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Análisis de AER – Memories of Old, una aventura contemplativa.

Volar tranquilamente transformado en águila puede ser todo un placer, y si no que se lo digan a la protagonista de AER – Memories of Old .

El sector del juego independiente se caracteriza por muchas cosas, pero una de las más relevantes es su capacidad de brindarnos obras que se salen fuera del marco al que estamos acostumbrados. Ya descubrimos este mismo año las bondades de Rime, un título que no pasó desapercibido por culpa de su excelente estilo visual y la historia que mediante imágenes se nos relataba.  Ahora llega el turno de AER – Memories of Old, un título de las compañía Forgotten Key que repiten estilo minimalista para contarnos una historia sobre los viejos dioses olvidados.

Las cuevas subterráneas estarán presentes en la aventura.

La contemplación hecha videojuego

Como suele pasar en este tipo de juegos, la trama que envuelve a Auk , la protagonista principal de AER – Memories of Old será desconcertante en los primeros compases de la aventura, desconociendo el motivo por el que estamos allí ni las razones que tenemos para completar nuestros objetivos. Poco a poco, nos irán desgranando partes importantes de la narrativa, como que somos unos de los últimos cambiaformas que siguen vivos, o que deberemos visitar los tres templos esparcidos por el mundo en busca de las piezas clave que permitan conocer las memorias de los ancestros que vivieron antes que nosotros.

Aunque en una primera instancia AER – Memories of Old pueda parecer un título bastante lineal, donde tendremos que resolver algunos puzles sencillitos mientras seguimos avanzando, pronto esta sensación se disipa cuando llegamos a la superficie de la cueva y exploramos el mundo exterior. Como he dicho antes, Auk es una cambiaformas, y eso la permite convertirse en águila y volar a sus anchas por todo el territorio que tenemos a nuestra disposición. Gracias a esta capacidad de desplazarse por los aires, podremos visitar las distintas islas donde se ubican los antiguos templos, siendo en algunas ocasiones toda una odisea el encontrarlos, o encontrar la llave que nos permita acceder a estos santuarios.

La primera vez que nos convertimos en pájaro es toda una delicia.

Los secretos de los dioses se ocultan bajo tierra.

Una vez accedamos a los templos descritos, o a las cuevas donde residen sus respectivas llaves, el juego nos propondrá una serie de puzles y acertijos a resolver. Aunque son originales y no caemos en una reiteración constante a la hora de resolverlos, tampoco suponen un verdadero rompecabezas, y si exploramos al detalle cada estancia pronto daremos con la solución. Además, faltan elementos de la propia protagonista que aporten algo más de complejidad a los puzles, ya que todos se resolverán mediante interruptores o palancas activados por el candil que lleva Auk entre manos. Si el estudio hubiese incorporado más objetos al inventario de Auk, o hubiesen explotado más su faceta de cambiaformas, seguramente AER – Memories of Old ganaría muchos más enteros y se volvería más desafiante.

Existen dos formas de completar AER – Memories of Old. La primera, es ceñirnos únicamente a los puzles y a la historia principal que el título nos propone, aunque es más interesante la segunda opción, que es dejarse llevar e ir descubriendo los misterios de esta Tierra de Dioses, sus memorias perdidas y la larga brecha que provocaron sus ancestros. A través de murales y pergaminos esparcidos por todos los rincones de los templos iremos desgranando los motivos que condujeron a esa situación, mientras que en el mundo exterior habrá lugares que puedan proporcionarnos más detalles al respecto (así como algún que otro logro). Por suerte, los textos están en español y eso facilita mucho las cosas a la hora de comprender todo lo que aconteció en el juego.

Algún que otro personaje, como este zorro de dos colas, nos echará una mano en nuestro periplo

El estilo minimalista se apodera del título

Si habéis jugado al título de Tequila Softworks, es difícil no comparar Rime con el juego que hoy analizamos, debido a esas texturas sencillas, planas, muy coloridas y que cumplen una función que va más allá de rellenar espacio, sino que en ocasiones nos proporcionan pistas sobre el camino a seguir. Salvando las distancias, y de una forma más humilde, AER – Memories of Old se acerca a ese estilo gráfico, con personajes sin rostro aparente que quedan en un plano secundario y donde la baza principal y el centro de atención reside en los escenarios. Tendremos bastante variedad de localizaciones: desde las lúgubres cuevas sin apenas luz salvo la de nuestro candil, hasta paisajes paradisíacos con cascadas llegando hasta zonas cubiertas de nieve y hielo. Podría haberse mejorado en términos de detalle, sobre todo en momentos algo lentos cuando volamos entre isla e isla, pero entendemos que es el estilo minimalista que el estudio quiere aportar al juego.

El silencio, nuestra gran compañera.

Como suele pasar en más de una ocasión, la música se asemeja bastante al estilo visual, y en AER – Memories of Old ocurre precisamente esto. Si hemos dicho que gráficamente el juego es minimalista, con la música sucede lo mismo: melodías tranquilas, bastante atenuadas y que suelen ceder protagonismo al silencio absoluto, silo irrumpido por el ruido de nuestras pisadas. Cuando nos convertimos en águila si que hay algo más de presencia musical, pero tampoco nada fuera de lo normal. Por cierto, por no haber, no habrá ni voces, y todas las conversaciones que tengamos con los distintos NPC´s que nos vayamos encontrando a nuestro paso se resolverán mediante textos.