Cuida de tu cosecha radioactiva mientras exterminas conejos con metralletas y babosas carnívoras

El diseñador Danny Wynne en colaboración con Raw Fury, nos traen batido único de géneros con Atomicrops. Puede parecer abrumador encontrarse de repente con un mezcla tan variada de juegos, pero además son de aquellos más complejos: roguelike, agricultura, lluvia de disparos, defensa de la torre y lo peor de todo (para mí) la muerte permanente.

Tras un sencillo tutorial guiado por un veterano y cateto granjero, Wynne deja claro el sentido del humor en la historia del juego. Somos agricultores de un mundo radioactivo y tenemos que plantar semillas atómicas para recolectar anacardos (creedme cuando os digo que son muy valiosos).

Recolecta y defiende a toda cosata su cosecha

El objetivo del título es cosechar anacardos en jornadas de unos minutos, para luego transportar los frutos secos al pueblo al caer la noche. Para recolectarlos, deberemos plantar semillas en nuestro huerto y son muy difíciles de encontrar, y además nos atacará todo tipo de animales maliciosos, como conejos, topos o babosas a los que tendremos que combatir mientras cosechamos y cuidamos del huerto connuestro lanzaguisantes. Los enemigos soltará unso restos que podremos usar de abono para mejorar nuestra cosecha y agilizar su crecimiento. Las semillas hay que plantarlas, abonarlas y regarlas, y todo esto se hace con distintos botones muy bien mapeados haciendo fácil hacerse con la jugabilidad.

Tras unos minutos de cosecha y pelea, llega la noche y con ella enemigos mucho más molestos, los cuales nos atacarán en oleadas hasta que acabe la noche. Todo mientras seguimos cuidando de nuestro pedazo de tierra, buscamos agua del pozo y quitamos las malas hierbas (esto nos dará vigor si conseguimos una racha). Una vez acaben las oleadas, un helicóptero llegará para llevarnos a salvo a nuestro hogar.

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Nuestro refugio y lugar de comercio

En el pueblo podemos comprar todo tipo de herramientas, semillas para cosechar y armas mejoradas que nos harán falta en el futuro. Todo esto se paga con anacardos.Al principio cuesta mucho hacerse con las mecánicas del juego, ya que no explican más cosa, por lo que se suma al reto el descubirir como obtener recursos.

Podremos comprar semillas, kits de reparación de puentes (hablaremos más adelante de esto), podremos comprar vida, flirtear con posibles parejas para el futuro y mucho más. Cuando no tengamos que comerciar solo queda volver al tajo, en jornadas que pasan en unos minutos y en conjunto de 3 días por estación. Cada estación acaba con un enfrentamiento con un gran jefe final que nos pondrá las cosas muy difíciles, pero que nos dará suculentas recompensas aleatorias. Aquí es cuando al volver a casa, la Alcaldesa nos estará esperando para hacer recuento de la cosecha estacional de primavera, verano, otoño o invierno, según la que pasemos. Dependiendo de la recolección, así será la recompensa y la cara de la edil representará si buena o mediocre.

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Sin riesgo no hay recompensa

El mundo no es solo nuestro huerto, ya que podremos explorar más zonas que esconden premios en la forma de recursos para cosechar, vida y otros power ups, como tractores. Para acceder a estas zonas hay que desbloquearlas, ya sea reparando un puente o pagando, pero aquí está nuestro dilema, ya que el día es muy corto y explorar estas zonas es peligroso y requiere tiempo. Hay que defender la cosecha y buscar semillas (no crecen en mitad del campo), por eso lo importante de buscar, destruir bases enemigas que nos reportarán premios aleatorios. He aquí la importancia de los mecanismos de defensa de nuestro huerto, como las torres y un buen armamento (hay que comprarlas en el pueblo y solo duran 1 día o 2 dependiendo del personaje) para exterminar rápido las huestes enemigas.

Pese al riesgo, los premios que obtendremos en estas zonas son muy importantes, y cuanto más difícil sea acceder a estas zonas mejores serán los premios. Lo malo es que son aleatorios, y puede frustrar, y mucho, batallar en intensos tiroteos para no obtener semillas, que es lo más valioso del juego.

Para huir de estas zonas, existen unos accesos por agujeros en la tierra que nos transportan al huerto directamente, aunque solo podremos usarlos una vez cada uno. Es una excelente vía de escape cuando obtengamos el botín deseado, para seguir así plantando y cultivando. Este es el precio a pagar: nuestro tiempo y nuestra salud.

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Una dificultad que puede ser un interesante reto para unos y una pared para otros

Nuestra salud está representada por un número limitado de remolachas, las cuales se pueden conseguir (con mucha suerte) al matar enemigos o arrancar malas hierbas, o bien comprándolas a precio de Rosas en el mercado. Una vez se acaben nuestras remolachas, se acabó la partida. Las Rosas son una importante moneda, pero hay que cultivarlas al igual que nuestras atómicas semillas. Con esta moneda también podemos flirtear con posibles parejas en el pueblo y así llegar al matrimonio, así que cuídalas bien, pues son difíciles de conseguir y lentas al cultivarlas.

Estación a estación tenemos más campo para trabajar, ya que podemos ampliar el huerto (dividido en cuadrados) si encontramos picos por el mundo, o bien si los enemigos los dejan caer al morir. Con el tiempo los enemigos serán más peligrososo, más agresivos y en más cantidad, y aunque nosotros mejoremos nuestras dotes de cultivo y armamento, la pantalla se llena de proyectiles y se convertirá en un auténtico infierno.

Una duración excelente pero con un acabado artístico que solo cumple

La durabilidad del título dependerá en gran medida de nuestra habilidad, paciencia y sobre todo, de la suerte. Los logros de Atomicrops destacan y nos revelan en qué basan la duración, pues se consiguen al superar 1 temporada, 5 o 10, haciendonos a la idea de qué busca el desarrollador.

Todo esto está disfrazado con un diseño pixel art muy colorido aunque simple, simpáticos personajes y unos escenarios poco impactantes. Lo importante sin duda es la jugabilidad, y en eso se centraron al crear este juego. Además, la banda sonora es simpática y casa perfectamente con su ambientación, pero tampoco se quedará en mi memoria. Al igual que los efectos de sonido, que simplemente cumplen con su cometido, auqnue cabe recordar, que se trata de una propuesta muy humilde.

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En conclusión:

Nos encontramos con un título único que mezcla peligrosamente varios géneros de por sí complicados de jugar y con la muerte permanente como castigo principal. A veces mezclar buenos géneros no es mejor y no dar respiro al jugar puede ocasioanr mucha frustración. El que te obliguen a volver a casa en cada jornada y tener tan poco tiempo apra gestionar tanto es agobiante al menos para mí.

La impresión que tuve antes de ponerme a jugar, fue la de un título de granja en el que tendría que disparar muchos enemigos, pero obligarte a hacerlo todo muy rápido, con recursos difíciles de conseguir y con una elevada dificultad puede hacer a este título poco accesible para el gran público.

Atomicrops está disponible en Xbox One, Playstation 4, Nintendo Switch y PC.

Atomicrops

14,99€
6.1

Gráficos

6.0/10

Sonido

5.5/10

Jugabilidad

7.0/10

Duración

8.0/10

Diversión

4.0/10

Pros

  • Todo un reto para los jugadores hardcore
  • Variedad de enemigos e ítems
  • Duración

Cons

  • Es difícil hacerse con él
  • Mecánicas de jornadas muy cortas
  • Obligación de ir a casa

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