¿Quién dijo que no se pueden vivir aventuras de piratas en los cielos?

De la mano de Blindflug Studios llegaAirheart – Tales of broken Wings a Xbox One, un videojuego de acción con vista cenital (o de pájaro) en el que podremos recorrer un precioso mundo de piratas y peces que habitan en los aires. Este título tal vez no llegue a hacer clic a todo el público por lo que no está de más el prestar atención a las siguientes líneas para poder hacerte una idea y saber si deberías o  no emprender vuelo y enfrentarte a los peligrosos piratas aéreos que surcan el mundo de Airheart – Tales of broken Wings.

Tras haber echado unas cuantas horas de juego a este Airheart debo decir que la frase que mejor describe mi experiencia es la de sensaciones encontradas y es que si bien hubo aspectos que me fascinaron otros me echaron un poco para atrás, eso sí, mientras más avanzaba ha sido mucho mayor la cantidad de alegrías que disgustos con los que me he topado.

Imagen capturada en una Xbox One S.

El videojuego lleva por subtítulo “Tales of broken Wings”, lo que en español vendría a significar Cuentos de alas rotas, y vaya, no digo yo que no quede bonito, pero si de algo estoy seguro es que esto termina por ser un mero adorno y si bien hay una intención por contarnos una historia no es como que llegues a involucrarte mucho con lo que pasa a la protagonista. Siempre será más importante el revisar cuántos peces recolectamos o qué piezas nos pueden ser de utilidad que el prestar atención a lo que se nos tengo por contar. No soy mucho de ir a la web de un videojuego o a la Microsoft Store para desperdiciar párrafos en un intento de resumir al lector lo que pueda encontrarse en una historia, todo lo contrario e incluso si olvido algún que otro dato soy partidario de contar la experiencia propia y de narrar esos momentos en los que quedé maravillado. En Airheart nuestra protagonista se llama Amelia, el resto es anecdótico y si de una profunda narrativa es de lo que tienes deseos créeme que aquí no la vas a encontrar.

Fuera del hilo conductor Airheart – Tales of broken Wings se apoya en dos componentes a los que el videojuego tiene claro que el jugador debe dar igual importancia pero que debido a esta decisión supondrá una barrera que de no tener problemas en superar hará de la experiencia de juego bastante divertida y dispuesta a retar al jugador, pero que de no hacerlo, nos encontraremos con una parte muy buena y con una con la que no habrá cómo conectar. El primero de estos dos componentes es el momento de volar. Amelia se monta a su aeronave y emprende un día más la recolección de peces, y sé que suena raro el decir que se pesca en el aire pero el planteamiento es tan original que junto a una risa no genera mayor inconveniente. A esto se suman los enfrentamientos contra naves de piratas que nos iremos encontrando durante cada fase y que suponen algo así como el hilo conductor de la narrativa del videojuego. A medida que avancemos nos iremos encontrando con oponentes más difíciles pero nunca llegando a enfrentarnos a una situación de la cual no poder escapar.

Pese a que el videojuego es un roguelike, lo que implica iniciar siempre desde el punto de partida inicial cada vez que deseemos salir de nuestra base debo comentar que en ningún momento se me hizo pesado y de hecho debo decir que funciona bastante bien. Ahondando dentro del sistema de niveles nos encontramos con una transición muy fluida entre nivel y nivel, con tiempos de carga casi que imperceptibles, mostrándose como nuestra aeronave se impulsa para ir más alto y encontrarse con una nueva fase en la que nos toparemos con enemigos más difíciles de derrotar y peces que nos darán mejores y más recompensas una vez estemos listos para regresar a la base.

Imagen capturada en una Xbox One S.

Cuando cogí el mando y empecé a jugar se me hizo muy extraño el control de la aeronave, moviéndose con el stick izquierdo y teniendo con el stick derecho que controlar el perímetro de apuntado del arma que se dispara con RT. Explicarlo tal vez sea confuso así que no quiero profundizar demasiado, lo que si deseo enfatizar es que más allá de la impresión inicial es cuestión de segundos para adaptarse al control y disfrutar por completo al pasar sobre las islas flotantes, esquivar enemigos, girar por los aires, destruir otras aeronaves… en definitiva, que si alguien me pregunta lo que destacaría de Airheart respondería sin titubear que volar desde es el sofá de mi casa nunca se sintió tan bien.

No lo digo a la ligera y es que si no fuese por aquellas ocasiones en las que apenas tenía ocho puntos de salud y me veía obligado a realizar un aterrizaje forzoso podría haber seguido volando por mucho tiempo más. Las mecánicas de vuelo son sencillas y más allá del mencionado disparo con RT y el lanzar un arpón con LT para atraer enemigos y objetos no hay mucho más que comentar a parte de la posibilidad de obtener power-ups en ciertas ocasiones. Pero que no se malentienda lo que digo y es que siendo simple lo que las mecánicas del videojuego proponen estas son lo suficientemente ingeniosas como para que podamos realizar auténticas maravillas enganchando enemigos y haciendo piruetas entre otras cosas más. En definitiva esto da como resultado diversión en estado puro.

