zona a zona y mazmorra a mazmorra (es toda la misma pero accederemos a diferentes áreas que cambian un poco de ambientación y tienen sus propios enemigos) iremos recogiendo ítems (tampoco os van a sobrar las cosas, no temáis al Diógenes porque son escasos) y equipandoos con mejores habilidades en un árbol, según vuestra clase, apañadete.

El control en los combates es bueno, es divertido y el mapeado de botones en el mando de nuestra Xbox One va a responderos bien. Es un juego que se nota procede del PC pero hemos de decir que está muy bien adaptado a nuestra consola.

Como apuntaba antes, hay una buena variedad de enemigos, aunque al final a todos les vas a atizar igual. La curva de dificultad está bastante bien ajustada y conforme nos vamos haciendo más poderosos y ganando habilidades más chulas, enemigos más duros van apareciendo.

La música cumple bien, aunque tampoco es memorable y aunque no hay diálogos los textos y menús están en español y además se leen bien, con un buen tamaño de fuente (¡qué gustazo!).

Se puede completar (a menos que seamos un poco mancos) en unas 15 horitas (menos si somos unos cracks). Aunque, además de repetir con otra clase y teniendo muy en cuenta que las diferentes submazmorras son aleatorias y por tanto no habrá dos partidas iguales (un tanto a favor… aunque con trampa, ya que ninguna de estas zonas está especialmente inspirada), también podemos acceder a un endgame en el que recorrer nuestra mazmorra explorando zonas que no hayamos descubierto o escudriñado en su totalidad.

Gráficamente el juego es bastante flojete. Tiene unos diseños de mazmorras y enemigos bastante poco trabajados y tampoco las texturas o las animaciones destacan en nada. Eso sí, técnicamente va perfecto, con unos 60 fps suaves y estables que en One S, donde lo hemos jugado, no nos ha dado ni una “rascada”.

Conclusiones:

Como decíamos al principio, Crimson Keep no es más que lo que parece: un juego de mazmorras para explorar y destrozar a cuanto enemigo nos sale al paso. Algo de loteo, algo de rogue-like, laberintos, trampas… No hay más ni hay ninguna sorpresa o novedad destacable (si acaso su alta dificultad, aunque bien ajustada a nuestra curva de aprendizaje). Y esto no es malo en sí. Da lo que ofrece. No destaca en nada… pero tampoco puede decepcionar si sabes a lo que vas. Y si os gusta eso a lo que vais, os vais a divertir, seguro.

Hemos analizado este juego en xbox One S gracias a un código de descarga faiclitado por Merge Game, a los que damos las gracias

Crimson Keep

19,99 €
6.5

Gráficos

6.0/10

Sonido

7.0/10

Jugabilidad

7.0/10

Duración/Diversión

6.0/10

Pros

  • Desafiante y duro
  • Buen control
  • Sabor a juego de mazmorras clásico
  • Variedad de enemigos

Cons

  • Gráficamente muy pobre a estas alturas
  • La fórmula se agota rápido
  • Muchas zonas tienen un diseño poco inspirado

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