Vivir encarnado en cubo no tiene que ser nada fácil, pero si además hay tantas trampas como en Alteric, todo se convierte en una pesadilla.

Al igual que dentro del mundo de las pinturas encontramos diseños mas realistas y mas abstractos, en los videojuegos también encontramos diferentes direcciones artísticas y tan dispares como los autores puedan permitírselo. Alteric es una de estas obras que beben del minimalismo, y aunque no es el primer juego en introducir esta formula (ahí tenemos su fuente de inspiración con Thomas Was Alone) contiene sus propios añadidos que pueden hacerlo interesante sobre todo al usuario que busque un juego directo y desafiante.

Un cuadrado. Eso es lo que seremos a lo largo de toda la aventura. Eso si, no seremos un cuadrado cualquiera. Nuestra forma geométrica tendrá varias habilidades que irá adquiriendo según vayamos avanzando fase tras fase. El primer truco que aprenderemos será el doble salto, y aunque pueda parecer una tontería, la dificultad incluyendo este manido recurso se elevará exponencialmente por una serie de motivos que explicaremos mas adelante. Poco mas adelante podremos jugar con la gravedad y en las pantallas mas avanzadas crear una especie de plataformas temporales para no caer al vacío. Todo esto con un poder especial con el que contaremos desde el principio de la aventura: la capacidad de cambiar entre dos mundos paralelos.

Dos mundos paralelos que, como dice el nombre del titulo, alteran el escenario añadiendo y quitando elementos en pantalla, o restando y sumando peligros en nuestro camino. En ocasiones podremos pensar bien la estrategia y comprobar donde cambian las figuras entre estas dos dimensiones, aunque en muchas ocasiones tendremos que echar mano de nuestra habilidad con el salto y nuestros reflejos para cambiar entre mundos si queremos llegar al final de la fase. Aun con toda la estratagema organizada, Alteric entra dentro de la lista de juegos difíciles, donde mas vale que te “prepares para morir” como dicta cierta saga darksouliana.

Ser un cubo no es nada fácil, y Alteric se esfuerza en mostrarlo con cada fase. Los saltos no son tan intuitivos como uno espera. Si aterrizamos en una arista el cubo puede vencer hacia el lado equivocado y terminar en unos pinchos o incluso si estamos en una superficie inclinada, resbalaremos poco a poco debido a esa pendiente. En mas de una ocasión nos desesperaremos por estos pequeños “handicaps” que acompañan al cubo, pero con paciencia y calma iremos progresando en cada fase hasta ver el final de la misma.

No sé si está hecho adrede o es fruto del infortunio de ser un cubo, pero en muchas ocasiones querremos dejar el mando y jugar a otra cosa por el enfado que supone no poder cambiar de fase, simplemente provocado por ese control del cubo, a la vez tan simple pero tan complejo, tan obvio pero tan milimétrico. Este podría ser un aspecto a mejorar, ya que si nos vamos a otro plataformas arcade y difícil a rabiar como podría ser Super Meat Boy, encontramos una accesibilidad y manejo de controles que no tiene Alteric.

Dentro del aspecto audiovisual, como hemos citado al comienzo del texto encontramos un juego simple de texturas, con formas geométricas planas y sin mas pretensiones de las que hay. Existe cierta gama de colores vivas que irán cambiando dependiendo de la zona y dimensión donde estemos, pero se podría haber profundizado un poco mas para que destacase (o tuviera mayor relevancia) frente a las plataformas, pinchos o ruedas enemigas sombrías que harán acto de presencia durante toda la aventura. Como punto artístico destacable podemos resaltar el buen hacer en fases concretas donde seremos perseguidos por unas pequeñas criaturas, que en cierta medida pueden recordarnos (salvando las distancias, está claro) a ciertas fases de Rayman Legends donde somos perseguidos por una especie de pelusas con malas pulgas. Tampoco están nada mal los enemigos finales, con un diseño que se sale de la norma establecida, y aunque sean bajo mi punto de vista más asequibles que la propia fase en sí, nos permite tomar un respiro y disfrutar de otras mecánicas.

En su apartado sonoro poco más podemos contar que no os podáis imaginar. Melodías sintetizadas, que sin llegar a molestar otorgan un ritmo a la partida bastante bueno. Todas las canciones nos envuelven con un halo atmosférico que concuerda con la dinámica de Alteric…hasta que dejan de sonar. Esos 3 o 4 segundos donde cambia de una pista a otra resultan un tanto desagradables por el vacío inexplicable que se genera, aunque evidentemento no limita la experiencia jugable en absoluto. 

Conclusión

Alteric podría definirse como un Thomas Was Alone con una dificultad significativamente mayor. Puede resultar todo un desafío por sus saltos, puzles y retos que ofrece a lo largo de sus tres capítulos, pero parte de la dificultad desgraciadamente recae en el mal control que tendremos sobre el cubo. Puede que el estudio Sometimes You lo haya pensado así (o no) pero hubiese ganado muchos enteros el poder controlar nuestra inanimado bloque con una mayor precisión y sin contratiempos.

Alteric

4.99€
5.6

Gráficos

6.0/10

Sonido

5.5/10

Jugabilidad

5.5/10

Duración/Diversión

5.5/10

Pros

  • Manejar un cubo, para los amigos de los cubos
  • Tiene jefes finales
  • Su precio

Cons

  • Falta variedad de situaciones
  • Control impreciso
  • Echamos en falta un hilo argumental