Si bien se puede ir directamente a por el objetivo principal que es derrotar a los enemigos que hay en cada fase para cada vez subir más alto el videojuego nos propone un sistema bastante orgánico que no solo alarga las horas de juego al punto que cada jugador lo desee sino que también permite ir sin prisas y jugar a nuestro propio ritmo. Bien podrás darla toda subiendo cada vez un poco más arriba en un juego de riesgo y recompensa o porqué no, sacarle el jugo a cada fase, recolectar la mayor cantidad de peces posibles y mejorar al máximo la aeronave de Amelia.

Material de prensa.

Debido a lo genial que es el explorar los entornos de juego que nos propone recorrer Airheart es al toparme con el segundo componente del videojuego que en mi caso me llegó a costar un tiempo el por lo menos cogerle el ritmo para eso sí, después de cada regreso a la base, aún estar impaciente por volver al ruedo una vez más. El segundo componente del videojuego se centra en el taller de nuestra base, siendo allí donde cada vez que regresemos habrá la posibilidad de utilizar los materiales recogidos para crear nuevas piezas para la aeronave que van desde armamento hasta mejoras en el blindaje y velocidad.

El sistema de fabricación que el videojuego propone funciona como una especie de ensayo y error en el que no hay ningún tipo de riesgo pero que mientras se le coge el truco se hace muy cuesta arriba. Para no complicar demasiado la explicación digamos que tenemos dos piezas del material a y una pieza del material b, sabemos lo que obtendremos por hacer esta combinación siendo el truco el hallar el orden adecuada para llegar a un resultado c. Esto es más bien una cuestión personal haciéndose necesario que deba repetir que o bien puedes coger con facilidad esta mecánica o por el contrario cada regreso a la base no se hará demasiado alentadora.

Lo que puede llegar a hacer más ameno el tener que adaptarse con la mecánica de fabricación y que ciertamente ha estado bien pensado es el hecho de contar con una tienda en la cual poder comprar mejoras y partes de aeronaves con monedas que conseguimos al jugar. Entre más lo he ido pensando durante estos días más útil me parece el tema de la tienda y es que incluso si lo de fabricar realmente no sea algo que te pegue, si tienes la habilidad necesaria para obtener recursos a la hora de volar no deberías pasar demasiadas penas y disfrutar de igual forma el videojuego al omitir la parte de tener que fabricar elementos.

Imagen capturada en una Xbox One S.

Lo que hace aún más emocionantes las batallas aéreas es la banda sonora compuesta por Michel Barengo y es que sin llegar a quedar marcada en mi memoria sí que debo decir que complementa muy bien lo que pasa en pantalla. Entre más avanzamos en la aventura iremos pasando de ritmos ligeros a composiciones musicales que te llenan de adrenalina para seguir avanzando. En el mercado actual está bien ser “muy bonito” pero si algo es cierto es que nuestro ojo a día de hoy ha disfrutado de tan bellas puestas en escena tanto del lado independiente como del tríple A que el reiterar en el estilo visual que ha hecho grande a otros títulos es algo que cansa. Debo aplaudir las decisiones artísticas que han tomado en Blindflug Studios, Airheart ni es un portento gráfico ni es lo más original que hayamos visto pero sí que da en el clavo al momento de ofrecer una presentación visual que es toda una gozada a la vista.

Hay partes que no brillan tanto como otras y de hecho en algunas ocasiones el estilo artístico mezclado con la perspectiva cenital no juegan a favor del videojuego y puede llegar a ser algo confuso pero por si algo recordaré y espero regresar a Airtheart – Tales of broken Wings es por su divertida propuesta jugable y por un estilo dieselpunk que sin haber escuchado nunca antes de este me ha cautivado por sus posibilidades. A modo de extra decir que el videojuego cuenta con un modo foto en el cual poder sacar unas cuantas imágenes muy guapas, además de un modo difícil en el cual vivir una experiencia roguelike mucho más pura.

Tras haber comentado todo esto debo decir que vale la pena darle una oportunidad a Airtheart – Tales of broken Wings, no es un título perfecto pero en los aspectos que logra destacar entrega sensaciones tan positivas que lo elevan a no solo ser un buen juego sino uno que de una extraña manera se puede calificar como fascinante y al cual no se hace pesado el dedicar horas y horas de nuestra atención.

Airheart - Tales of broken Wings

13,99 €
7.8

Gráficos

7.5/10

Sonido

7.5/10

Jugabilidad

8.4/10

Duración/Diversión

7.8/10

Pros

  • Solo necesitas unos segundo para hacerte con sus controles y quedar atrapado
  • Sus mecánicas de juego son simples pero otorgan un montón de posibilidades
  • Su estética dieselpunk atrae a la vista desde el primer minuto
  • Su banda sonora intensifica y da adrenalina a los momentos de mayor tensión
  • El videojuego cuenta con textos en español

Cons

  • El componente de fabricación de piezas no será del gusto de todos los jugadores
  • Debido a decisiones artísticas puede llegar a ser confuso lo que ocurre en pantalla