Vive y emociónate con la guerra vista desde una perspectiva que nunca antes te habían enseñado gracias a 11-11: Memories Retold

A lo largo de estos últimos años en los que estamos viendo un resurgir de la era dorada del videojuego, muchos son los que han tratado de dar a conocer este sector como el verdadero arte que es mediante artículos, conferencias, escritos, tiras o entrevistas en diferentes medios de repercusión y comunicación. Sin embargo, aquellas personas que presentan una mentalidad cerrada y se muestran escépticos e incluso ofensivos hacia este medio de entretenimiento, no se van a convencer ni dándoles todo el oro del mundo.

No obstante, los amantes de este mundillo, así como los desarrolladores o empresas que hacen posible este arte siguen a la suya haciendo lo que mejor saben hacer, videojuegos. Por ello, de vez en cuando recibimos obras que no solamente son arte por lo bien hechos que están, sino por presentar un estilo único con mucha personalidad. Este sería el caso de 11-11: Memories Retold, una propuesta que viene de la mano de Aardman, DigixArt y Bandai Namco. En ella nos encontramos una visión distinta de la guerra a la que los juegos de esta índole nos tienen acostumbrados en la mayoría de las veces, pues hay infinidad de ofertas dentro de la acción directa y desenfadada como la saga Battlefield, Call of Duty o Medal of Honor, pero por el lado contrario pocas que nos brinden una faceta más narrativa y cercana a la otra cara de la moneda: la población o los civiles que sufrieron los diferentes conflictos bélicos de la historia. Así pues, en este nuevo título que tenemos entre manos vamos a experimentar algo similar a lo que otras compañías ya intentaron con muy buen atino en This War of Mine o Valiant Hearts The Great War.

El estudio de desarrollo Aardman tiene un recorrido notable en la vertiente de la animación, ya que son los encargados de Wallace & Gromit junto con el estudio DigixArt, un pequeño equipo creado por uno de los creadores de Valiant Hearts. De esta forma, las referencias de este 11-11: Memories Retold, así como sus expectativas, no son para nada infundadas, ya que aquí hay cuanto menos una calidad asegurada. Y no es ningún secreto ni sobra decir que el principal atractivo de este título es su peculiar, curioso y llamativo estilo artístico, pero su narrativa ya os podemos decir que no se queda nada atrás.

La premisa de esta obra se centra en la Primera Guerra Mundial, dando su pistoletazo de salida en el 11 de noviembre de 1916. A partir de dicha fecha, iremos avanzando por distintos días o sucesos clave dentro del desarrollo de una guerra cruel, en la cual se encuentran soldados que nunca se habían visto envueltos en una igual o que no habían disparado un arma en su vida, como por ejemplo nuestros dos protagonistas. La historia nos pone en la piel de dos soldados enfrentados de distintas facciones, aunque ninguno de ellos es un soldado como tal ni querían ir a la guerra, más bien se ven obligados a alistarse en las fuerzas militares por fuerzas mayores.

11-11: Memories Retold es un videojuego difícil de tratar y de analizar en su faceta narrativa, pues caer en el spoiler es fácil. Así pues, vamos a intentar de ser lo más superficiales posibles. Por ello, solamente explicaremos un poco el pretexto de cada personaje protagonista, pues cada uno de ellos tiene una personalidad distinta y está bien construido. Uno de ellos es Harry, un fotógrafo canadiense que abandona su hogar para retratar la victoria de su facción con el fin de ser conocido y a su vez conseguir el reconocimiento de la chica a la que ama. Y el otro es Kurt, un gran ingeniero alemán que estando trabajando recibe malas noticias de la unidad de su hijo, pues esta ha sido atacada y no se han vuelto a saber nada de su paradero. Dadas estas circunstancias nuestro protagonista se alista en el ejército para descubrir que le ha pasado realmente a su hijo.

Lo curioso de la historia es que su guion está muy bien estructurado y consigue atrapar al jugador, debido a que cuanto más conozcamos a los héroes de esta aventura más querremos saber de ellos y de su entorno. Además, los detalles están tan bien cuidados que hasta la interpretación de cada personaje se ha realizado por un actor de renombre. Por lo que respecta a Harry se ha escogido a Elijah Wood (El Señor de los Anillos) para prestarle su voz y en lo referente a Kurt a Sebastian Koch (El Libro Negro o Homeland). Pero eso no es todo, ya que el desarrollo del título nos brinda bastantes detalles de este conflicto en el que estamos inmersos, aunque si prestamos atención e interactuamos con los distintos npc’s que nos encontramos, obtendremos muchos más detalles o matices que enriquecen el trasfondo de la aventura. De esta forma, si mostramos interés en esta ambientación o en el marco histórico, tendremos una experiencia más completa y satisfactoria.

