Análisis de Buildings Have Feelings Too para Xbox Series X

Empezamos una semana más, con el verano acercándose a pasos agigantados, con un nuevo análisis. Y que mejor momento para hacer algo de turismo sin salir de casa si quiera. Hoy os quiero hablar de Buildings Have Feelings Too, de Blackstaff Games; publicado por Merge Games. Un curioso juego donde se antropomorfiza a los edificios en busca de la felicidad urbana definitiva. Pues, los edificios, majestuosos como nadie, parece que se han alzado en reclamaciones, y nosotros, un edificio más, deberemos mejorar su calidad de vida para que la ciudad al completo se vea beneficiada por ello. Como dijo Heath Ledger: Nadie te pregunta nunca si eres feliz.

Con esta reflexión sobre la vida y la búsqueda de la felicidad, vamos a ver que nos ofrece Buildings Have Feelings Too. Pues en esencia estamos ante un juego de gestión, construcción (no como os lo imagináis) y urbanismo (sin caja B). Todo envuelto en un tono de humor británico bien llevado y un apartado visual muy agradable. Uno de esos juegos que disfrutas con calma, y sin prisa, una tarde de domingo. Los primeros compases se presentan como un tutorial bastante bien llevado. Puesto que algunos edificios están descontentos con el estado del barrio y quieren que alguien le ponga remedio. Así que nos solicitan que construyamos cosas según sus necesidades para poder aplicar mejoras a los edificios colindantes. Para esto, en una suerte de scroll lateral, podemos levantar nuevas construcciones en huecos disponibles, o recolocar las que ya tenemos para mejorar la sinergia.

La construcción de nuevas estructuras es instantánea, ya os decía que esto no es un juego de construcción al uso, en cambio la dificultad radica en combinar los diferentes edificios para hacer que todo el mundo esté contento. Cada tipo de construcción tiene disponibles una serie de negocios a los que puede optar. Un edificio de pisos puede ser para alquileres, oficinas y similares. Mientras que los almacenes se pueden convertir en tiendas, lugares de ocio o incluso fábricas. Aunque también hay más tipos a los que accedemos a posterior. Esto lleva a diseñar un poco la zona para llegar a los objetivos. Si levantamos un Pub, los bloques de pisos subirán el ánimo, y si acompañamos este pub de una fábrica cervecera, pues el negocio podrá evolucionar y mejorar.

Pero ojo! si el negocio mejora, el ruido y la gente indeseable también, por lo que los edificios de alquiler se resienten. Siempre hay que andar buscando un equilibrio aceptable entre los diferentes edificios del barrio para que la gente que vive allí sea más feliz, y los edificios nos sean derruidos porque el barrio decae en calidad. Para esta difícil tarea nuestra única moneda es “el ladrillo”. Cada objetivo del barrio cumplido se recompensa con ladrillos. Estos ladrillos se pueden reinvertir en construir, reparar o ampliar la zona urbanizable del barrio, entre otras cosas. Cada acción de mejora del estatus sube un indicador del barrio. Cuando tenemos el suficiente, desbloqueamos nuevas zonas de la ciudad, así como otras construcciones y/o negocios para aplicar.

Cabe destacar, que los edificios pueden moverse de lugar, incluso de barrio, y también les podemos eliminar el negocio para asignarles uno de nuevo. Ya os decía que están antropomorfizados, y gracias a eso tiene piernas para moverse. Y boca para reclamar aquello que nos les gusta. Sin duda, el equilibrio dentro de una ciudad es complicado, y más si hay que tener en cuenta los sentimientos de los propios edificios. Todo esto se puede comprobar fácilmente con accesos rápidos del mando como RT/LT, para ver el estado de un edificio, o de un barrio completo. Por otra parte, podemos inspeccionar un edificio concreto para ver que necesita, estilo los Sims.

Una vez nos vemos con la suficiente capacidad creativa y resolutiva para combinar los diferentes tipos de casa y negocio/fábrica para solventar cada misión que nos dan los edificios, pasamos a disfrutar del humor y el ambiente del juego. Buildings Have Feelings Too puede parecer un duro juego de gestión y lógica donde aprender y aplicar soluciones cada vez más complejas, además de tener todo un sistema de mejoras, evolución y árboles de posibilidades para cada negocio. Sin embargo, todo esto viene aderezado por un apartado artístico precioso. Con bases en 2D que aplican a su efecto de profundidad y movimientos del estilo parallax, nos encontramos en una ciudad muy alegre donde todo “está en movimiento”. Los edificios son los que interactúan, pero las personas, como sombras sin cara, se mueven, corren y observan todo lo que hacemos desde su perspectiva.

Asimismo, el tono inglés hace acto de presencia en la ambientación visual, así como en las conversaciones que tenemos. Al final, en este juego, no hay buenos ni malos, solo diferentes puntos de vista que pueden llegar a chocar. Y lidiar con todos estos problemas es nuestra misión definitiva. El alcalde definitivo, es el propio ayuntamiento parece. Sin embargo la ironía, los juegos de palabras y los chistes temáticos producen un buen rato para desconectar delante de la TV.

En definitiva Buildings Have Feelings Too es un fantástico juego de gestión y construcción. Los controles no son los más cómodos en un mando, dado la cantidad de opciones que tenemos y de interacción con pantalla que debemos haceros. Por otra parte, el ambiente y el apartado artístico son muy agradables y se convierte en una experiencia amena, o muy densa, según lo que profundicemos en la construcción y gestión.

Buildings Have Feelings Too

19.99
8

Nota

8.0/10

Pros

  • Apartado artístico
  • Humor
  • Juego de gestión tan complejo como uno quiera

Cons

  • Puede resultar caótico hacerse a todos los submenús y opciones
  • Jugar con mando no es tan práctico como pueda parecer

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