Asimismo, el desarrollo del videojuego es el de una aventura interactiva o cinematográfica, por lo que nuestras decisiones o acciones afectarán en el desenlace de esta misma a pesar de ser un tanto lineal. Por ello, la implicación que comentábamos en el párrafo  anterior es clave, ya que según los diálogos que llevemos a cabo y la información que obtengamos, veremos un final u otro. Un detalle curioso en este aspecto y que nos ha gustado mucho, es que en varias ocasiones nuestros protagonistas escribirán a sus familias o amigos desde la batalla y en esos momentos podremos elegir que transmitirles: si la verdad o una versión maquillada de verdad, influyendo también en el desenlace final.

Por otra parte, la aventura va alternando la perspectiva de cada personaje en diferentes escenas, intercalando así las dos tramas en una sola. Por ello, veremos la totalidad del conjunto desde diferentes prismas, aunque en verdad todo lo que vemos o  hacemos transcurre en la misma dirección y casi en el mismo tiempo. A parte, ir avanzando en la historia no es cuestión solamente de los diálogos, ya que también hay unos pequeños puzles que resolveremos explorando los pequeños escenarios por los que nos permiten transitar.

La duración de esta propuesta es de aproximadamente 6 horas, aunque siempre podemos volver a darle una pasada para poder optar a cada detalle de la historia o conseguir los distintos coleccionables escondidos a lo largo de la aventura. Nuestro viaje, como ya hemos ido comentando, es algo lineal, aunque siempre podemos obtener más información de la que tenemos mediante los diálogos que busquemos. Sin embargo, existen otros elementos que también aportan esa riqueza al conjunto narrativo, los cuales se presentan en forma de coleccionable y varían según el personaje que encarnemos en cada situación. De este modo, Harry puede sacar fotografías de aquellas cosas que considere interesantes para después mandarlas a su amada u obtener información de aquello que retrata, aunque esta faceta tiene una limitación de 16 capturas por día, lo que dura el carrete de la cámara. Y en cuanto Kurt, él utiliza sus dotes de ingeniero para reparar radios y así poder escuchar conversaciones ajenas, y además también puede hacer lo propio para oír conversaciones desde detrás de las puertas gracias a una herramienta que tiene.

Así pues, es obvio que la narrativa lo es todo en esta propuesta y que todo está construido en verso a este elemento, lo cual funciona realmente bien al estar bien estructurada y contar con diferentes factores extra para complementarla. Por ello, el apartado jugable es más bien escaso, contemplativo y pasivo, en el cual tan solo interactuaremos con los distintos elementos disponibles. No obstante, también existen algunas secuencias en las que tomaremos más partido en la acción, teniendo que esquivar algunas minas cuando estamos embarcados en un barco, pasar desapercibidos haciendo uso del sigilo e incluso ser partícipes de algunos mini-juegos, como unas partidas de cartas.

En cuanto al apartado gráfico se refiere, ya hemos comentado al inicio de este análisis que era uno de las características más llamativas del conjunto. Y eso es por su estilo impresionista propio de grandes figuras del arte clásico como Claude Monet o Pierre-Auguste Renoir, el cual le otorga una personalidad y una identidad muy peculiar a la par que singular. El impresionismo es una corriente o estilo artístico que trata de reproducir la naturaleza o la realidad objetiva de una forma personal y subjetiva a base de pinceladas puras y saturadas de color intenso y vivo. Por ello, la obra de Aardman ha sabido captar muy bien esta faceta del arte y adaptarla a una temática un tanto peliaguda como la guerra, utilizando la acuarela con un atino maravilloso. La elección es arriesgada, pero el resultado es asombrosamente bueno.

Por último, el apartado sonoro culmina un producto a la altura de los proyectos más grandes con grandes presupuestos, aunque obviamente en este caso no se manejaran dichas cifras. La banda sonora es entrañable y acogedora gracias a unas piezas musicales melódicas que acompañan la aventura de una manera sutil y grácil a pesar de su dura ambientación. Oliver Derivière, su compositor, ha sabido casar muy bien el desarrollo de la aventura con las situaciones musicalmente, lo cual denota su buen hacer y gusto por la obra. Y en cuanto a los textos, tenemos que conformarnos con que estén traducidos al español, ya que las voces se mantienen en su versión original: alemán e inglés según el personaje que estemos acompañando.

Conclusiones

11-11: Memories Retold ha sido la grata sorpresa que esperábamos encontrar, aunque como también pensábamos ha pasado un tanto desapercibida para muchos. Su cuidada narrativa, así como las vivencias que nos deparan sus horas de juego, abala la calidad y el buen hacer de sus creadores, por lo que aquellos amantes de las buenas historias seguramente encuentren una en este videojuego. Por esas razones, entre otras muchas, como su curioso y atractivo estilo artístico merece que cuanto menos le demos una oportunidad.

11-11: Memories Retold

24,99€
7.9

Gráficos

8.0/10

Sonido

8.5/10

Jugabilidad

7.5/10

Duración

7.5/10

Pros

  • Su narrativa es absorbente y está muy bien estructurada
  • Puro arte en movimiento gracias a un estilo artístico impresionante

Cons

  • Jugablemente no es nada profundo
  • Poca rejugabilidad a menos que nos dejemos coleccionables